Necrológicas
  • Raúl Sergio Miguez Quinán

Toque de queda: recorriendo la noche, con los infractores que nunca faltan

Por La Prensa Austral miércoles 3 de junio del 2020

Compartir esta noticia
Visitas

El reloj marca más de las 22 horas del sábado 30 de mayo, horario fijado para el inicio de la medida de restricción. Aún así, el paso de vehículos se mantiene. Minutos después, dos conductores son detenidos por no contar con salvoconducto.Pero también hay transeúntes sin el respectivo documento, e intentando explicar su circulación “fuera de horario”.

Es el sábado 30 de mayo y han transcurrido 20 minutos desde que entró en vigencia el toque de queda. Otra noche y madrugada más, no muy distintas a las vividas desde la entrada en vigencia de la medida el pasado 22 de marzo.

El recorrido permite observar una constante: movimiento vehicular en el sector norte de la ciudad y esporádico paso de automóviles “en carrera” por el lado sur.

En el sector de Costanera se advierten dos controles. Ausencia absoluta de tránsito y silencio total. Ya en el cruce de las avenidas Eduardo Frei y Presidente Carlos Ibáñez, la escena comienza a cambiar. El paso de vehículos no es constante, pero tampoco tan diferente a una noche normal. Basta unos minutos para que el personal de la Fuerza Aérea detecte a un conductor sin el respectivo salvoconducto. Un llamado y en cosa de minutos el procedimiento es entregado a la PDI. Sin mucho que hacer, el hombre es detenido y su móvil retenido.

Ya en el sector del barrio 18 de Septiembre, el control se establece en las avenidas Salvador Allende y Martínez de Aldunate. Es personal de la Armada el que fiscaliza a un conductor, que tampoco tiene la documentación para justificar el porqué de su tránsito en horario de toque de queda. El resto correrá por cuenta de Carabineros.

Explicaciones en vano

Ya en el área sur, más precisamente en la misma Martínez de Aldunate, entre calles Blanco Encalada y Yungay, ocurren dos situaciones, lamentables por cierto, y cuyos protagonistas intentaron explicar.

“A las 21,15 horas comenzamos a pedir un taxi, esperamos, pero nunca llegó. Nos comenzó a entrar la desesperación y tuvimos que salir y caminar. Pero nos pilló la hora”, señalaba la joven que caminaba junto a su pareja. Luego de varios minutos de conversación con personal de la Armada, ella pudo seguir destino (a casa de un familiar) por contar con salvoconducto. El, quedó detenido.

Una mamá y sus hijos

Un segundo caso, más dramático, se registró en el mismo punto. Una joven rompió en llanto cuando el personal a cargo del control le dijo que tendría que quedar detenida. El punto era que ella caminaba en dirección a su hogar con sus dos pequeños hijos, uno en sus brazos. El diálogo se prolongó durante varios minutos, entre consultas y llamados, y argumentos en cuanto a cumplir la ley y seguir órdenes.

El recorrido debía continuar, por lo que el desenlace de este episodio sólo lo conocen sus protagonistas. La opinión, es suya.