Necrológicas

Restaurantes del centro: entre hacer inversiones de seguridad sanitaria o esperar protocolo

Por La Prensa Austral martes 16 de junio del 2020

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Las últimas semanas asomaban como más auspiciosas para el golpeado sector gastronómico, uno de los que ha sufrido significativamente con la pandemia de Covid-19. Las noticias sobre posibles reaperturas de restaurantes y cafés eran esperadas con ansias, y comenzaron los preparativos. Aunque ayer hubo freno a ese entusiasmo, al comprobar que los casos en Punta Arenas volvieron a aumentar. Por eso, la cautela es la mejor opción para asumir esta pantanosa etapa.

El otrora movimiento de calle O’Higgins, entre Pedro Montt y Errázuriz, donde se concentra la mayoría de los restaurantes del centro, ahora es un recuerdo. Pocos están abiertos, y solamente con servicio de venta a domicilio, sin ese ambiente de conversación y ricas comidas.

Hay algunos que no han realizado inversión alguna para reabrir, a la espera de un protocolo sanitario de parte de las autoridades. Como La Luna, donde su propietario, Mario Navarro, ha intentado algunos experimentos, pero nada estructural. “No algo definido, son insinuaciones que puede haber una entrada y salida diferenciada, distanciamiento de mesas, pero mientras el Servicio de Salud no determine nada, sería arriesgado hacer trabajos. Sabemos que ya no van a existir las cartas menú, pero nada definido. Estamos mandando a hacer una caja para separar, pero nada que nos hayan exigido. Hicimos un ensayo con las mesas, pero son cosas que uno hace por aburrimiento”, explicó Navarro.

Unos pocos metros más, en la misma cuadra, La Divina Cocina cuenta con servicio de delivery, pero no ha realizado trabajos aún. El encargado del local, Guillermo Dechert, indicó que “he visto planificaciones para salir adelante, pero que todos los restaurantes se adapten a las situaciones actuales como poner separaciones para los clientes, mantener distancia, poner dispensadores de alcohol gel, pero para ciertos restaurantes que estuvieron cerrados es una inversión extra, que para estar tanto tiempo cerrado uno no tiene tantos ingresos. Todo indica que al final es más rentable tener el negocio de delivery, que partimos el lunes pasado”.

En el restaurante y pizzería Tante Mozza, en calle Roca, Silvana Andrade anunció que pronto realizarán algunos cambios estructurales. “Las mesas van a quedar con un metro de distancia, más o menos, y cada mesa tendrá un nylon correspondiente para separación, además de implementos como alcohol gel, desinfectar el local cada una o dos horas, los trabajadores con medidas de seguridad. Lo más probable es que habrá un protocolo con las medidas de seguridad”, aventuró, aunque en el caso de una puerta de entrada y otra de salida, será casi imposible de implementar, estima.

Trabajos en el Beagle

El único restaurante de este sector en que se advertía desde fuera que había trabajos, era el Bea-gle. Separaciones especiales, que han representado una inversión de 9 millones de pesos, una inversión arriesgada para su dueño, Jorge Oberreuter.

“A raíz de un protocolo que existe a nivel nacional, que se trabajó en conjunto con la seremi de Economía y el Servicio de Salud indica algunos procesos y procedimientos para la ‘Nueva Normalidad’. Indica que los espacios entre las personas debiesen ser entre un metro y medio, y para poder avanzar hemos decidido hacer dos metros de distancia entre cada persona, pero hacerlo más ameno, con imágenes en las paredes, para que sea más entretenido”.

Así, se pueden apreciar ciertos espacios, dedicados a la cultura selknam, por ejemplo.

En todo caso, este trabajo implicará, necesariamente, una reducción de clientes. “Atendíamos alrededor de cincuenta mesas por dos comensales en promedio, unas 75 a 100 personas, normalmente; vamos a quedar con un total de 30 personas y cada mesa en el salón principal entran dos personas, máximo tres. Algunos stands son cerrados, más familiar. También en el segundo piso hay un stand privado”, explicó Oberreuter.

Como en este restaurante apelan a lo reutilizable, estas separaciones entre mesas son móviles, por lo que no necesitan pedir autorización para hacer modificaciones estructurales. Una vez que se termina el servicio, el stand pasa a una “sala de cuarentena” que se sanitizará, para ser reutilizado. “Se tuvo que hacer una doble inversión en todo lo relativo a platos, cubiertos, para operar más rápido”, indicó el dueño del restaurante, que también tendrá una puerta de entrada y otra de salida.

Todas estas medidas han sido recogidas de otros países, como España, viendo cómo han establecido sus propias medidas.

Lo que sí recalcó Jorge Oberreuter es que, como ya han manifestado otros empresarios gastronómicos, “llevamos cuatro meses cerrados y no hemos tenido ninguna ayuda ni de Sercotec ni de Corfo ni BancoEstado. Acá ya hemos hecho una inversión de 9 millones de pesos. No veo por qué hay dificultades para volver a abrir, si uno ve supermercados o Zona Franca, de igual manera podríamos ajustar un protocolo, cumpliendo las normas, veo que las autoridades actúan muy lento, y creo que posiblemente en septiembre, pero la idea es que en Magallanes se actúe de forma distinta”, concluyó.