Necrológicas

Taller EcoInvestigadores Australes, un aporte al conocimiento científico

Por La Prensa Austral sábado 6 de mayo del 2017

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A partir de la experiencia en terreno y no sólo a través de los libros, jóvenes estudiantes del Colegio Luterano, guiados por un profesor de biología y química, buscan entender las ciencias realizando diversas investigaciones en espacios naturales como el Parque María Behety, Río de los Ciervos, y San Juan

Isolina Guaiquil Jofré

Fotos Maximiliano Soto M.

Buscar comprender ciencias a partir de la experimentación y no sólo a través de los libros, llevó a un profesor de biología y química a abrir un taller en el Colegio Luterano que hoy se destaca por el aporte científico de sus alumnos.

Cuando comenzó eran sólo cinco estudiantes en una pequeña sala donde apenas contaban con materiales de laboratorio, cuenta Alan Maldonado Vásquez, profesor de biología y química del Colegio Luterano de Punta Arenas. La situación no ha cambiado mucho respecto a lo último, sin embargo el entusiasmo de los jóvenes va en aumento y hoy son 14 los niños y niñas -desde quinto básico hasta cuarto medio-, los que forman parte del taller “EcoInvestigadores Australes”, bautizado así por los mismos alumnos.

La mayoría llega porque le gusta la ciencia, pero sólo los que de verdad se apasionan se quedan, relata el docente, tras largas jornadas de trabajo, fuera del horario normal de clases, y a veces con condiciones climáticas adversas.

“Han pasado muchos, pero los que se quedan son pocos. Los que realmente les gusta y aguantan de repente estar con frío, lluvia, afuera en terreno. Por ejemplo en Río de los Ciervos las niñas tenían que colocar las trampas con sus manos en el agua. O sea ya es más sacrificado. Ellas tienen un muestreo en las cuatro estaciones del año, y en invierno es donde nos ha tocado muy duro”.

Ya se van a cumplir cinco años desde el inicio de los Ecoinvestigadores Australes, instancia en donde los estudiantes se juntan en pareja para realizar diversas investigaciones, recibiendo guía durante todo el año. “Mi motivación es que los niños hagan ciencia. Uno les trata de enseñar conocimientos en las clases normales, pero muchas veces no se hace ciencia. Surge todo por querer que los niños experimenten”, declara Maldonado.

Trabajan bajo el alero del Colegio Adventista, representando a la región en congresos y ferias científicas nacionales e internacionales, con organizaciones como Explora, el Club de Ciencias de Chile y Milset, un movimiento internacional que promueve la ciencia en los jóvenes.

Su principal línea de investigación es la ecología, trabajando el concepto de laboratorio natural, “porque implementos tecnológicos no tenemos” – explica- “entonces tuvimos que llegar a transformar en laboratorio común nuestros entornos, como el Parque María Behety, Río de los Ciervos, y San Juan. Son nuestras áreas de experimentos”.

El profesor de química y biología cree que en la región hay muchos profesores como él, motivados a enseñar ciencia, pero muchas veces llegar a incidir en investigaciones dependerá de los colegios. “Depende de las ganas y de la iniciativa que tenga el profesor. Por suerte estoy en una institución que quiere y apoya que los niños hagan ciencia (…) Cuando trabajé en un colegio municipal, no tuve la misma fortuna de contar con esos apoyos, entonces muchas veces el profesor puede tener mucha motivación, y el proyecto educativo te frena”.

Cuál es la utilidad de los alumnos en entrar a este tipo de talleres, se le pregunta, y el profesor revela: “Lo primero que ganan es compartir con un grupo humano con el que tienen muchas cosas en común. A veces se ve la ciencia tan lejana, y es tan cercana. Y van a desarrollar muchas competencias, más que el resto de sus compañeros, por ejemplo, al presentar su investigación van a tener que defenderla y para eso necesitas desarrollar un roce social especial”.

Pero además, los chicos luego refrendarán que es entretenido, que hay muchas salidas a terreno a realizar trabajo de campo, diversión, juegos y especialmente viajes, que a un par de sus estudiantes, los llevará la próxima semana a participar en la feria mundial de jóvenes científicos Intel Isef, en Los Angeles, California.

Contaminación en Río de los Ciervos

“El sistema de educación sería mucho más entretenido y habría más gente que haría ciencia si se hiciese más práctico que teórico. Porque uno aprende más en la forma práctica, llama más la atención y es más divertido”, explica Amanda Almonacid, estudiante de cuarto año del Colegio Luterano, que junto a Giarella Cavallieri, lograron publicar su estudio “Caracterización de macroinvertebrados dulceacuícolas en Río los Ciervos, Magallanes, Chile y su rol como bioindicadores” en la revista de investigación brotes Científicos de la Universidad de Santiago de Chile.

El estudio pionero en Punta Arenas, comenzó a partir de la falta de instrumentos de medición para evaluar el grado de contaminación del agua. Buscando bibliografía relacionada sólo encontraron una investigación realizada por la científica Magaly Vera, quien utilizó macroinvertebrados -pequeños insectos que viven en el agua dulce- y que pueden diagnosticar la calidad de las aguas.

“Teníamos pocos implementos, así que tuvimos que buscar una fórmula, algo barato a nuestro alcance, y este sistema se usa mucho en Europa, ver la calidad de las aguas mediante los insectos. Según lo que indican los insectos se encuentran perturbadas las aguas”, explica Giarella Cavallieri.

La estudiante de cuarto año medio, que aún no se decide si continuar estudios de ciencia, explica la importancia de estudiar estos afluentes: “Para conocer más la realidad de los ríos que hay en Punta Arenas, y para que la gente igual tenga concientización del medio ambiente, y que hay que cuidarlos. Lo bueno de acá es que no está tan intervenido como en otros lugares”, señala.

Amanda relata que comenzó en el taller hace cuatro años: “Todo el mundo cree que la ciencia es fome o que es sólo para un cierto tipo de gente, pero la ciencia puede ser para todo el mundo”, afirma respecto al rol de las jóvenes científicas como ella en el programa de ciencias. La futura estudiante de biología marina -espera-, insiste en lo importante que es poner los conocimientos en práctica: “Lo más entretenido es aprender fuera de la sala de clases, salir de la monotonía, porque uno siempre está en la sala. El profe ‘ya abran el libro en la página, tanto, tanto’. Pero con el taller vamos aprendiendo nuevas cosas, y cosas que por lo general no asimilaríamos sino fuera de una forma práctica”.

El principal aporte de su investigación sería tomar medidas que mitiguen los efectos de la contaminación de las aguas, y lograr volver a encontrar insectos que posiblemente estaban antes, sin embargo no hay más literatura relacionada que les ayude a comparar los resultados y su progreso en el tiempo. Por eso la intención es seguir replicando el estudio en otros ríos de la ciudad: las investigaciones continúan y los llevará a tomar muestras este sábado en el sector de San Juan.

Las avispas ladronas y su viaje a EE.UU.

“Lo más lejos que he viajado ha sido Puerto Madryn, Argentina. Todavía con nuestro compañero no asumimos que vamos a viajar. Es una oportunidad que no se da dos veces en la vida, y es muy emocionante”, explica Gianfranco Cavallieri, quien junto a Pablo Sanhueza lograron el primer lugar en el XVII Congreso Nacional Escolar de Ciencia y Tecnología organizado por Explora de Conicyt, y que los llevará junto al profesor Alan Maldonado al Congreso Internacional para Jóvenes Mentes Científicas Intel Isef, que se desarrollará el próximo 14 de mayo en los Angeles, California.

“Mis papás me apoyan en todo lo que hago y también estoy agradecido totalmente del profesor Alan porque sin él, yo no estaría haciendo esto ahora. Sería un alumno más que no estudia ciencia por gusto”, añade, explicando que al igual que su compañero de investigación, le gustaría estudiar biología, y luego especializarse en ecología o entomología.

En tanto su compañero Pablo Sanhueza afirma que siempre le ha gustado la ciencia, “le permite a todas las personas entender más cómo funciona el entorno o lo que sea que se esté estudiando”, indica. Lleva más de cinco años estudiando con el profesor Maldonado y su proyecto estrella, fue el estudio de la dispersión geográfica de un tipo de abejorro en la región, el robo de néctar que hace la especie sobre plantas y la secesión floral de éstas en la zona.

“El abejorro se introdujo en la región, y nosotros medimos cuánto se ha avanzado año a año desde su introducción. En el caso del robo de néctar, el abejorro hace el robo rompiendo la planta sin polinizarla, por eso se habla de un robo, en este caso de flores nativas. Y en la secesión floral nosotros tomamos las flores que habían sido polinizadas y actualizamos el registro de asociaciones florales que no estaban registrados en la región”, detalla.

En una semana más parten con su profesor guía al mundial de ciencias, donde competirán contra mil 700 proyectos de toda el orbe, siendo los únicos representantes de Chile en el evento.