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Roberto Sahr Domian y su nostalgia del terruño

Por La Prensa Austral viernes 19 de abril del 2019

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Magallánico, reside en Viña del Mar, pero está con su mochila lista para regresar en cualquier instante

Por Mario Isidro Moreno

Un sector histórico, con dos vetustas construcciones, hacen de Río Seco un lugar de suma importancia en el devenir de Punta Arenas: el frigorífico de Mauricio Braun, inaugurado el 23 de enero de 1905 y el muelle construido para los barcos caponeros, que fue testigo, el día 2 de septiembre de 1916, del arribo de la escampavías Yelcho, procedente de la Antártica, donde había rescatado a Sir Ernest Shackleton y su tripulación.

En ese lugar, pasó parte de su niñez y juventud, Roberto Sahr Domian, nacido el 20 de diciembre de 1947 en Punta Arenas, hijo del contador Eduardo Sahr León, descendiente de inmigrantes suizo alemanes y de Pilar Domian Radisic, que, además de realizar las labores propias del hogar, se desempeñaba como una pequeña empresaria en el rubro de tejidos. Ella procedía de una familia croata, oriundos de la isla de Brac.

“Fuimos tres hermanos, Virginia, Isabel y yo. Mi padre, trabajaba en el frigorífico de Río Seco. Comenzó como pesador de reses, luego pasó a desempeñarse como empleado de oficina y ayudante de contador. Le interesó esta carrera y cursó estudios nocturnos en el Instituto Superior de Comercio y, una vez titulado, pasó a ser contador de la empresa y subgerente del frigorífico hasta su cierre en el año 1965. De ahí, se desempeñó como contador del Banco Chileno Yugoslavo”.

“Ocupamos tres casas de propiedad de la empresa. Nos cambiábamos en la medida que mi padre obtenía mejores cargos. Comenzamos con una vivienda en lo alto de la falda del cerro; luego nos trasladamos a una de abajo y terminamos habitando una del medio”.

Con el frió en los huesos

“Tuvimos en general una buena niñez sólo con el sacrificio de tener que viajar obligadamente a las 7 de la mañana, en forma diaria, desde Río Seco a Punta Arenas para asistir al colegio. El microbús nos dejaba en el ex Mercado Municipal, que se ubicaba en la esquina de las calles Mejicana y Chiloé. De ahí, subíamos caminando hasta la Escuela Miss Sharp, de calle Señoret y José Menéndez. Yo tenía en esa época seis años de edad y no importaba si había viento, lluvia o nieve; había que asistir a clases. Recuerdo haber conocido en esas caminatas lo que es sentir estremecerse la mandíbula por el frío, sin poder dominar los tiritones. Luego, regresar en la tarde a nuestra casa de Río Seco”.

“Esa época escolar comprendió entre mis 6 y mis 17 años. Los últimos 6 años los cumplí en el Liceo San José”.

“En ese tiempo, no tenía muy claro que veía en mi futuro. Tenía algunos sueños de juventud: llegar a ser corredor de autos y, en mi época de niño, una de mis entretenciones era dibujar y diseñar autos de carrera. Hice realidad mi sueño al competir en el circuito de Cabo Negro en las temporadas 79, 80 y 81”.

“Desde joven me interesó la política y, mi inspirador, fue el candidato presidencial Julio Durán Neumann en su visita que hizo a Río Seco. Con sólo escuchar su oratoria me entusiasmé y cuando participé en la política me puse a disposición de la comunidad en seis ocasiones y, en cuatro de ellas fui electo. Cumplí mi sueño”.

“Mi relación con el agro, se produjo cuando, estando cursando el segundo año de electricidad en la Universidad Técnica del Estado, en Punta Arenas, tuve la posibilidad de viajar a Inglaterra a especializarme en el oficio de clasificador de lanas. Corría el año 1967, plena época hippie en que triunfaban los Beatles y los Rolling Stones. No lo pensé dos veces y dejé la Ute para, con 19 años, embarcarme en esa aventura”.

“Primero, viaje en avión a Buenos Aires y luego en un barco de carga a Londres. Luego de un año de permanencia regresé en otro barco de carga, más elemental, embarcándome en Liverpool con destino a Buenos Aires, de ahí en avión a Río Gallegos y, finalmente, en el tradicional bus Pingüino a Punta Arenas”.

“Mis estudios en Europa me sirvieron para estar muy relacionado con el oficio aprendido; desde clasificador de lanas en distintas estancias, también en la industria textil y como agente comprador para la exportación del producto”.

“Asimismo, me desempeñé como instructor, cuando Mateo Martinic Beros me invitó a realizar clases de lanimetría en el Instituto de la Patagonia”.

“Aparte de esa actividad, he tenido muchas otras, como transportista, comerciante de automóviles y agente de viajes”.

“Entre todas estas acciones, ‘taquillando por la Bories’, conocí a Nadja Kuzmanic Kusanovich. Nuestras familias ya se conocían, ya que mi padre y mi suegro eran amigos como asimismo nuestras respectivas abuelas croatas”.

“Contrajimos matrimonio. Ya estamos a punto de cumplir las bodas de oro, felizmente casados, con tres hijos: Claudio, Paula y Nadia. Asimismo tenemos cuatro nietos: Gabriela, Diego, Lukas y Nicolás”.

Recuerdos de su infancia

Los mejores recuerdos del ser humano están en su infancia y su adolescencia. Y así lo precisa Roberto Sahr, de su vida en Río Seco, puntualmente en el frigorífico.

“No tiene precio el haber sido niño en ese lugar, con toda la inmensidad de espacio para los juegos y deportes”.

“En ese lugar no se conocía la diferencia social; los niños éramos todos iguales. Conocí amigos con casas muy lujosas y otros con hogares humildes hasta con piso de tierra, pero nadie miraba en menos a nadie, éramos simplemente niños, amigos, iguales”.

“He tenido la fortuna que esa experiencia me haya acompañado toda la vida, para ver a todos desde su calidad de persona y no desde lo que poseen o carecen”.

“Nuestros entretenimientos eran las caminatas ‘en patota’ por la inmensidad de la pampa y los cerros de Río Seco -que ya no existen- ya que los han hecho desaparecer”.

“Asimismo, compartíamos largas pichangas de futbol, especialmente en la época de vacaciones; esos partidos que se iniciaban en la mañana y terminaban en la noche, con un entretiempo para ir a almorzar y luego regresar a seguir jugando”.

“Un dato anecdótico es la transmisión de Radio Río Seco. Con mi amigo Carlos Vásquez Sapunar, que desde muy niño fue un creativo, un innovador, se diría hoy, sacamos una radio emisora al aire. Para decir la verdad es que él lo hizo, yo sólo me encargaba del apoyo logístico”.

“Esto fue en mi casa del frigorífico y, desde ahí, transmitíamos el slogan ‘Radio Río Seco, transmitiendo para todo Río Seco’”.

“Teníamos unos 15 o 16 años y poníamos en el tocadiscos un long play con música de la orquesta de Bert Kaempfert y nos íbamos en la camioneta de su viejo, escuchando y verificando el alcance de la transmisión. Puedo asegurar que se escuchaba hasta Chabunco más o menos”.

“De ahí debe haber nacido mi cariño hacia la radio, lo que me hizo participar posteriormente en algunos programas”.

Su vida política

“Desde los 20 años, de una u otra manera he participado en política, exceptuando la época de la dictadura; pero, activamente, desde el año 2000, cuando mi amigo Oscar Bravo me invitó a acompañarlo como candidato a concejal”.

“La idea era aportar algunos votos para que él sea elegido alcalde, lo que no se logró, pero con la altísima votación quedó como concejal y arrastró a uno más, y ese, afortunadamente, fui yo”.

“Mi pensamiento era sólo eso, contribuir, ya que nunca había estado en elección alguna y era conocido sólo por mis amigos”.

“Ahí comienza mi periplo por lo que fueron las elecciones democráticas”.

“En el año 2004, me presento a la reelección y salgo elegido triplicando mi primera votación, lo que no era difícil, ya que la anterior había sido bajita. En el año 2008 voy por el tercer período de concejal y salgo electo con la tercera mayoría. Pero, luego de tres períodos difíciles decidí no presentarme nuevamente como candidato a concejal, sino a alcalde, ya que había hecho, de alguna manera, el aprendizaje, el camino”.

“Fui candidato independiente y lo lógico era que no ganara compitiendo contra las fuerzas de los partidos de la Nueva Mayoría (Concertación en ese tiempo) y Chile Vamos (Alianza por Chile). Sabía que era un imposible, pero lo hice para darle una alternativa a la gente independiente, la gente que vota más por personas que por ideologías partidarias. Quedé conforme con la votación a pesar de que este público objetivo, aprovechó la ocasión de no ir a votar, porque esa era la primera vez que el sufragio era voluntario”.

“En fin, ahí conocí lo que son las presiones para bajar una candidatura. No hice caso a esos apremios a pesar de los ofrecimientos, por respeto a las más de trescientas personas que se dieron el trabajo de ir a firmar a las notarías apoyando mi candidatura independiente”.

“En el año 2013, resulté electo consejero regional y en el 2017 voy a la reelección, la que no prospera y, en marzo del 2018, al finalizar mi período de core, termina mi vida política ‘hasta nuevo aviso’”.

“Hoy, estoy fuera de Magallanes. Esto de estar lejos del terruño es para mí como un paréntesis donde estoy en una etapa de convivir con mis hijas que residen en Viña del Mar hace unos 20 años y también con mi nieto Lukas que este año ingresó a la Universidad Católica de Valparaíso y que, junto a sus estudios, seguirá su carrera deportiva en básquetbol”.

“Asisto mientras tanto a charlas, seminarios y actividades comunitarias”.

“No me siento capacitado para dar consejos pero, con la madurez que me han dado los años, yo llamaría a no confundir las virtudes y los vicios personales con las posiciones políticas. Hay gente buena, virtuosa, capacitada y honesta en todos los sectores, como también los hay deshonestos, viciosos, viles y maldadosos”.

“No he cortado de ninguna manera el cordón umbilical que me une a Magallanes y, como les digo a mis amigos, tengo listas dos mochilas: una con elementos básicos para escapar en caso de tsunami y otra con la parka, para volver a Punta Arenas, cuando sea necesario”.