Necrológicas
  • Juan Bautista Haro Vidal
Ocurrido el 2 de noviembre en Río Seco

Productora de Cielos del Infinito acusa indefensión de la justicia tras accidente

Por La Prensa Austral domingo 15 de diciembre del 2019

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María Fernanda Altamirano es una de las productoras del Festival Cielos del Infinito, que además de traer a Magallanes cultura a través de obras de teatro y talleres, también propicia estadía de artistas, creadores y gestores para así establecer nexos que se concreten en visitas para próximas ediciones. Es así como a principios de noviembre, tras desarrollar en octubre la edición Nº 12 del festival, se realizaron algunas residencias artísticas, entre ellas, la del escritor, ilustrador, fotógrafo y cineasta portugués, Afonso Cruz.

Como el equipo de la organización es pequeño, además de su rol como productora, María Fernanda Altamirano estuvo a cargo de la residencia de Cruz, que estaba programada del 31 de octubre al 6 de noviembre, que consistía en reuniones con artistas locales y visitar sitios de interés cultural. Es en este contexto que el itinerario contemplaba una visita al Museo de Historia Natural de Río Seco, el sábado 2 de noviembre. Todo iba bien hasta que el destino les tenía preparada una desagradable sorpresa, que hasta hoy, le sigue penando tanto a Altamirano como al artista portugués.

“Camino al museo, una camioneta que venía en dirección contraria a nosotros, evidentemente a exceso de velocidad, traspasó el eje central del camino a nuestra vía de circulación, colisionándonos de frente, generando daños en el rostro de Afonso y diversos hematomas internos y externos en mi rostro, daños en la  columna y una fractura en el pie derecho”, resumió María Fernanda Altamirano, quien lamentó que en algunos medios se informara que los accidentados correspondían a extranjeros, argumento que utilizó la defensa del conductor del otro vehículo.

Pero mientras se desarrolla la investigación, María Fernanda Altamirano ha debido costear los gastos médicos y tratamiento. “Soy trabajadora independiente, tanto para el festival como en otros trabajos emito boleta de honorarios, no tengo contrato y desde el día del accidente hasta ahora ya tengo una deuda de $15 millones, sólo por gastos de hospitalización. El accidente me fracturó tibia, peroné y un tendón y tras la intervención quirúrgica me quedan seis meses de recuperación, desde el post operatorio hasta la rehabilitación kinesiológica-traumatológica. No está demás mencionar que durante los primeros días de reposo sufrí una atrofia muscular en la espalda que me dejó dos días inmovilizada completamente y dependo de otros para realizar varias actividades básicas”, describió la productora artística.

En ese sentido, establece una crítica contra el sistema, pues “hay escasa información sobre los seguros laborales para los trabajadores independientes. Desde el año pasado estábamos obligadas a imponer parte de nuestra devolución de impuesto, el sistema te ofrece la opción de imponer por un mínimo del 5% o por el total de tu devolución, para seguros de accidentes laborales y enfermedades profesionales, esto está dentro de la Ley Nº 16.744, que se hizo activa recién en julio de 2019. Presentamos mi caso al Instituto de Seguridad Laboral en Punta Arenas, fue enviado a Santiago y hasta ahora está en evaluación. Como es una ley nueva y no conozco otros casos similares al mío no tengo claridad ni certeza de cómo funciona el sistema ni los plazos que tiene. Sólo me queda confiar en que el sistema impuesto sea tan eficaz como lo promueven en sus folletos: ‘… es un derecho y el Estado de Chile debe garantizar esta previsión a través del Instituto de Seguridad Laboral’.  Espero ser la prueba de que funciona y que logre recibir cobertura para mis gastos médicos y mi recuperación. Como todos los trabajadores independientes, si no trabajo no genero ingresos, si estoy imposibilitada físicamente para trabajar no puedo generarlos, no tengo cómo pagar los altos costos médicos ni de la recuperación y más lejos aún está la opción de pensar en otro tipo de asistencias por los daños colaterales de este estado de salud”, profundizó Altamirano.

Toda esta situación ha afectado también su vida diaria, porque “vivo en Valparaíso y lógicamente me siguen cobrando el arriendo; perdí un trabajo que tenía considerado realizar después de la residencia y estoy imposibilitada de trabajar hasta la rehabilitación completa de mi pierna. Soy productora cultural y realizadora  audiovisual, y la mayor parte de mis labores las realizó en terreno y eso me exige mucho movimiento. Llegando a Valparaíso tendré que buscar otro lugar donde vivir, mi casa queda en un cerro que está rodeado de escaleras (son alrededor de 130 escalones para llegar a mi casa). Mi mamá y mi pareja, que tampoco viven en Punta Arenas, tuvieron que viajar sabiendo los costos que eso implica y además dejando sus trabajos para ayudarme estos días”.