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Miriam Cecilia Novljan, argentina: “Acá me siento casi cien por ciento aceptada”

Por La Prensa Austral lunes 12 de noviembre del 2018

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Miriam Cecilia Novljan es una de las 300 personas de nacionalidad argentina que viven en Magallanes.

Llegó hace ocho años y pocas ganas tiene de volver a Lanús, su ciudad natal de la provincia de Buenos Aires.

Como ciudadana extranjera, su experiencia en Chile ha sido enriquecedora y positiva. “En general, todo ha sido muy bueno”.

Cuando decidió abandonar la capital bonaerense y emprender nuevos rumbos, puso los ojos en el sur de su país y se fue a Ushuaia, “más que nada por bienestar económico y por un tema de seguridad”.

Ahí vivió ocho años, hasta que un día vino a pasear a Punta Arenas, donde, al final, terminó estableciéndose. “Inicié una relación amorosa y terminé quedándome para siempre. Ahora tengo una pareja y una nena que este mes cumple un año”, confiesa.

“El emprendimiento no es mío, soy empleada”, nos aclara sentada en su escritorio. “Es de mi jefe, que también es argentino al igual que la mayoría de los que trabajamos acá”. Se refiere al local Francesco, en calle Roca 935, donde la especialidad de la casa son las pizzas y ella hace de todo un poco, entre cajera y atención de público.

El deseo personal es quedarse por siempre en esta ciudad que tan amablemente le abrió las puertas. “Recién en mi vejez me gustaría vivir una temporada allá (Argentina) y la otra acá. Por ahora, en Punta Arenas sólo me falta crecer económicamente”.

¿Discriminada? “Para nada, al contrario me siento casi cien por ciento aceptada, salvo una vez que no faltó el desubicado que no le gustó mi presencia, pero es uno en un millón.

“Me pasó –prosigue- en el casino que un tipo, un contador, se quiso hacer el lindo y le pedí que me dejara de molestar porque estaba trabajando y, como le tiré los guardias encima, empezó a decir que para qué contratan extranjeras que no saben hablar ni saben sumar, pero fue solo porque no accedí a sus requerimientos. Ese tipo de discriminación es la única que he sentido y de hombres más que nada”.

A estas alturas dice que ya se acostumbró a los modismos, “aunque igual de repente tengo que preguntar qué significa esto”.