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Un talento prodigioso que en septiembre tendrá clases con músico de Inti Illimani

Por La Prensa Austral jueves 9 de agosto del 2018

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Osvaldo Andrés Fernández Rivas

Con sólo 9 años, este estudiante del Liceo Experimental Umag ha destacado como músico, participando por ejemplo, como charanguista invitado en la obra “El Pionero” del grupo Taller Alturas

Fotos José Villarroel

No es novedad que haya músicos con talento en la región, que cultivan sus talentos en el encierro que les obliga el frío y la soledad. Otras veces son las familias las que impulsan esta incipiente calidad, como es el caso de Osvaldo Andrés Fernández Rivas, que a sus cortos 9 años ya tiene una promisoria carrera artística, con proyecciones insospechadas.

Osvaldo y su padre Cristián Fernández, tocando charango, el instrumento que mejor ha aprendido a dominar.

Gran alentador de sus capacidades es su padre, el profesor de la Casa Azul del Arte, Cristian Fernández Catalán, que independiente de la lógica ligazón que tienen, valora su talento y estima que tiene mucho futuro.

Osvaldo es de pocas palabras, a veces contesta con monosílabos, pero cuando toma el charango, sus inquietos dedos comienzan a sacar notas con una rapidez prodigiosa. Pero además, puede interpretar con facilidad, canciones en sikus, tiple, guitarra, piano, y cuatro.

“Con el piano partí a los cuatro años. Empecé a aprender otros cuando entré al Ensamble Latinoamericano en la Casa Azul, entré a los 7-8 años. Después del piano fui a los sikus. El que más me costó fue la guitarra”, comentó.

Su padre comentó que “el proceso de él ha sido muy interesante, porque partió el año pasado con clases en la Casa Azul, con otro niño y mostró mucho interés. Tenía condiciones para tocar sikus y percusión, que era lo que hacía falta en el Ensamble Latinoamericano, entonces del taller de guitarra entró al ensamble en el segundo semestre, y en tres meses se aprendió el repertorio y tocó en el concierto final”.

Ese entusiasmo que Cristián Fernández y su esposa Andrea Rivas ven en su hijo los llevó a buscar las mejores posibilidades para ejercitar su talento. Así, “en septiembre, como padres decidimos invertir en la enseñanza de él más allá del colegio y lo que pueden aprender conmigo, pero él tiene que ganar un roce aparte con otros músicos. Como tengo llegada con los músicos de Inti Illimani, conseguí que pueda tomar clases con Juan Flores, que es uno de los músicos; Sergio Ramírez, que fue músico de la Arak Pacha y Mauricio Godoy”.

Osvaldo Fernández Rivas.

El charango es el instrumento que más le ha gustado aprender a Osvaldo, por lo que su padre le consiguió otra posibilidad para continuar con su proceso. “Dentro del repertorio que estamos haciendo, el charango cumple dos funciones, como acompañante y como solista. El está aprendiendo solista porque en diciembre hay un encuentro de charanguistas en Valparaíso, entonces falta la carta de invitación porque está todo de palabra porque será el más pequeño de todos los participantes de este encuentro y de más al sur de Chile, además que es un encuentro internacional así que es muy buena vitrina para él y mucha experiencia, porque más allá de lo que él aprenda, va a ser la experiencia de tocar con músicos de ese prestigio lo que va a repercutir en él, apelo más a eso que la técnica, sino el roce que tendrá”.

Pero Cristián Fernández sabe separar los temas. Por más que sea el padre de Osvaldo, sabe cuándo elogiar y cuando criticar. “Trato de ser lo más objetivo con él, dentro de mis principios como persona, la objetividad es fundamental, para no chochear tanto me gusta tener un cable a tierra y ser muy crítico con lo que hace, porque como papá podemos equivocarnos, pero en este caso, el Osvaldo comprende muy bien los instrumentos, más que cuando yo tenía su edad, además que le va súper bien en el colegio, porque tiene una capacidad de razonamiento que va más allá de las instrucciones, uno lo deja solo, toca muy libre”.

El año pasado, Osvaldo Fernández acompañó a su padre en las presentaciones de la obra “El Pionero” del grupo Taller Alturas.

Esa exigencia lleva a que Osvaldo asista tres veces por semana a clases en la Casa Azul del Arte, además de las dos horas que tiene en el colegio. Reconoce que su papá es exigente, pero sabe que ese es el camino. “Me gusta la música andina. De chiquitito, me llama la atención Illapu, Inti y los Arak Pacha. Mis compañeros no escuchan esa música”, comentó el pequeño talento musical, que ya sabe lo que es lucirse ante un público, como cuando formó parte de la orquesta para el Festival Folclórico Estudiantil en la Patagonia. Pero sin dudas, la mejor experiencia fue cuando particiOsvaldo tanto, en Punta Arenas.aciones de la obra “”Eejor experiencia fue cuando particiel Arte, ademgiosa.l, mn cable a tierrapó el año pasado, en las representaciones de la obra “El Pionero”, en Porvenir y en Punta Arenas.

Mientras tanto, Osvaldo Fernández combina sus días como niño viendo tele y jugando con su perrito Inti, con los instrumentos musicales, que ya pronto lo llevarán a conocer nuevas experiencias.