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A pocos días de cumplir 95 años

Muere escritor Silvestre Fugellie, testigo privilegiado de la historia de Magallanes

Por Cristian Saralegui viernes 13 de julio del 2018

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Destacado poeta, miembro correspondiente de la Academia Chilena de la Lengua (en 1988) y ganador del Premio José Grimaldi, entre otros reconocimientos (aunque rehuía de ellos), y por más de 60 años fue columnista de La Prensa Austral.

La Sociedad de Escritores de Magallanes le tenía preparado un homenaje para su cumpleaños, el 25 de julio, para festejarle sus 95 años. Pero Silvestre Fugellie Mulcahy, a quien nunca le gustaron mucho estos reconocimientos, dejó este mundo en paz, consciente de la vida y del paso que daba hacia la muerte. Un adiós que dolió a los cultores de las letras en Magallanes, que lo tenían como emblema y ejemplo, por haber sido un testigo privilegiado de los primeros años de vida de esta zona, a la que llegó su padre Otto, en busca del sueño del oro.

Nacido en 1923, según narró su hijo Víctor Hugo, con apenas 6 años ya escribía poemas, pero al leer uno en público, recibió burlas y risas. En buen chileno, se “amurró”, los rompió y se olvidó de su naciente afición. Pero a los 11 años, en el Liceo de Hombres, retomó la escritura y obtuvo mayor aceptación, gracias al apoyo de los profesores Heredia y Daudet, de Castellano y Filosofía, respectivamente. Así comenzó a publicar en la revista Germinal, que haciendo honor a su nombre, fue la que hizo que floreciera una de las prosas más destacadas de la región.

Víctor Hernández, de la Sociedad de Escritores de Magallanes no tiene dudas: “La contribución de Silvestre Fugellie fue su amplio conocimiento del Punta Arenas de la época en que ésta era la ciudad señera, el progreso, la llegada de las colonias extranjeras, todo el fenómeno del progreso del siglo XIX y comienzos del XX, y el mayor cronista de esa época fue posiblemente Silvestre Fugellie, cronista de los detalles, de los almacenes, los barrios, de las pequeñas situaciones que marcan, por ejemplo, cuánto costaba un kilo de pan, de arroz, en esa época. Y a partir de esos pequeños detalles, de la numeración que hacía, le permitía a él y a todos los que estudiamos esa época en el ámbito histórico, periodístico y literario, reconstruir la época sin necesidad de revisar trabajos de antropólogos, historiadores. Esa habilidad y esa afición que tenía por el detalle, permitía la reconstrucción de un escenario”, valoró.

A medida que fue pasando de ser un adolescente a un adulto, Silvestre Fugellie siempre tuvo dedicación a su creación literaria. Su hijo recuerda con una sonrisa que “trabajó en Interoceánica, a los 17 años, vendiendo pasajes y no atendía al público porque se ponía a escribir. Posteriormente entró a la Corfo que después se llamó Empresa Nacional del Petróleo, hasta el año 74-75 y de ahí se sentó a escribir, la que fue su máxima actividad. En total tuvo 17 publicaciones”, resumió.

Por esa vida, es que siempre instó a que los jóvenes expresaran sus ideas, pensamientos y emociones a través de las letras. “Una de las cosas que siempre me dijo es que hay que incentivar a los jóvenes a que escriban y publiquen, que no tengan miedo de publicar. Su primer libro fue cuando tenía 58 años más o menos, entonces muchas veces hay un temor a publicar que no debieran vivirlo los jóvenes; publiquen, editen, publiquen, decía”, apuntó su hijo.

Con este objetivo en mente, “siempre participó de la Sociedad de Escritores, en la que a mí como hijo me tocaba colaborar arrastrando los implementos para las atenciones a otros escritores. Me acuerdo del año 82-83, con unos curantos en tierra, vinieron de todo Chile. Recuerdo a Osvaldo Wegmann, Marino Muñoz Lagos, Eugenio Mimica, Carlos Vega, Francisco Coloane, René Cárdenas, una época muy bonita”, comentó Víctor Hugo Fugellie.

“Patriótico patagónico”

Consultado sobre cuál cree que es el principal legado de su padre, Víctor Hugo estima que “él principalmente era un poeta, tiene una poesía muy profunda, pero en algún momento derivó a estos artículos que publicaba cada 15 días en La Prensa Austral, con diversos temas de la historia magallánica. Silvestre, tal como lo describió un profesor de Literatura de la Universidad Católica de Valparaíso, era un Patriótico Patagónico, no salió de los límites de la Patagonia, siempre escribió en torno a la Patagonia sus poemas, sus artículos. Sin embargo, hubo un libro, ‘Fauna ficción’ que trascendió, yo personalmente lo entregué en una escuela perdida en Estados Unidos, donde se estudiaba, y en varias partes se ha estado estudiando este libro. Una de las cosas que nos motivaba como familia era hacer una nueva edición con La Prensa Austral, pero fuimos postergando este proyecto, porque hay mucho problema con la traducción al inglés, que es bastante difícil, sobre todo porque es una prosa muy poética”.

“Fauna ficción” también fue destacado por Víctor Hernández como un hito, ya que es “uno de los primeros libros de cuentos infantiles que está concentrado y pensado a partir del imaginario y el folclore de los animales de la zona, enseñanzas para los más niños. Eso es muy difícil de hallar”.

Con los años, Silvestre Fugellie pasó del lápiz, a la máquina de escribir, hasta llegar al computador, donde creaba sus columnas. Pero los años fueron deteriorando su salud, y hace más de un año y medio, dejó de entregar su invaluable aporte a esta casa periodística. “Estaba con bastantes problemas, pero su salud mental era extraordinaria, hasta el último momento, hasta su muerte estuvo consciente. Una de las últimas cosas que hacía, no podía escribir, pero leía La Prensa Austral todos los días. La columna la dejó de hacer hace un año y medio más o menos, ya no pudo porque perdió movilidad y eso no le permitía hacer su investigación, sus apuntes. Retomó su gran vicio literario que es El Quijote de la Mancha y lo leyó casi hasta último momento”, recordó su hijo, que ahora tendrá la misión de recopilar los cerca de 800 artículos que Silvestre Fugellie escribió y que no han salido a la luz, entre ellas, “una poesía jocosa que nunca dio a conocer, guardaba algunas cosas”.

Esa misma actitud reservada, como ya está dicho, hizo que no fuera muy amigo de los homenajes. “El último fue de la Agrupación Plumas Literarias, que se lo hicieron a Luis Godoy Gómez, Marino Muñoz Lagos y a Silvestre, ahí fui con mi esposa. Y también al aniversario 111 del Liceo del Hombres donde se le hizo un homenaje”, concluyó su hijo.

Pero ese reconocimiento ahora será póstumo, con un funeral sencillo, que se realizará hoy a las 16,30 horas en el Cementerio Municipal, donde sus restos están siendo velados, y donde seguramente, la comunidad literaria acompañará en su despedida a uno de los grandes de las letras magallánicas.