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Piden que Magallanes cuente con un megapuerto y un plan de desarrollo territorial integrado

Por Elia Simeone viernes 11 de mayo del 2018

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Estas son dos de las nueve propuestas que surgieron de un diálogo con diversos actores del quehacer regional y que fueron presentadas ayer al Presidente Piñera como parte del proyecto “Construyamos Chile desde las Regiones: Propuestas de descentralización para el Desarrollo”, contenido, a su vez, en el documento “Desarrollo Territorial de Chile: Siete Propuestas desde las Regiones”.

El desarrollo de Magallanes pasa por la construcción de un megapuerto, que cuente con estándares internacionales y que permita la recalada de todo tipo de naves. El requerimiento se sostiene porque la región cuenta con una ventaja geográfica y otorga la oportunidad de nuevas rutas de navegación. Además la proximidad a la Antártica le permite ofrecer menores tiempos de traslado.

Este proyecto busca hacerse cargo de una de las limitantes del desarrollo regional, cual es que existe un bajo nivel de infraestructura y conectividad y aprovechar, a la vez, una de sus potencialidades, como es ser puerta de entrada al continente blanco y un lugar con importancia logística y potencial científico, educativo y turístico.

Esta es la síntesis de la primera de las nueve propuestas que se presentaron ayer al Presidente de la República, Sebastián Piñera, y que están contenidas en el documento “Construyamos Chile desde las Regiones”, el que, a su vez, forma parte del libro “Desarrollo Territorial de Chile: Siete Propuestas desde las Regiones”.

La entrega formal de estos documentos se realizó en el Desayuno Anual de los Empresarios de la Construcción que tuvo lugar en uno de los salones de CasaPiedra, en Santiago. El presidente nacional de la Cámara Chilena de la Construcción, Sergio Torretti, le indicó al Mandatario que, de esta forma, la entidad gremial quiere aportar al debate sobre los pasos que debe dar Chile para su progreso económico y desarrollo social, entendiendo que tales fines no se lograrán sin abordar las inequidades y brechas que sufren las regiones.

Sobre la primera propuesta que emanó de un diálogo participativo con diversos exponentes del quehacer regional que impulsó el capítulo regional de la CChC, su presidente, José Alvarado, hizo ver que la opinión de la entidad es que el proyecto de la dársena, impulsado con fuerza durante la administración de Jorge Flies, no es suficiente, pues aborda sólo las necesidades actuales, pero no se proyecta a mediano ni largo plazo.

En tanto, Jan Gysling, líder de este diálogo participativo tanto a nivel regional como nacional al que convocó el año pasado la CChC, remarcó que se buscó impulsar el desarrollo territorial desde los actores locales y resaltó la gran presencia de miembros de los ámbitos empresarial, académico y de la sociedad civil, que acudieron a este llamado.

A nivel regional, indicó que los temas más destacados se relacionaron con la necesidad de mejorar la conectividad y la infraestructura del territorio, apuntar a una mayor diversificación energética, desarrollar el capital humano y potenciar el turismo.

Seis limitantes del desarrollo regional

El trabajo también identifica seis limitantes al desarrollo de Magallanes:

1.- Falta de infraestructura y conectividad: Más del 60% del territorio está inaccesible, tanto en términos de movilidad como de conectividad electrónica;

2.- Falta de un plan de desarrollo regional de largo plazo: Las estrategias siempre son de corto plazo y carecen de una visión de largo plazo;

3.- Falta de retención de capital humano: Se evidencia una fuga de talento regional, puesto que no se están brindando las posibilidades para su óptimo desarrollo al interior de la zona;

4.- Deficiente calidad de educación y desconexión con las necesidades de la región: Baja calidad educacional y con escaso enfoque local. No se está formando el capital que se necesita y se requiere mayor autonomía para definir las mallas curriculares. Hay poco interés en la formación técnica;

5.- Desarticulación de actores regionales: Falta asociación público-privada para elaborar iniciativas robustas que fomenten el desarrollo territorial;

6.- Dependencia energética: Hay una dependencia del gas natural que no es sostenible en el tiempo. Es necesario diversificar las fuentes energéticas.

 

Las siete potencialidades

En el documento se identifican siete potencialidades regionales:

1.- Patrimonio y turismo: Más allá de los atractivos naturales y riqueza en flora y fauna, el turismo de aventura o de lujo es un aspecto que se debe potenciar aún más;

2.- Desarrollo energético: Se debe diversificar la matriz energética, migrando hacia las energías limpias con capacidad de exportación;

3.- Investigación académica y técnica: Existe un gran potencial de desarrollo de capital humano en investigación y desarrollo hacia las distintas vocaciones productivas;

4.- Diversidad productiva: Magallanes cuenta con una fuente de recursos y materias primas que aún pueden aprovecharse mejor, como carbón, gas, lana, madera, salmón y cuero;

5.- Ubicación estratégica: La región es puerta de entrada a la Antártica, un lugar con importancia logística y potencial científico, educativo y turístico;

6.- Estudios previos: La región se ha preocupado en el tiempo de identificar sus potencialidades, siendo una base sólida para trazar una hoja de ruta de desarrollo;

7.- Producción de alimentos orgánicos: La forma en que se desarrolla la ganadería, acuicultura y pesca en un ecosistema prístino y orgánico es un gran potencial productivo y con valor agregado.

 

Las 9 propuestas para el desarrollo de Magallanes

Sopesando limitantes y potencialidades de la región, se llegó a conciliar nueve propuestas para el desarrollo de Magallanes:

1.- Megapuerto de Punta Arenas: Debe contar con estándares internacionales y permitir la recalada de todo tipo de naves. Esto se enmarca en los objetivos de generar un mayor desarrollo productivo a través de una mayor capacidad de pasajeros y logística; de aumentar la oferta y demanda del sector turístico; y de permitir un mayor desarrollo científico a través de la red de puertos que conectan la zona vía marítima;

2.- Plan de desarrollo territorial integrado: Desarrollar infraestructura de conectividad a través de un plan de inversiones de US$70 millones anuales, los que significan US$1.400 millones en 20 años. Esto sobre los objetivos de conectar a la región completamente para tener un mayor control del territorio; posicionar nuevos destinos turísticos; y visibilizar nuevas posibilidades de proyectos y emprendimientos;

3.- Desarrollo de capital humano y certificación de procesos y servicios: Fomentar el desarrollo de capital humano y la adhesión a las normas de calidad para todo tipo de servicios y rubros. Establecer becas de estudios, fortalecer capacidades locales y promover certificaciones;   

4.- Articulación del sector académico y productivo: Favorecer los lazos entre la industria y los centros académicos, a través del traspaso de conocimientos e información, logrando una transferencia tecnológica efectiva;

5.- Educación pertinente: Modificación del curriculum desde la educación parvularia hasta la profesional, con foco en las ventajas de la región y sus principales industrias;

6.- Plan maestro de turismo y rescate patrimonial: Generar este plan que sea sostenible y que mida el impacto de los turistas en las distintas zonas en pos de su preservación. Para esto, se requiere contar con una institucionalidad conformada por equipos multidisciplinarios del mundo público, privado y académico, que permita la modernización del sector;

7.- Evaluaciones ambientales estratégicas: Realizar estas evaluaciones con el fin de tomar decisiones oportunas y plantear el uso del territorio, para reducir el daño, la descapitalización ambiental;

8.-Diversificación de la matriz energética: Mayor desarrollo y uso de energías limpias que tengan factibilidad técnica para abastecer la demanda domiciliaria e industrial. Para esto, es clave la implementación de estos proyectos a través de subsidios estatales;

9.- Autonomía sobre el presupuesto regional: Definir el uso de los recursos, sin la aprobación de Santiago, lo que haría más eficiente la ejecución de los procesos en función del desarrollo regional.