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Trabajaron dos horas para limpiar el lamentable estado del parque Chabunco

Por La Prensa Austral jueves 7 de diciembre del 2017

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Operativo reunió a 70 estudiantes del Liceo Juan Bautista Contardi

Iniciativa de la Municipalidad de Punta Arenas contó con la participación de estudiantes de tercero medio, que además de recoger hasta los desechos más sorprendentes, reflexionaron sobre el cuidado de nuestros parques, haciendo un fuerte llamado de atención a la conciencia de las personas

Apenas bajaron del bus que los llevó hasta el parque Chabunco, encontraron trabajo. No tuvieron que observar mucho para notar la gran cantidad de basura que se encontraba desparramada por todos los sectores. Los cerca de 70 estudiantes de tercero medio del Liceo Juan Bautista Contardi llegaron el martes a participar de un operativo de limpieza, invitados por la Municipalidad de Punta Arenas, que ha desarrollado esta iniciativa con otros establecimientos de la comuna, por ejemplo, en la costanera de la ciudad.

Pero lo que los estudiantes encontraron en el parque Chabunco, uno de los clásicos espacios naturales cercanos a la ciudad, fue desolador. Desde la habitual basura que deja tirada la gente que acude a pasar un día en el campo hasta desechos industriales, como enormes ruedas de camión. Botellas, plásticos, muebles, latas, animales muertos, papeles, pañales; si no hubiese sido por las mascarillas y guantes que el municipio les proporcionó a los chicos, muchos de ellos hubiesen abandonado la misión, asqueados ante tan desagradable panorama, y nadie podría culparlos por ello.

Así que aguantando el hedor que desprendía cada rincón del parque, se pusieron manos a la obra. Dos horas demoraron en dejar más o menos presentable el parque, aunque teniendo claro que llega el fin de semana largo y el lunes, nuevamente el parque estará lleno de basura. De todas maneras, los estudiantes esperan que su ejemplo sirva para sensibilizar las mentes de las personas, especialmente aquellas que confunden el hermoso parque con un vertedero.

Un grupo de ellos comentó sobre el intenso trabajo que tuvieron que afrontar, pero que sin embargo, no les molestó, porque primero está la conciencia. Daniela Meneses, José Luis Harambour, Felipe Canales, Gabriela Urrutia y Valentina Ojeda, recordaron cómo fue el proceso y las enseñanzas que les dejó.

Felipe Canales partió recordando que “encontramos muchas cosas que no debieran estar allá, aunque nada de basura debiera estar allá, se encuentran cosas absurdas como cajas de televisores, pañales, neumáticos de camión, baterías de autos. Muchas cosas que no tiene sentido botar ahí. Hay gente que va derechamente a botar basura”, recalcó. José Luis Harambour añadió que antes de ir, pensaba encontrarse con papeles y desechos de camping, pero que la abrumadora cantidad de desperdicios le llamó la atención, mientras que Valentina Ojeda, Daniela Meneses y Gabriela Urrutia empezaron a enumerar lo que descubrieron: partes de calentadores, tubos, pedazos de muebles, árboles de Navidad. “Lo que me sorprendió fue encontrar una bolsa llena de conejos muertos, eso fue muy extraño”, recordó Ojeda, a lo que Gabriela Urrutia agregó que “no sé si era un cordero que estaba entremedio de una mata, estaba muerto y no sé si era un cordero o un perro quemado”.

En grupos de diez estudiantes se organizaron para el operativo, teniendo que trabajar mucho, porque una gran cantidad de la basura estaba enterrada, como si eso no contaminara.

Por ello, reflexionaron mucho al respecto. José Luis Harambour comentó que “nosotros mismos alegamos que no tenemos lugares para pasar el tiempo, lugares bonitos, pero nosotros mismos terminamos ensuciando. Y debería hacerse más operativos de limpieza, aunque la gente no tiene la cultura para dejar de botar basura”, reconoció, lo mismo que Felipe Canales, que coincidió al decir que “el problema es que es algo cíclico, pasa un fin de semana, se deja limpio y al próximo fin de semana queda todo sucio otra vez; entonces es algo que no se detiene si no se cambia la mentalidad de las personas”.

“Nos decían que hay que gente que solamente pasa por ahí a puro tirar basura, entonces la gente ya no tiene conciencia de cuidar”, comentó Gabriela Urrutia, mientras que Valentina Ojeda cuestionó que “hay gente que se da la lata de ir hasta Chabunco, que es bastante lejos a ir a botar basura, en vez de ir al vertedero que queda mucho más cerca”. Y claro, su esfuerzo fue valorado, como indicó Daniela Meneses: “Vimos muchos comentarios de gente que decía ‘ojalá lo cuiden’, pero podrían tomar la iniciativa otras personas también”.

En ese sentido, valoraron la educación que han recibido, tanto en casa como en el Liceo Contardi, ya que comentaron que cuando ven un papel tirado, de inmediato lo recogen para dejarlo en un basurero. Igual cuando van de paseo. Gabriela Urrutia indicó que toda la basura la llevan en bolsas de vuelta a la casa, para depositarla donde corresponde, lo mismo que Valentina Ojeda, que aprovecha igual de llevar lo que encuentra tirado en los parques.

Propuestas

Como están seguros que su trabajo no servirá de mucho, porque siempre habrá gente mugrienta que no respeta los espacios naturales, los estudiantes entregaron algunas de sus propuestas. “Habría que tener a alguien que ande viendo todos los fines de semana, vigilando a las personas, porque incluso les tienen hecho para hacer fuego, pero hacen en partes donde no debería”, planteó Daniela Meneses, pero su compañero Felipe Canales estima que “igual es complejo que haya alguien vigilando, porque es un parque grande, entonces, lo que se requiere es un cambio en la mentalidad de la gente, que va a tomar harto tiempo”. En esa misma sintonía, José Luis Harambour recalcó que “tiene que ser un cambio a muy largo plazo para que haya una mejor mentalidad, porque por más que haya un guardaparque, la gente va a seguir haciendo eso. Capaz esconda más la basura”. De todas maneras, también Daniela Meneses teme que puedan tomarse medidas más extremas, como cerrar el parque y cobrar entrada. “Quizás ahí recién la gente se dará cuenta de que perdió algo a lo que tenía acceso y que ellos mismos no cuidaron, debería haber más vigilancia o sanciones para los que no cumplan”.

Pero el cambio de mentalidad lo ven reflejado en su generación, por lo que tienen fe para el futuro, como expresó Gabriela Urrutia: “igual está más consciente la gente respecto del calentamiento global, la contaminación, porque es algo que nos han enseñado de chiquititos. Hay gente que sigue haciendo lo mismo, pero ahora nuestra generación está más preocupada del tema, por ejemplo, la mayoría no puede ver algo tirado, tiene que recogerlo y tirarlo a la basura”, sostuvo.

Una mirada de afuera

Entre las que participó del operativo se encontraba la estudiante italiana Lucia Ciardo, que cursa el tercero B y lleva cuatro meses en Punta Arenas, proveniente de la pequeña ciudad de Presicce, en la región de Puglia, en el “taco” de la bota del país itálico.

La estudiante destacó de entrada “el hecho que saquen a chicos del colegio para una iniciativa como limpiar un parque, no lo vi en mi colegio en Italia, y es una sensibilización muy fuerte para los chicos”. En cuanto a su experiencia, indicó que en su país “hacemos una diferenciación obligatoria de la basura, todas las casas y colegios, cada curso tiene su caja donde se pone el plástico, papel y vidrio, es una obligación, y en cambio acá todo va en la misma basura y creo que eso podría cambiar”.

Igual esa imagen de que en Europa están más preocupados por el medio ambiente, la relativizó, pues “depende de la ciudad, en el sur no hay mucha conciencia, a la gente no le importa. Así que yo intento sensibilizar a mis amigos, porque es muy importante. En el norte de Europa hay mucha más sensibilización, tengo una amiga en Suiza, donde no se puede botar nada, pero también la gente no lo hace, no lo toma como obligación”.

La joven estudiante, que permanecerá en el Liceo Contardi hasta julio de 2018 comentó que no conocía el parque Chabunco, pero que “lo encontré muy lindo, me gustaría ir allá a hacer un asado con mi familia, pero esa basura sí no debiera estar, pero veo mucha organización de parte de la empresa que nos llevó, que cada fin de semana va a limpiar según nos dijo, y eso es muy importante y nunca se da algo así en Italia. También conocí por el lado de río Seco, cerca del mar, pero me dijeron que es todo privado. También he ido al parque María Behety y al Fuerte Bulnes. Estaban mucho más limpios”, reconoció finalmente, Lucia Ciardo, que junto a sus compañeros, siembra esperanzas de crear un mundo mejor.

Fotos Gerardo López