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Un príncipe en el exilio al ataque

Por La Prensa Austral domingo 18 de diciembre del 2016

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Reclama el Reino de la Araucanía y la Patagonia

El presente artículo rescata una entrevista publicada en El Mercurio, en 1982. En ella el escritor y periodista Enrique Lafourcade conversa con el abogado, profesor de Derecho en la Universidad Católica de París, príncipe Philippe A. Boiry, sucesor, heredero y representante de la Casa Real, fundada por Orelie-Antoine de Tounan, francés del Perigord, ungido Rey de la Araucanía y de la Patagonia, en 1860

Por Lidia Mihovilovic

Indagando en libros, revistas, diarios, etc., se suele encontrar artículos de interesante valor histórico. Es una forma de añadir conocimientos que, además, suele deparar hallazgos halagadores. Es el caso de una nota interesante referente a nuestra actual Región de la Araucanía, publicada en El Mercurio, del domingo, 6 de junio, de 1982. En ella encontramos la referencia de una entrevista, que un poco antes realizara el enviado de ese diario, escritor y periodista Enrique Lafourcade, al sucesor, heredero y representante de la Casa Real, fundada por Orelie-Antoine de Tounan, francés del Perigord, ungido Rey de la Araucanía y de la Patagonia, en 1860, por el pueblo mapuche reunido en asamblea, con representantes procedentes de ambos lados de la cordillera.

Y según expresamente señala Lafourcade: “no es un loco”. En efecto, “se trata del distinguido abogado, profesor de Derecho en la Universidad Católica de París, Príncipe Philippe A. Boiry, Director de la “Agence Philippe A. Boiry et Associes”, empresa asesora de relaciones públicas, sita en 132, Faubourg Poissoniére, París”. La línea de sucesión inicialmente planeada por Orelie, fue corregida y perfeccionada por éste y sus sucesores, pudiendo el título ser heredado o conferido por designación.

Refinado, elegante, formal, este amable gentilhombre, de poco más de sesenta años, recibe al periodista en su oficina. En su despacho conserva aún cartas, trofeos, medallas, condecoraciones y todos los recuerdos y reliquias del recordado Orelie-Antoine. En su sitio de honor se destaca la bandera que Orelie creara para su reino, con tres franjas horizontales de colores rojo, blanco y verde. Como complemento a lo anterior, el príncipe Philippe adquirió la casa natal del desaparecido Rey, en Chourgnac-d’Ans, transformándola en un Museo.

Para el terremoto de 1960, el príncipe Philippe hizo celebrar y presidió un oficio religioso, en memoria de las víctimas de este desastre de la naturaleza ocurrido en Chile. De inmediato, recibió una respuesta del intendente de Ñuble de la época, Gonzalo Gazmuri P., que señalaba: “Es con la más profunda emoción que he recibido su carta del 24 de mayo, en la cual Vuestra Alteza manifiesta su tristeza ante las desgracias de nuestras provincias del sur de Chile”. Luego continúa “… El Intendente que firma expresa a vuestra Alteza sus sentimientos más distinguidos y se declara, de vuestra Alteza, su incondicional servidor…”

Este es el entrevistado de Lafourcade. Un ciudadano del derecho, culto, profesor universitario. No se trata de un timador, ni un estafador, ni un principito de opereta, sino alguien que ha estudiado toda la gesta de Orelie- Antoine, que escribió sobre ella un notable libro y defiende sus derechos con sólidos argumentos.

Aquel personaje, nacido en Chourgnac, Francia, era el último de 8 hermanos. Siempre se sintió distinto a ellos, con delirios de grandeza y afán de superación. Después de titulares de abogado, ingresa a la judicatura como procurador de primera instancia, es ahí donde inicia la lectura de libros de viajeros y nace su ilusión de imitar esas aventuras. Le surge la idea de unir todas las repúblicas hispanas en una confederación.

En 1858, se embarca hacia América del Sur, con un sueño: llegar a ser Rey de la Araucanía. El barco le llevó a Panamá, desde donde se embarca hacia Valparaíso. Allí aprende el español. Sigue su ruta a Valdivia, donde contacta a dos compatriotas suyos. Durante este tiempo, los mapuches seguían manteniendo su independencia, reconocida por España en 1648, tras el Tratado de Quilín de 1641.

Acompañado de sus dos amigos, se dirige a la Araucanía. Al tomar contacto con los mapuches, Orelie aprende su idioma, el mapudungun, y toma contacto con el lonko Quilapán a quien entusiasma con la idea de fundar un reino independiente, para resistir al ejército chileno en la Guerra de Arauco. Quilapán le autoriza a ingresar a sus tierras, lo que estaba prohibido para los huincas (extranjeros).

Asi, el 17 de noviembre de 1860, los mapuches, con participación de más de 30 mil delegados: lonkos, tokis y machis, lo proclaman Rey de la Araucanía y la Patagonia. El primer decreto fue la proclamación de una monarquía constitucional y hereditaria, designando a Orelie-Antoine como su primer Rey.

Se difunde la creación del nuevo Reino, a través de los diarios de Valparaíso, El Mercurio y El Ferrocarril, en los siguientes términos: “Por la gracias de Dios, Rey de la Araucanía y la Patagonia nos hacemos el honor de imponeros de nuestro advenimiento al trono que acabamos de fundar en la Araucanía”. Además, quiso involucrar al gobierno francés, sin embargo, el cónsul de ese país lo consideró “…un demente…”.

Todos estos proyectos llegaron a oídos del Presidente de Chile, quien instruyó a las autoridades locales de apresarlo. Así, fue llevado a juicio y condenado a 10 años de cárcel. Ahí escribe su testamento: “…Considerando que en previsión a nuestro fallecimiento, debemos determinar desde ya los derechos de nuestra sucesión, …y en tal virtud instituimos desde ya como sucesores a la corona de la Araucanía y la Patagonia a Jean de Tounens…”

El 20 de octubre, el magistrado lo reputó “loco” y lo envió a un manicomio en Santiago. Felizmente, gracias a la intervención del cónsul francés, Henri Cazotte, fue repatriado a Francia. Mientras duró su encierro, sufrió todas las penalidades habidas y por haber: hambre, frío, soledad y aislamiento.

Volviendo al príncipe Philippe y la extensa entrevista con Lafourcade, se repasarán algunas de las preguntas cuyas respuestas pueden mantener cierto interés actual.

-¿No cree usted que el Rey se metió en un territorio que ya tenía dueño?

-El Rey Orelie-Antoine I, fue elegido libremente por los araucanos, en estas Asambleas Populares, por decisión unánime de sus caciques.

-Pero la Araucanía era de Chile…

Era de los mapuches. Mapu: tierra. Che: hombre. Pertenecía tan poco a Chile que, en 1860, fecha en que Orelie-Antoine funda el Reino, el Gobierno de Chile elaboraba un proyecto de ley que tenía por objeto el comprar la Araucanía por causas de utilidad pública, ley que fue votada el 4 de diciembre de 1866, seis años después del Decreto de fundación del Reino.

-¿Cree usted que el catolicismo que el Rey practicó y ayudó a extender, entre los araucanos, era auténtico?

-“Sin duda. Resulta emocionante ver cómo Orelie-Antoine, al fundar a fines del XIX un Estado auténticamente americano, e indígena, fue apoyado plenamente por Calfucorá, un cacique que era nada menos que el abuelo del Beato Ceferino Namuncura”.

-¿Quién era él?

-Sin duda, Ceferino Namuncurá le llaman “El lirio de la Patagonia” y está propuesta para la canonización. Su acceso a los altares daría un santo autóctono a la Araucanía Austral y ayudaría a la evangelización de un pueblo que hasta hoy día desconfía justamente de los “cristianos” que lo oprimieron y explotaron durante siglos, profesando la fe en Cristo y cuya divina enseñanza de fraternidad aplicaron tan mediocremente”.

-¿Contó el Rey con la ayuda de la iglesia católica de ese tiempo?

-“El príncipe escribe documentos. Todas las cartas que se citan las guarda en su textos originales. Nos muestra una del Rey fecha el 18 de mayo de 1860 donde puede leerse: Tengo todo el clero chileno a mi favor, el cual tiene gran influencia en el país”.

“Sus herederos, añade, hemos mantenido la constante fidelidad a la doctrina católica y a su interés por la causa mapuche, tanto en Chile como en Argentina”.

-¿Qué razones estéticas o históricas o acaso prácticas, le hacen obstinarse en continuar la tradición creada oir Orelie-Antoine?

-“La primera es moral. Mi elección tendía a mantener el linaje de una Casa Real que se había preocupado de preservar los derechos de una minoría étnica, los araucanos.

La segunda, es jurídica. La Monarquía, en el Derecho, no desaparece Jamás. A diferencia de la República”.

-¿Cree usted que Chile podrá reconocer alguna vez sus pretensiones a este Reino?

-Aquí el príncipe Philippe da muestra de estilo. “Yo lamento que ciertos movimientos de mapuches como los que existen en Inglaterra hayan sido instrumentalizados por los marxistas. Los marxistas los explotaban para su beneficio”.

-¿Qué ideas concretas desarrollaría usted en apoyo del pueblo Americano?

-“En primer lugar le pediría al gobierno que renunciara al ideal de integración cultural. Hay que enfatizar el particularismo de la cultura mapuche. En este mestizaje a la fuerza, como lo reconociera nuestra Gabriela Mistral, es el que ha destruido dicha cultura. La Unesco ya lo advirtió. En vez de integrar en forma compulsiva hay que hacerlo respetando y entendiendo la originalidad espiritual de cada minoría étnica”.

-¿Porvenir de las monarquías? ¿Tiene alguno aquí o allá?

-“La monarquía es la forma natural de gobierno de todo pueblo. Hace crisis después de la revolución francesa y tiende a desaparecer reemplazada por la noción de democracia que suele conducir a la inestabilidad y la anarquía. Lo natural es un jefe máximo y absoluto: el Rey. Para los araucanos esta tradición está sólidamente encarnada.”

-¿Cuál es la situación del pueblo araucano bajo el régimen actual?

-“Creo que el decreto que autoriza la venta de unas tierras es un mal decreto. El mapuche quedará expuesto al engaño y sin tierra se transformará en el último de los pro. Tengo antecedentes que indican que más del 30% de los araucanos han vendido sus territorios, yo lamento que ciertos movimientos de mapuches como los que hay en Inglaterra hayan sido instrumentalizados por los proletarios quienes explotan para su beneficio”.

-El reino de la Araucanía y la Patagonia que usted representa hay en 1982. ¿No resulta todo un poco absurdo? Usted no habla español.

-Salvo Orelie-Antoine ninguno de los reyes y príncipes que lo continuaron conocieron estos territorios ¿No es toda esta historia un si-es-no-es ridícula?

-“Si hay algo de ridículo es el que Chile se niegue a reconocer la decisión libremente tomada por los caciques, en representación del pueblo araucano; la decisión de elegir a su Rey cuando Araucanía y la Patagonia eran territorios aún no incorporados a la plena soberanía de ese país. Se trata de un hecho”.

-¿Y por qué hablamos de tener un Rey? ¿Le gustaría a usted un Rey en Francia, en lugar del actual Presidente socialista?

El príncipe Phillippe calla, sonríe, piensa, sueña. Aunque no responde, sus claros ojos de sangre azul ya han dado la respuesta.

La pregunta natural que surge después de leer esta entrevista es ¿Qué habrá sido hoy de estos sueños monárquicos del Príncipe Philippe? Qué otros eventos tendría registrados en su documentada historia “Histoire du Royaume d’Araucanie” (1969-1879).

Por otra parte, llaman la atención las ambiciones colonialistas de países europeos que, como Francia, hacia mediados del siglo XIX, buscaban territorios donde establecer nuevas dependencias. Así, estuvieron presentes a pocos días de la Toma de Posesión por parte de Chile del Territorio de Magallanes. Años más tarde, a través de esta aventura personal de Orelie-Antoine, estuvieron a punto de apoderarse de la Araucanía y la Patagonia… En esta última ocasión, tal vez para el pueblo mapuche habría sido muy diferente su destino actual.

Dígame estimado lector: ¿Cree usted que los mapuches estarían mejor con un reino?

¿Existirían todas estas represalias que escuchamos a diario en Arauco? ¿Habrían emigrado tantos mapuches en Inglaterra?

Son preguntas que cada lector se debe hacer.

Orélie Antoine de Tounens fue un abogado e idealista francés que se proclamó Rey de la Araucanía y la Patagonia.

Orélie Antoine de Tounens fue un abogado e idealista francés que se proclamó Rey de la Araucanía y la Patagonia.