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Oncólogo cubano, Francisco Escaurido y su recuerdo de haber vivido bajo el régimen de Fidel Castro “Por el sólo hecho de ser médico, tienes vetada la salida de tu propio país y esa fue mi situación por casi 20 años”

Por La Prensa Austral lunes 28 de noviembre del 2016

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De sus 23 años de experiencia, el profesional ha vivido los últimos dos en nuestra ciudad, trabajando en el consultorio 18 de Septiembre.

Tras la muerte de Fidel Castro el sábado, a sus 90 años, en La Habana, Cuba, las opiniones se dejaron sentir en todas las esferas sociales, vertidas éstas en muchos casos a través de los medios de comunicación. Experiencias, anécdotas, críticas y alabanzas aún rondan en noticieros y primeras planas, mientras que a nivel local, El Magallanes, en su edición de ayer, presentó también parte de lo que fue el paso del comandante por nuestra región el 21 de noviembre de 1971.

Claro está, aquél fue un año simbólico, por cuanto la venida a nuestro país por parte del líder revolucionario constituía su primera salida de Cuba desde 1964, hito que acompañaba el primer arribo también a nuestra ciudad de Salvador Allende, en su calidad de nuevo Presidente de Chile, a menos de un año de resultar electo. 

Coincidentemente, el mismo año en que Fidel visitó nuestro país, nacía en Cuba Francisco Escaurido (45), oncólogo cubano que de sus 23 años de experiencia, lleva dos en Punta Arenas, trabajando en el consultorio de salud 18 de Septiembre y que alcanzó notoriedad pública cuando se le consideraba como una de las cartas para ejercer la vacancia que dejó tras su renuncia a inicios de año como oncólogo infantil, el doctor Fernando Bracho.

Los meses pasan rápido y ad portas su nueva rendición de examen para validar sus conocimientos, en diciembre próximo, conversó con La Prensa Austral, para compartir sus impresiones y experiencia, por cierto, relacionado con la figura del líder revolucionario.

– ¿Cuál es su primera impresión, tras la muerte del comandante?

– “Fidel ya estaba bastante mayor y era esperable que sucediera algo. De hecho tenía una enfermedad terminal hace largo tiempo. En lo personal, su fallecimiento me produce sentimientos encontrados, él hizo mucho por el país, pero nos coartó en un sinnúmero de aspectos. Cuando niño, uno crecía viéndolo como un héroe que había hecho todo por Cuba, pero después cuando estabas más grande y te enfrentabas a la realidad, te dabas cuenta que no era tan así como te lo decían”.

  ¿Tuvo oportunidad de estar cerca de él, en qué contexto se dio tal situación?

– “En varias ocasiones. Tengo 45 años, nací en 1971, cuando la revolución cubana -que triunfó el 1 de enero de 1959- tenía poco más de 10 años. Imagínate que ellos como movimiento revolucionario se dieron a conocer el 26 de julio en un asalto que hicieron al cuartel Moncada -en Santiago de Cuba-, donde estudié toda mi primaria. Y Castro cuando iba a esa ciudad, visitaba la escuela. Daba discursos, la gente lo iba a escuchar y en ese sentido yo lo tuve cerca muchas veces”.

– ¿Qué le pasaba a usted cuando lo veía?

– “Verlo a él, impresionaba. Era un hombre alto y tenía el don de la palabra, lo que él decía tú te lo creías, era muy convincente. En la época que tuve acercamientos con él, era todavía un niño, casi adolescente y lo escuchaba. Después cuando comprendí otras cosas y empecé a pensar diferente, ya no tuve tanto acercamiento, deje de ir a los discursos y a los actos”.

– Finalmente, ahora es un ciudadano más de Punta Arenas.   

– “Puede ser criticable lo que voy a decir, pero como dijo una prima en Facebook, ‘tomamos la más fácil, nosotros migramos, no nos quedamos a transformar nuestro país’. Eso es lo que vienen haciendo los cubanos desde hace mucho tiempo. En realidad el problema no era estudiar medicina en Cuba, porque iba a recibir la mejor preparación del mundo. Lo malo es que eso te convertía en una suerte de prisionero. Por el sólo hecho de ser médico allá, tienes vetada la salida de tu propio país y esa fue mi situación por casi 20 años, en que no podía ir a ningún lado, teniendo oportunidades. Eso, hasta que salió una ley que lo permitía y fue entonces que pude venirme a Chile”.

– Ahora con la muerte de Castro, ¿percibe que podrían cambiar algunas cosas allá?

– “No creo que haya cambios en Cuba, con la muerte de Fidel. Principalmente, lo digo porque ya desde que él había salido de la palestra pública, todas las decisiones las ha venido tomando su hermano, que es el Presidente actual”.

– Y acá en Punta Arenas, ¿qué reacciones ha podido notar en sus pares cubanos, respecto de este tema?

– “La verdad es que no hemos hablado, esto es reciente y como estoy trabajando, no tengo mucha relación con otros cubanos en esta ciudad. Pero sí en Facebook se ha visto algunos comentarios de gente que se alegra. Unos dicen ‘ya era hora’; otros plantean que debemos agradecer lo que hizo, a lo que algunos responden ‘¿cómo vamos a agradecer si mató a tanta gente?’. Como en todo, hay miles de opiniones”.

– Pero independiente de ello, algún cambio en la mentalidad cubana habrá en el último tiempo, respecto de la figura del revolucionario.

– “Lo que pasa es que el hecho de que Fidel se retirara por el problema de su enfermedad años antes de fallecer, es precisamente parte de un proceso de transición en ese sentido. Raúl -Castro- ya se instaló e instauró un sistema, por lo que no creo que sería un impacto muy grande en la gente, el fallecimiento de Castro, principalmente porque hace tiempo que no lo veíamos y muchas veces salían informaciones de que había muerto y que por eso no salía”.

– Aún quedarán mucho simpatizantes y detractores de Castro. ¿Qué le diría a ellos, a partir de su propia vivencia?

– “Por un lado, hay que reconocer las cosas buenas que hizo por el país, especialmente en el ámbito de la educación y la salud, pero hay que tener muy claro que eso tuvo un alto costo para el pueblo cubano. Perdimos todos los derechos y libertades, ya no teníamos la capacidad de expresarnos y menos aún de asombrarnos, todo el comportamiento que debemos tener, está prácticamente descrito en una cartilla definida. Y hay que recordar toda la cantidad de gente que murió por pensar diferente y los que perdieron su vida peleando guerras que no nos correspondían, en otros países. Es más todavía hay personas que son prisioneras sólo por el hecho de tener ideas distintas”.

– Siendo extranjero y habiendo llegado de Cuba, ¿qué sensación genera ver a los chilenos divididos en la figura de Allende, Pinochet? 

– “En ese punto, debo decir que aunque aquí sigue esa dicotomía desde una perspectiva política, en la práctica el chileno tiene la oportunidad de levantar su voz sin tanto problema. Ahora mismo lo hizo el sector público, eso en Cuba no se puede hacer. Aquí hay una sensación de libertad que no tenía en mi país, esto es el paraíso”.

Cabe recordar que durante febrero, la noticia que giró en torno al profesional, se refería a que aún con la voluntad de asumir el desafío de cubrir el vacío que dejó la salida del oncólogo infantil Fernando Bracho del Hospital Clínico, no contaba con la aprobación del Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina (Eunacom). En julio pasado reprobó el examen, el que deberá repetir el próximo mes.