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“Sin participación ciudadana, los servicios no hicieron eco de nuestros argumentos”

Por José Lara martes 2 de agosto del 2016

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Las recientes declaraciones del seremi del Medio Ambiente, Juan Marcos Henríquez, en torno a reconocer que no existe una norma para evaluar tronaduras, no hicieron más que reafirmar las aprensiones que la agrupación ciudadana Alerta Isla Riesco tiene respecto de cómo la institucionalidad no va a la par de los procedimientos que adoptan empresas de diversos rubros para obtener mejoras en los procesos productivos.
En el caso de la evaluación del nivel de ruido que generarían las detonaciones de explosivos Anfo -cuya acción toma 1 segundo- y para determinar su posible impacto en la fauna, se recurrió a una norma norteamericana de ferrocarriles que llega a calificar ruidos en umbrales de ese rango, lo que según el seremi es una modalidad de análisis más acotada que la que permite una de las normas del Servicio Agrícola y Ganadero (Sag) para la misma evaluación.
No obstante ello, el vocero de Alerta Isla Riesco, Gregor Stipicic Escauriaza, junto con reparar en la falta de rigurosidad en la evaluación de ruidos, puso énfasis en las falencias que existen en la relación normas medioambientales-empresas- sustentabilidad.
– Comenzando por el tema del análisis de ruidos por tronaduras, ¿ustedes tenían estudios encargados?
– “Durante la evaluación del proyecto, análisis de diferentes expertos detectaron graves errores en el modelo de ruido presentado por la minera. Estos datos se los hicimos llegar a diferentes servicios para que fueran incluidos en el análisis. Sin embargo, como no hubo participación ciudadana, los servicios no se vieron obligados a hacer eco de nuestros argumentos”.
– Eso es parte de lo que ustedes han enmarcado en la crítica hacia una debilidad de la institucionalidad, esto último un aspecto que reconoció el seremi Henríquez.
– “Nos parece un buen paso que se reconozca y se trabaje para fortalecer la institucionalidad ambiental. Sin embargo, nos preocupa que a sabiendas que ésta no cuenta con una estructura adecuada ni recursos suficientes para evaluar y fiscalizar, se sigan aprobando proyectos de alta complejidad y riesgos”.
– En este sentido ¿cómo creen que el gobierno y las autoridades del Medio Ambiente han enfrentado en la región la misión de cautelar y poner consonancia los conceptos desarrollo y sustentabilidad?
– “En Magallanes se evidencia la dicotomía entre decir que se apuesta por el desarrollo sustentable, mientras se aprueban y fomentan proyectos que tienen como eje el crecimiento económico, en desmedro de las otras dos dimensiones de la sustentabilidad: la social y la ambiental”.

Criticas cruzadas
– En ese ámbito, surgen siempre críticas a las empresas, de que mienten o abusan y que la autoridad ambiental es incapaz de fiscalizar y engaña o cede a presiones empresariales. Pero ¿cómo responden a quienes desde la otra vereda, afirman que los ecologistas, ambientalistas y organizaciones afines, opinan ‘sin conocer realmente la naturaleza’ de un proyecto determinado?
– “Al respecto podemos decir que en nuestros 6 años de labor, hemos trabajado responsablemente con argumentos sólidos. Un ejemplo de ello es que la denuncia que hicimos contra Mina Invierno por contaminación y otras irregularidades fue confirmada por el Estado y terminó en sanción”.
– Finalmente, ¿qué opina de las críticas a su persona, en que se señala que hubo dinero de por medio?
– “Tal como hemos dicho en innumerables ocasiones, efectivamente hace 10 años se prestaron servicios de alojamiento a personal de la minera durante pocos meses, cuando estaban en etapa de prospección. En dicha época ignorábamos los impactos que tendría la extracción y la combustión de carbón. Sin embargo, en 2010 conocimos la magnitud de este proyecto y la realidad de las comunidades aledañas a las termoeléctricas.
“Ese fue el punto de inflexión en que decidimos crear la agrupación ciudadana Alerta Isla Riesco, con miembros de todo el país, para proteger isla Riesco de la mega-minería y crear conciencia sobre el daño que produce tanto la extracción como la quema de este combustible fósil.
“El trabajo que hemos realizado durante más de 6 años, con todos los costos personales, profesionales y económicos que esto conlleva, no podría hacerse si no fuese motivado por una profunda convicción de colaborar a construir un futuro más respetuoso con nuestro medio ambiente. Como agrupación hemos sido consecuentes con ese objetivo, con datos y hechos que nos respaldan. Esperamos que en adelante sea ese el foco de la discusión”.