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Vecinos exigen a autoridades mejores luminarias, mayor presencia policial y limpieza en el exterior del ex hospital

Por Nicolás Ulloa viernes 5 de junio del 2015
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Precario estado en que se encuentra el antiguo edificio que albergó por años el hospital base de Punta Arenas
se ha convertido en un “nido de ratas” y “cueva de delincuentes” aseguraron los residentes del sector.

No hay seguridad, y ya nos hemos cansado de llamar a Carabineros (…) en las noches pasa de todo en este lugar”, reclamó una de las vecinas del pasaje Goleta Ancud, frente a los hechos delictuales registrados en los últimos días en las cercanías del ex Hospital Regional. Al respecto la autoridad sanitaria atribuye responsabilidad a vecinos por la presencia de un microbasural en el lugar, y Carabineros llama a la colaboración más activa de los habitantes en la prevención de delitos.

No cuesta mucho encontrar a personas que repudien los ataques vehicular acaecidos en la madrugada del miércoles en las inmediaciones del ex centro asistencial, donde antisociales provocaron destrozos en nueve vehículos. Muchos de los entrevistados por La Prensa Austral, atribuyen responsabilidad al abandono en que permanece el ex recinto médico. Además, en la búsqueda de testimonios, nos encontramos con un décimo afectado, quien la noche anterior, también sufrió daños en su vehículo, en las inmediaciones de Carrera y Zenteno.

Walter Hechenleitner Avendaño denunció daños en su station wagon Toyota Surf, al cual además de romperle uno de sus vidrios, los desconocidos le sustrajeron especies, avaluado todo en cerca de 100 mil pesos, hecho que fue denunciado a Carabineros.

Pasaje Goleta Ancud

Robos, ingesta de alcohol, desórdenes y daños, es sólo parte de lo que Roxana relata acerca de lo que ocurre en el pasaje Goleta Ancud, entre calle Angamos y Condell, espacio que por las noches estaría siendo utilizado por personas ajenas al sector para protagonizar diversos actos que van en desmedro del barrio que el que hasta hace algunos meses reinaba absoluta tranquilidad.

“Hay oportunidades en que un auto se viene a estacionar acá, un Elantra azul pareciera, y se ponen a escuchar música y a beber. Hemos llamado a Carabineros pero nunca pasa nada”, aseguró Roxana.

Doña María, asesora del hogar que por años ha trabajado  en la misma calle afectada, señala que se ha vuelto común observar grupos de personas, en su mayoría jóvenes entre 20 y 25 años, que se juntan a beber cerca del ingreso al ex Servicio de Urgencias.

Sin embargo, no sólo molestias por inseguridad aseguran sufrir los habitantes del sector, ya que reclaman que desde que el edificio ha comenzado a quedar en el abandono han debido aprender a vivir con una plaga de ratones.

Así lo asegura Sonia Barra, vecina que hace 8 años vive frente al costado oriente del ex recinto hospitalario, quien asegura que si no fuera por las mascotas que tiene, los roedores entrarían a su casa.

“Es cosa que usted vea la cantidad de basura que hay en el lugar, es obvio que el problema empieza por ahí. Desde que el hospital quedó abandonado empezaron todos nuestros problemas, y ya ni ganas dan de llamar a Carabineros”, expuso la vecina.

Pero sin lugar a dudas, Mario Drpic, comerciante propietario de Ferretería San Marcos, es voz autorizada para referirse a los cambios que se han experimentado tras el cierre del edificio hospitalario. Nació y ha vivido toda su vida en el lugar (Zenteno y Condell).

“Este siempre ha sido un barrio muy tranquilo, que no ha presentado nunca problemas de seguridad. Hay vecinos que por muchos años han residido en el lugar y muy esporádicamente habíamos visto hechos como los que han ocurrido. Hace algunos meses han comenzado a aparecer grupos que se juntan a beber, especialmente en lo que era la entrada al Servicio de Urgencias. La falta de iluminación podría ser solucionado instalando ¡un par de focos Led ahí, es cosa de voluntad”, comentó Drpic.

Reacciones a los reclamos

La primera en responder en favor de los residentes fue la presidenta de la junta de vecinos del sector, Erica Barrientos, quien junto con hacer un llamado a los vecinos a unirse para reclamar contra las autoridades, recordó que han sido innumerables instancias y oportunidades en que han manifestado su malestar y temor por la derruida construcción.

“Le pediremos al intendente Jorge Flies que haga algo, no es posible que un edificio esté ocasionándole tanto perjuicios a los vecinos, y que se esté trasformando en un nido de delincuencia. Además, necesitamos mayor presencia policial, es imperativo para llevar tranquilidad a los afectados, en especial a los del pasaje Goleta Ancud”, indicó la dirigenta vecinal.

Por su parte, la coordinadora provincial de Seguridad Pública, Ingrid Melipillán, enfatizó que desde su posición, han recogido con interés la materia a fin de realizar las gestiones administrativas pertinentes para enfrentar la situación. De esa manera contribuir a la solución, dejando trabajar a los entes investigativos sobre los hechos denunciados. Reconoció que estas situaciones no contribuyen a la sensación de seguridad para los habitantes, por lo que es un tema que preocupa a la gobernación provincial.

Lo anterior, fue compartido por el comisario de Carabineros de Punta Arenas, mayor Cristián Fuentes, quien de igual manera enfatizó en la importancia que tiene el poder llevar tranquilidad a los habitantes, aunque precisó que lo ocurrido (los 10 vehículos dañados) se trató de un hecho puntual.

“Cuando concurrimos al lugar donde fueron dañados los vehículos un vecino se nos acercó y nos comentó que vio un grupo de personas en el lugar, pero no denunció el hecho. Además, de 9 vehículos con daños, nadie vio ni escuchó nada, entonces, requerimos que la comunidad tenga una participación más activa en la prevención y combate del delito, es ‘re fácil’ pedir más presencia policial, siendo que nosotros contamos con cobertura para un 70% de los requerimientos, es imperativo el trabajo mancomunado”, afirmó Fuentes.

Como primera medida, el oficial informó que se dispuso una intervención de la patrulla comunitaria en el sector a fin de recolectar las principales inquietudes que los vecinos tienen, para disponer de medidas que vayan en mejora de la sensación de seguridad en el barrio. También indicó que con la unidad fiscalizadora de Carabineros se controlará el servicio de seguridad contratada para el cuidado del ex hospital, a fin de corroborar si es que se está haciendo o no de manera adecuada la prestación de sus servicios.

Salud pública

Finalmente, el secretario regional ministerial de Salud, Oscar Vargas Zec, se refirió al supuesto aumento de la presencia de roedores en el lugar, confirmando que la problemática ya había sido abordada por su cartera, solicitándose que se hiciera recorte de la vegetación alrededor del recinto, ya que eso facilita la presencia de vectores.

No obstante, aseguró que el recinto en si no es un foco de insalubridad, ya que se han hechos inspecciones en el interior, sin encontrar anomalías al respecto.

Consultado sobre la acumulación de  basura fuera del recinto, la autoridad sanitaria fue crítica al señalar que “en ese sentido hay responsabilidad directa de los vecinos, o de personas que van a depositar desechos en el lugar, lo que está originando un micro-basural, el cual mantenemos monitoreado y del cual se ha dado cuenta a los responsables del edificio para que a la brevedad se subsane dicho problema”, concluyó.