Necrológicas

Toto Martinovic, silencioso símbolo carabelero

Por La Prensa Austral jueves 17 de septiembre del 2020

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Por Vladimiro Mimica

La ciudad, el país, el mundo, post-pandemia, ya no serán los mismos. En la región, durante estos meses tan anormales para lo que fue nuestra vida hasta marzo, hemos perdido a hombres y mujeres, todos muy valiosos, que se fueron en el silencio de estas tan tristes circunstancias.

Ayer, sin que flamearan las banderas albicelestes, y de acuerdo a los protocolos establecidos, fue sepultado Sergio Martinovic, simplemente el Toto. Vecino que dejó entrañables cariños, en el escenario de sus primeras correrías, el populoso barrio Sur, en cuyo hogar naciera un día de mayo, el único club de su vida: el Magallanes. Sergio Martinovic, se identificó, con el fútbol, que fue su pasión, y con el Magallanes, cuyo amor filial sólo fue compartido por su señora e hijos. El Toto, estuvo en todo lugar, donde el club lo requiriera, y las necesidades del fútbol lo exigiera. Así fue, como junto a José Ballesteros, José Perich y Antonio Ríspoli Díaz, fue parte del más brillante Campeonato Nacional de Fútbol que la historia pudiera registrar, aquel de 1980, con Punta Arenas campeón, en calidad de dirigentes ejecutivos organizadores.

Sergio Martinovic, fue empresario automotriz, y del “Toyota”, hizo un automóvil popular y que llegó a las manos de gente modesta, que utilizaba o que pretendía utilizar, aquellos flamantes cuatro-ruedas, como una herramienta de trabajo, o terminado él, para dar un instante de solaz a nuestras familias. En la época del éxito económico, nunca cambió. El Toto fue siempre el mismo. Atento, gentil, simple y solidario. Le escapó siempre a la primera línea de fotos y reportajes, porque siempre pretendió que su trabajo, por más importante que fuera, pase permanentemente inadvertido.

La vida, con sus muchos misterios, lo llevó junto a la compañera de su vida, a vivir sus últimos años, en una habitación del Eleam. Desde allí, no hace más de un mes, emprendió el vuelo su mujer, que de la mano del Toto, fue en busca del lugar paradisíaco en donde, estoy cierto, se prometieron el reencuentro. Hace pocos días, tuvimos la oportunidad, de hablar de la soledad, de los dolores del alma, de las heridas que quedan tras la partida de un ser amado, y si bien, lo acompañaba la radio, de la que era oyente permanente, sin duda que esa voz, interrumpida por la emoción de una conversación, delataba tristeza profunda y anhelos de reencuentro, con los amores y los afectos.

El Toto Martinovic, ya es parte de nuestra historia, se ha ido con la satisfacción del deber cumplido a cabalidad con los desafíos, que fueron muchos, y que la vida le impuso en el camino. El Toto, ya está en el amplio cielo albiceleste, primero, reencontrado con su mujer, para descansar eternamente, y luego, para llevar parte de la historia nueva a los viejos que nos dejaron, entre ellos, a Perich, Ballesteros, Ríspoli, los hermanos Galindo, el “Guata” Ovando, los hermanos Soto, el “Conejo” Maldonado, Nolberto Aguilar, Pancho Téllez y tantos otros, que como él, defendieron con orgullo siempre, los colores del viejo y querido Magallanes.

El deporte, el fútbol, Magallanes, tus amigos, no te olvidarán.

Sergio, que las flores de la buena vida, no se marchiten nunca jamás sobre tu tumba. Hasta la próxima, buen amigo, nos seguiremos escuchando.