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Rodrigo Lizama, el jinete magallánico que ya superó los mil triunfos y se convirtió en embajador de Punta Arenas

Por La Prensa Austral martes 24 de diciembre del 2019

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Hijo y nieto de destacados jockeys regionales

A los 12 años se interesó de lleno en la hípica, y a los 17 debutó. Tras un paso por Concepción, llegó a Santiago con 19 años y de ahí ha sabido de grandes victorias, llegando a correr caballos de Arturo Vidal y Kike Morandé

El martes, el municipio entregó un reconocimiento a destacados representantes de Punta Arenas, en una sesión especial por el aniversario Nº 171 de la capital regional. Entre quienes recibieron la medalla 500 años, destacaba un pequeño y moreno personaje, vestido con terno y humita. Rodrigo Lizama, un jinete que ha sobresalido en el difícil ambiente de la hípica santiaguina, tanto que en 2011 alcanzó las mil carreras ganadas, lo que de todas maneras no lo ha conformado, por lo que sigue firme rumbo a las metas.

Un empuje que, evidentemente, heredó de su padre y abuelo, destacados jockeys de Punta Arenas. “Mi abuelo se llamaba Luis García y mi papá Raúl Lizama” recordó Rodrigo, nacido el 3 de abril de 1981. Por eso, desde siempre estuvo presente con ellos en los establos y disfrutando de sus carreras. Por eso, asegura que “mis inicios fueron desde que nací. Soy hijo de jinete y nieto de jinete y nací en las patas de los caballos, pero mi mamá no quería que yo fuera jinete y el destino creo yo que fue, que mi mamá murió cuando yo tenía 12 años y desde entonces empecé a meterme de a poco en el mundo de la hípica. Y a los 15 años me dije ‘quiero ser jinete y lo voy a hacer’”. Por eso indica que nadie lo impulsó especialmente, sino que fue consecuencia natural, “mirando a mi abuelo cuando era chico”.

El antiguo Club Hípico de Punta Arenas lo vio debutar cuando tenía 17 años, con una victoria. Sin embargo, “corrí sólo cinco meses aproximadamente en Punta Arenas y decidí irme a Concepción junto a mi primo, Cristián Ojeda, donde estuvimos como un año, aunque yo no gané, mi primo sí”. Después intentó correr en Santiago, pero como en su currículo no tenía más de 60 carreras ganadas, “tuve que hacer la Escuela de Jinete que era un año. La hice y debuté en el año 1999 ó 2000, no lo recuerdo bien”.

Sobre su incursión en el ambiente santiaguino, Rodrigo Lizama indica que lo más complicado “fue no conocer a nadie aquí en Santiago y viví solo varios meses. Primero estuve unos días en la casa de Sergio Inda un preparador y después arrendé una pieza en que sólo me cabía una cama y un cajón de manzana que lo usaba de mueble en la calle Rosa Salas”. Pese a estos obstáculos, recalca que “nunca dudé en no seguir o rendirme”.

Así pasó el tiempo, y no tardaron en llegar las primeras satisfacciones. “Mi primera carrera la obtuve como a los nueve meses de haber debutado, con el potrillo ‘Rocky Cien Pesos’ del preparador Gabriel Avila. Fue en Viña del Mar, en una carrera ‘Condicional para caballos perdedores’”.

Desde entonces, su consolidación fue rápida, hasta convertirse en jinete profesional, con la potranca “Sin falla” del preparador Miguel medina del stud Haras Porta Pía. “He tenido la oportunidad de haber ganado con varios caballos muy buenos: una potranca ‘Dreams’ de Patricio López me gané mi primer clásico; después con ‘Crisantemo’ que lo saqué de perdedor y después fue ganador del Clásico de la generación. También gané con ‘Tamburrelo’ de Gerardo Silva; con uno de José Tomás Allende que fue un velocista, se llamaba ‘Capo groso’. También gané con caballos a los que les tengo mucho cariño como ‘Somos la fiesta’ con el que obtuve la triple corona local en Viña del Mar, e incluso corrimos el derby; era del preparador Osvaldo Urbina. Otro fue con la potranca ‘Es tu día’ de Alvaro Fernández, con la que ganamos varios clásicos, incluso corrimos el derby también y ‘Ocean Benz’ de don Gabriel reyes, con el que estuve en otro derby. Y he tenido la oportunidad de haber corrido en Arabia Saudita, Y aunque no triunfé, gané en experiencia y en haber conocido una hípica muy diferente a la de Chile; fue muy linda experiencia”, resume el deportista.

Pero sin duda, el hito más importante de la trayectoria de Rodrigo Lizama fue cuando alcanzó las mil carreras ganadas, privilegio de algunos pocos. “Esa carrera nunca se me olvidará. Fue con el ejemplar ‘Dream Hunter’ de José Alvarez y fue muy lindo haber ingresado a las mil carreras. Para mi trayectoria fue un gran logro, porque no todos los jinetes han tenido ese privilegio, de estar entre los ganadores de mil carreras”.

Para ello, hay que tener una sintonía muy especial con el caballo, algunos muy recordados por Lizama, como “Canivalpe”, “Somos la fiesta”, “Es tu día”, “Dear Wicht”, “Ocean Benz”, “Planeta feroz”, “Viajante tom”, entre otros.

También tuvo la posibilidad de correr con los caballos de Arturo Vidal. Al respecto, menciona sucintamente que “de primera le gané varias carreras; ahora en la actualidad no le corro. Incluso me ha invitado a sus cumpleaños y su matrimonio, es muy buena persona”, valoró. Otro famoso al que le ha corrido sus caballos es al animador de televisión Kike Morandé.

Rodrigo Lizama establece que para mantener una carrera tan prolongada, hay que sortear los numerosos obstáculos y dificultades que se presentan. “Lo más difícil en esta profesión es conservarse en el tiempo vigente y mantenerse en el peso, EL estado físico; no es fácil ser delgado y liviano todos los días del año”, reconoció.

Punta Arenas a lo lejos

Respecto de este reconocimiento que obtuvo de parte de la municipalidad, Lizama reconoció que “nunca me lo imaginé, haber sido galardonado en mi ciudad natal Punta Arenas. Esta distinción se la dedico a mis hijos y a las personas que siempre han estado conmigo en mis triunfos y en mis fracasos”, agradeció Lizama, que tiene tres hijos: Diego, Alonso (el que lo acompaña y podría seguir sus pasos) y Emilia.

Sin embargo, en el final, mira con cierta nostalgia la situación actual del Club Hípico, por lo que sobre la actividad en Punta Arenas es tajante: “Fue muy lindo y me da mucha pena que ya no exista y es muy difícil que vuelva haber carreras en el hipódromo más austral del mundo”, finalizó Rodrigo Lizama, que permaneció solamente unas horas en Punta Arenas, y de inmediato debió tomar el avión para regresar a Santiago a tomar la fusta y continuar a toda velocidad por la ruta del éxito.

Fotos cedidas