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“Se cierra una de las campañas más grandes que Chile ha realizado en la Antártica”

Por La Prensa Austral miércoles 14 de marzo del 2018

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La controversial y comentada nave Karpuj, que fue comprada por el Instituto Antártico Chileno (Inach) a la Armada chilena, fue el vehículo que llevó a los 10 tripulantes de la expedición que zarpó a mediados de enero hacia Puerto Williams, y que finalmente navegó 51 días por las aguas polares de la Antártica.

Es primera vez que la nave Karpuj logra atravesar el temido Paso Drake que lleva a las islas Shetland en el continente Antártico, y en este caso no estuvo exento de problemas. “Se cierra una de las campañas más grandes que Chile ha realizado en la Antártica, ya que hemos alcanzado varios objetivos científicos. La Karpuj finalmente cumplió su cometido en la Antártica en una complicada misión que duró 51 días, en un año particularmente extremo por el clima”, manifestó el director del Instituto Antártico Chileno, Marcelo Leppe.

Hoy en día son 101 proyectos antárticos que se están realizando, de los cuales 50 tienen presencia antártica durante este año y el resto se desarrolla en laboratorios. “Hay muchas preguntas que están generando nuevas preguntas. Estamos trabajando en proyectos que dentro de los próximos años entregarán respuestas globales para todos los chilenos como la subida de los mares, la disponibilidad de agua dulce en el continente, predecir de mejor manera el comportamiento del clima, además de los estudios relacionados con la salud como los compuestos fotoprotectores para tratar cánceres a la piel, generar procesos de descontaminación a través de organismos antárticos y proteínas anticongelantes que pueden facilitar nuestras vidas”, agregó Leppe.

El Inach realizó un proyecto de transformación de la nave Karpuj después de habérsela comprado a la Armada chilena, adecuando los espacios y las características para realizar ciencia antártica a bordo de ella. “Cuenta con una clasificación de hielo especial para poder navegar en aguas antárticas. La nave es autónoma y puede navegar sola en cualquier tipo de condición obviamente navegable, aunque no es rompehielos”, comenta el jefe del departamento de expediciones de la Inach, Félix Bartsch.

“Las labores que se realizan a bordo del Karpuj son de apoyo a los proyectos científicos del Inach, el transporte de científicos, la toma de muestras para realizar estudios, además de apoyo en campañas y proyectos de científicos y geólogos de otras nacionalidades como son los chinos”, comentó Jorge Acevedo, el capitán de la embarcación. A esto, Félix Bartsch agrega que “en la temporada pasada no pudimos cruzar por el clima ya que el Paso Drake debe tener un clima adecuado para que pueda pasar la nave. Este año el capitán Acevedo encontró las condiciones adecuadas para llevar a cabo de buena manera esta navegación”.

El cocinero Víctor Leyton lleva tres meses trabajando en la Antártica y 38 años cocinando en distintas embarcaciones, gran parte de ellas en buques de la Armada. “Cociné legumbres dos veces por semana, y la dieta se basaba en pavo, carne de res, pescados y fideos. Lo que tenía que ir refrigerado lo conseguíamos en la base Julio Escudero (en la isla Rey Jorge), ya que tenemos un frigobar pequeño. Pero de fideos y todo el resto de las cosas no perecibles teníamos bastante. Estoy empezando un rubro nuevo pero dentro de mi especialidad, que es la cocina”, comentó Leyton.

Previo al embarco por parte de los 10 tripulantes, se le tuvo que hacer una estricta mantención a la nave Karpuj, la cual estuvo a cargo del ingeniero naval, Luis Olivares, quien lleva 40 años en el rubro y formó parte de la tripulación como oficial de máquina en su sexto viaje a la Antártica. “Hicimos mantenciones completas para una navegación segura, cambiamos todos los filtros, aceites, probamos los equipos a distintas temperaturas y presiones. De hecho se le cambiaron los dos motores”, expresó Olivares.

La nave Karpuj posee dos motores propulsores de 600 caballos de fuerza, además de dos generadores que se utilizan uno a la vez con una capacidad de 300 horas cada uno. También tiene cinco estanques de combustible, de los cuales dos se llenaron con su capacidad de 5.000 litros, y los otros tres con 4.000. “En un viaje a la Antártica desde Punta Arenas son aproximadamente 6.000 litros de combustible que se necesitan. Este viaje es toda una hazaña para nosotros porque muchos decían que esta máquina nunca iba poder llegar a la Antártica. Y éste para mí al menos es el viaje más importante que he hecho al continente blanco, ya que nos metimos en muchos lugares donde pocos llegan para poder realizar las investigaciones”, concluyó el oficial de máquina.