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El paddle resurge en Magallanes en manos pequeñas pero firmes

Por La Prensa Austral martes 27 de marzo del 2018

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Entrenamientos se realizan en el gimnasio Sokol

Bajo la dirección de Carlos Valdés Alberti y la preparación física de Emmanuel Sobarzo, una docena de niños de 4 años en adelante, aprenden las técnicas de esta disciplina, con un enfoque más lúdico que competitivo, con la idea de masificarlo y proyectarlo a los colegios

A inicios de la década de los años noventa del siglo anterior, el paddle se convirtió en un boom deportivo. Si bien en esos años era una disciplina muy cara, las canchas siempre estaban ocupadas por público adolescente y adulto. Los niños prácticamente no figuraban.

Pero desde hace un año, los más pequeños se van motivando, principalmente, por sus padres que practican esta disciplina entretenida y liberadora de tensiones. Es lo que sucede los días viernes, de 16 a 18 horas, y los domingos, de 15 a 17 horas, en el gimnasio Sokol, donde una docena de pequeños, de 4 años en adelante, escuchan atentos las instrucciones del entrenador Carlos Valdés Alberti y del preparador físico Emmanuel Sobarzo.

“Hacemos una introducción más general, no les enseñamos a jugar paddle, sino que aprendan a conocer la cancha, ubicarse, tocar la pelota, tener contacto con la pelota; hacerlo más un juego, que se entretengan. La idea primero es que hagan deporte, más allá de generar grandes jugadores de paddle es que tengamos buenos chicos”, enfatizó.

Valdés cuenta con una tienda dedicada a este juego, por lo tanto es consciente de lo oneroso que puede ser el equipamiento. Pero pese a ello, estima que de a poco irán masificando la práctica del paddle. “Estamos postulando a un proyecto los primeros días de abril para abrirlo a las escuelas con riesgo social, queremos tener algunas instancias para que vengan niños y practiquen otra disciplina. En Chile no hay circuito para niños, pero se hace un selectivo para mundiales o panamericanos. En Argentina hay un circuito, de hecho estamos invitados en abril con toda la escuela a Río Gallegos, más formativo, pero llevamos un par de parejas a competir”, destacó.

Valdés, de profesión abogado, transformó un hobbie en una oportunidad para enseñar, especialmente los valores en torno a esta disciplina. “Como es un juego de equipo, en pareja, hay que desarrollar una serie de cualidades como empatía, tolerancia a la frustración o al error del compañero, entonces a los menores los estamos formando para que empiecen a entender la competencia no como algo que los complique, sino que la puedan tomar de forma positiva. Nos esforzamos en eso, que no enfoquen todo en ganar, que ese no sea el fin”, complementó Valdés.

Lo mismo sucede con la preparación física, en la que Emmanuel Sobarzo recalca que “nuestra idea no es trabajarles tanto el físico, sino la motricidad, coordinación, para este deporte que requiere correr mucho, estar agachado, muchos desplazamientos. Los chicos han crecido mucho en coordinación y físico. La coordinación les sirve para la vida cotidiana, y para el atletismo, fútbol, tenis, en general”.

Agustina Valdés, de 8 años, siguió el entusiasmo del papá, y se enganchó con las paletas y pelotas, aunque “lo que más cuesta es ir hacia atrás y esperar que choque en la pared y calcular donde rebota. Es cansador. La paleta es un poco pesada, me gustaría seguir practicando y hacer clases sola, para practicar más que si estuviera en grupo”, comenta.

Marcos Kusanovic, en tanto, es uno de los mayores, pues tiene 13 años y los objetivos muy claros, pese a que juega hace más o menos un año. “Es un deporte que te divierte, es más un juego que un deporte. No me costó mucho aprender, pero lo que más cuesta es hacer algunos golpes, porque no tenía la técnica. Con mi papá ganamos el torneo padre-hijo, que fue en vacaciones de verano. Jugamos cuatro, cinco partidos. Mi objetivo es jugar campeonatos más en serio, es un deporte bueno, fácil de aprender y como no es tan conocido, se tiene que masificar”, explicó el estudiante, que al igual que sus compañeros, de a poco se contagia con el entusiasmo que sus padres tienen por esta disciplina.

Fotos Rodrigo Maturana