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Verónica Aqueveque, la campeona de bicicross de los ‘80 que ahora pedalea en el infinito

Por Cristian Saralegui sábado 9 de junio del 2018
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Cristian Saralegui Ruiz

csaralegui@laprensaaustral.cl

En enero de este año, La Prensa Austral daba cuenta de la valiente lucha que la ex campeona de bicicross de la década del ’80, Verónica Aqueveque Pérez, sostenía contra una esclerosis múltiple, que se le presentó cuando era una estrella de las pistas y que en los últimos cinco meses la dejó postrada. Finalmente, acompañada de su familia, la ex deportista falleció ayer, a los 48 años.

En aquella oportunidad, sus padres Humberto Aqueveque Cárdenas y Miriam Pérez Gallardo, además de la menor de sus hijas, Verónica Paz Andrade Aqueveque, solicitaron ayuda a la comunidad para conseguir un tratamiento basado en células madres, para darle una mejor calidad de vida a Verónica. Era una esperanza remota, pero sus padres nunca perdieron la fe y ahora, asumen con tranquilidad la partida de su hija, pues saben que ya dejó de sufrir.

La ex campeona está siendo velada en la capilla del Cementerio Municipal, donde su padre Humberto, agradeció toda la ayuda y apoyo que recibieron, especialmente “al consultorio Fenton, que todo su personal, incluyendo el director y los doctores, cuidaron a mi hija lo mejor posible para que ella, estando postrada, haya llegado a feliz término, aunque haya fallecido, porque estaba sufriendo mucho. La esclerosis múltiple es una enfermedad muy dura, que atrapa a la familia, los amigos y todo, porque ella terminó perdiendo su memoria y se quedó con los recuerdos; pasa a ser una niña, que hay que enseñarle y en el fondo, fue el bebé que volvimos a tener. Estos últimos cuatro meses estuvimos en el Hospital Clínico, y tuvimos la suerte de ser atendidos por varios profesionales y enfermeras (…) incluyendo las damas de blanco, rojo y personal de servicio. Uno llegaba allá y era como estar en casa, y eso se agradece”, manifestó Aqueveque, que sin embargo, realizó un pedido a las autoridades de salud: “Que se preocupen de que las células madres son importantes, que se haga un banco de células para todos los enfermos. Es posible que esto tarde años, pero esta experiencia que tuve yo, ha sido muy fuerte”.

Verónica tuvo tres hijos: Daniela y Jerko Zec y Verónica Andrade, de 11 años, que comentó que “ella estaba sufriendo bastante, era mejor que se fuera, para descansar”. En tanto, Daniela añadió que “mi madre fue un ejemplo de empoderamiento, una mujer siempre luchadora y positiva, hasta el último momento. Siempre fue un ejemplo, escuchábamos música juntas, la acompañaba a hacer deporte, yo salí ciclista como ella, fui biker, me hice un tatuaje de una bicicleta por ella, fui su legado en ese aspecto. Orgullosa de haber sido su hija, luchó muchos años y últimamente fue más difícil de lo que se esperaba, fueron cinco meses de arduo trabajo para que no sufriera tanto”, finalizó.

Sus funerales tendrán lugar este domingo, luego de una misa a las 13 horas en el Santuario María Auxiliadora Don Bosco.