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  • Miguelina del Carmen Alvarado Garrido

Nicanor Molinare Rencoret, magallánico por adopción

Por La Prensa Austral viernes 10 de mayo del 2019

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Conocido mundialmente como compositor cantante, poeta, actor de cine y humorista, nació en Santiago pero a muy temprana edad se vino a vivir a Punta Arenas

Habría compuesto la canción “Mantelito blanco” en casa de los Bargetto y, como actor de cine, participó en la película “Frankenstein”, con Boris Karloff

Por Mario Isidro Moreno

Quizás debería tener perpetuado su nombre en una calle de la ciudad de Punta Arenas, o una placa recordatoria en el pasaje Körner, donde trabajó buena parte de su vida.

Tal vez, en los colegios debería enseñarse especialmente sus canciones, ya que este magallánico de adopción, fue autor de grandes clásicos de la música chilena.

Su nombre: Nicanor Molinare Rencoret.

En su ficha técnica de los archivos mundiales lo catalogan de compositor, cantante, poeta, actor de cine y humorista.

Nació en Santiago de Chile el 15 de julio del año 1896. Estudió en el Colegio de los Padres Franceses y al mismo tiempo tomó clases de canto con el profesor Gaudio Mansuetto, quien unos años más tarde educaría también a un joven Francisco Flores del Campo..

Desde muy joven se radicó junto a su familia en la ciudad de Punta Arenas.

Recuerdos vagos de sus amigos de antaño lo señalan como una persona muy gentil, caballero, bueno para “revolverla” en las fiestas y entusiasta de participar en actividades culturales.

Se lo recuerda trabajando en estancias ganaderas y como socio de la comunidad “Chile-España”, que explotaba la mina de carbón Soledad, ubicada en el río de las Minas al oeste de la mina Loreto. La Sociedad la constituían inicialmente los ciudadanos españoles Juan Cañón, José y Evaristo Andía, quienes interesaron para que se asociaran a los vecinos puntarenenses Luis Cevallos, Florencio Gómez Olivares y Nicanor Molinare. No pudieron continuar con la explotación debido a la competencia que hacían a la Firma Menéndez Behety, propietarios de la mina Loreto, por cuyos terrenos debía pasar el producto extraído en la mina Soledad e incluso tener que utilizar el ferrocarril para trasladar el carbón al pueblo.

Una de sus últimas ocupaciones fue de agente de Aduana, al asociarse a la Firma Bargetto y Galdámez, cuyas oficinas estaban ubicadas en el pasaje Körner de Punta Arenas.

Así lo recuerda María Bargetto: “Tengo guardados en un lugar especial de mi casa dos tesoros que recuerdan a este gran personaje y amigo; la placa de la Firma que dice “Bargetto, Galdamez y Molinare” y una caricatura que alguien hizo de su cabeza donde le pusieron una cresta de gallo, aludiendo a su hermoso tema “Gallito de la pasión”.

“Vivíamos la familia Bargetto en calle José Menéndez (antiguamente Valdivia) y Nicanor era muy amigo nuestro y por el hecho de trabajar con mi padre era un asiduo visitante de nuestro hogar. Mi madre que lo apreciaba mucho, le facilitaba un pequeño cuarto que ella destinaba a costuras y al planchado, para que el compositor y poeta se inspirara para hacer sus versos. Recuerdo que en cierta oportunidad, con mi hermana ingresamos al lugar donde él estaba escribiendo y furtivamente espiamos su escrito en el cual componía los versos iniciales de su canción “Mantelito blanco”, en la cual refleja el invierno magallánico con sus “noches de invierno de nunca acabar”.

José Bohr, en sus memorias, recuerda cuando junto a Antonio Radonich filmaron en Punta Arenas la película “Como por un tubo” y contrataron a un modisto de apellido Morvello para que representara a uno de los personajes, que tenía justamente esa profesión, sastre. En el filme debutó también Nicanor Molinare. Poseía una potente motocicleta “Indian”. En una escena lleva a Morvello en la parte de atrás de la misma. Da una brusca virada y su pasajero sale disparado y cae en las arenas de la playa de la bahía.

En el año 1934, Nicanor Molinare Rencoret se va de Punta Arenas a la capital a fin de estudiar en el Conservatorio Nacional de Música junto al prestigiado profesor Aníbal Aracena.

El inicio de su carrera data de 1937, año en que viajó a Argentina e hizo sus primeras canciones, ‘‘Catapún chin chin’’ y ‘‘Yo no pongo condiciones’’, pero su éxito inicial partió con el tema “Chiu-Chiu”, y este primer éxito llegó hasta Hollywood: ‘‘Chiu-chiu’’ fue incluido en la película Bailando nace el amor (You were never lovelier, 1942), protagonizada por Rita Hayworth y Fred Astaire, con música de Jerome Kern y la orquesta de Xavier Cugat.

Manifestación al aviador Franco Bianco en Punta Arenas en 1936, donde aparecen, entre otros, Bianco, el festejado, Dante Lépori, Claudio Chamorro y Nicanor Molinare (dentro del círculo).

Se transformó así en un importante cantante y compositor de música popular chilena en las décadas de 1940 y 1950. Entre sus aportes se puede mencionar el desarrollo de la tonada, género al cual incorporó piano y bandoneón, que se unió al tradicional acompañamiento de guitarras, dándole así un sonido urbano inédito hasta aquel momento. Nacieron así canciones como “Oro purito”, que obtuvo el segundo lugar en los concursos de Radio Cooperativa y de la tienda de música Casa Amarilla; “Cura de mi pueblo” grabada para RCA Víctor por el cantante mexicano Juan Arvizú. También en sus continuas visitas al balneario El Trapiche, de Peñaflor, nació “Chiu-Chiu” cuando una mañana, en la plaza del pueblo el compositor se inspiró en el canto de los pajaritos. Asimismo “Cantarito de greda” que la compuso al ver una tinaja hecha por artesanas del sector de Carrizal. Se cuenta que Molinare dedicó esta tonada a una joven de 17 años que cada vez que él la miraba, se ponía colorada.

Tal como Clara Solovera y Francisco Flores del Campo, Molinare escribió canciones sobre el paisaje y las costumbres chilenas, pero además retrató ante todo personajes tradicionales en ‘‘Cura de mi pueblo’’, ‘‘El yerbatero’’, ‘‘El organillero’’ o ‘‘Viejo pregón’’, una añoranza de los serenos de la época colonial. A tono con la enseñanza escolar de estas canciones que sería impuesta décadas más tarde, un espíritu ingenuo se desprende de los diminutivos de ‘‘Cantarito de greda’’, ‘‘Mantelito blanco’’, ‘‘Oro purito’’, ‘‘Palomita callejera’’ y ‘‘Galopa, galopa’’ y de las onomatopeyas de ‘‘Cocorocó’’ y ‘‘Chiu-chiu’’.

Su paso por Hollywood

Nicanor Molinare en la película “Como por un Tubo”.

Viajó a Estados Unidos y tiene la oportunidad de trabajar en Hollywood, figurando en roles menores en algunos films, entre ellos Hollywood, ciudad de ensueño, que protagoniza José Bohr. Con anterioridad había aparecido en A toda máquina, uno de los varios cortos mudos hechos por Bohr en los inicios de su carrera hollywoodense. En Frankenstein, la versión de Boris Karloff, Molinare aparece de cura, papel que volverá a ser otro de los suyos en sus apariciones en la pantalla, acaso por su calvicie y su gruesa figura, características físicas que suele asociarse en las comedias cinematográficas a la imagen del clérigo. Aparece también en El último amor, con el otrora famoso cantante mexicano José Mojica.

‘‘Artistas de radio participarán en la fiesta en beneficio de los Fondos de Auxilio de Guerra, en la embajada de Estados Unidos. Participarán los humoristas Nicanor Molinare y Rolando Calcedo’’, citaba una nota del diario El Mercurio el 30 de marzo de 1945, hacia fines de la Segunda Guerra. El 24 de diciembre de 1948, el mismo diario anunciaba un concierto al aire libre. ‘‘En el Parque Bustamante, frente a calle Jofré, se efectuará un gran festival de Navidad organizado por la Universidad de Chile, mañana a las 7.30 P.M. Nicanor Molinare ofrecerá una interpretación de sus mejores y más aplaudidas creaciones. También estará ‘Monicaco’’.

La copucha reventó

En la época del cine sonoro, en Chile, filma Dos corazones y una tonada, con Esther Soré, El Padre Pitillo, con Lucho Córdoba, donde vuelve a hacer de cura, y Rosita del Cachapoal, película inspirada en una canción de su autoría, en la que además actúa.

“Mantelito blanco” fue uno de los más sonados éxitos de musicales de Nicanor Molinare, tema que compuso durante su permanencia en Punta Arenas.

El actor figura entonces en el reparto de las películas chilenas Dos corazones y una tonada (1939), de Carlos García Huidobro, junto a Rafael Frontaura y Ester Soré; La rosita de Cachapoal (1952), de Enrique Soto Toro, y el musical Hollywood, ciudad de ensueño, de José Bohr. Escribió la música de El padre Pitillo, película de Chile Films con Lucho Córdoba y Chela Bon estrenada el 12 de febrero de 1946 en los cines capitalinos Santa Lucía y Continental.

Molinare presentó las diversas y constantes versiones de “La Copucha”, que años después aprendería y explotaría la cantante de la Nueva Ola y comediante Gloria Benavides. Fue Nicanor Molinare el que inventó esa canción basada en chismes cantados y satirizados, que escribía sobre la marcha y publicaba en la revista Topaze. Por radio Nuevo Mundo, en la década de 1940, las copuchas se presentaban dos veces por semana.

La mayor popularidad la alcanzó con “La copucha” (expresión popular más o menos equivalente a “chisme”), al introducir coplas humorísticas, a menudo improvisadas, que el autor dedicaba a los acontecimientos cotidianos.

En 1949 la Municipalidad de Santiago le otorga el Premio Municipal de Música Popular Chilena “por su labor de creación y divulgación de nuestra música folclórica”.

En 1956 Molinare interrumpió una gira por Francia, España, Alemania e Italia y volvió a Chile, donde murió al año siguiente, el 25 de octubre de 1957, a los sesenta y un años de edad. Cantaba en la Exposición Ganadera de la Quinta Normal. Ese fue el escenario de su última actuación.