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Viaje a la memoria de Giovanna Arbunic

Por La Prensa Austral martes 12 de marzo del 2019

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Nació en Punta Arenas en 1964. Desde muy joven sobresalió en los estudios y en una actividad casi reservada en forma exclusiva para los hombres: la práctica del milenario juego de ajedrez. En 1978 lograba, entre 12 participantes, el campeonato escolar regional. En 1980 ya es subcampeona nacional, logro que repetiría en 1981.

Hace ya casi una década el periodista Angelo Guíñez escribió un libro de investigación histórica denominado “El Ajedrez en Chile”, monumental trabajo de 400 páginas que desmenuza los principales acontecimientos relacionados con el noble juego ciencia, sus principales cultivadores en el país y la lúdica relación que se establece con otras áreas del acontecer nacional como la política, lo social y lo cultural. El texto va acompañado de fotografías de época junto a entrevistas a grandes maestros chilenos como René Letelier, Jorge Egger e Iván Morovic. Resalta la acuciosa descripción que despliega el autor sobre la formación de los distintos clubes de ajedrez a lo largo de Chile, la venida en distintas épocas de renombrados campeones mundiales como el ruso francés Alexander Alekhine en 1927, el legendario astro estadounidense Robert Fischer en 1959 o el soviético Vasily Smyslov en 1965.

Guíñez detalla a través de un completo análisis por decenios, la evolución del noble juego en nuestra patria. El autor señala que: (…) “En la década de los ochenta aparecieron grandes jugadores chilenos como Roberto Cifuentes e Iván Morovic con resonantes triunfos internacionales. En otras categorías también hubo obtenciones meritorias como las logradas por Giovanna Arbunic (vice campeona mundial juvenil, 1983) y Eduardo Rojas (campeón mundial Cadetes, 1985)”. Más adelante se hace un repaso de la participación femenina en la lucha de los trebejos, destacando el hecho que Arbunic es sin lugar a dudas, una de las tres mejores ajedrecistas chilenas de la historia.

El meteórico ascenso de Giovanna

Así es como empezamos a recordar. Giovanna Arbunic Castro nació en Punta Arenas en 1964. Desde muy joven sobresalió en los estudios y en una actividad casi reservada en forma exclusiva para los hombres: la práctica del milenario juego de ajedrez. Como muchos niños magallánicos empezó a perfeccionarse en la Academia que dirigía el profesor Baldovino Gómez Alba. Los rápidos progresos alcanzados por Giovanna en el tablero presagiaban la aparición de una niña prodigio. En 1978 lograba, entre 12 participantes, el campeonato escolar regional que la clasificaba para los Juegos Deportivos Nacionales donde obtuvo la 11ª colocación. En 1979 junto con ganar los torneos del club Dima y el cuadrangular aniversario de la ciudad de Porvenir, consigue despuntar con la obtención del segundo puesto en el regional juvenil y el cuarto lugar en el campeonato absoluto de Magallanes. En 1980 ya es subcampeona nacional, logro que repetiría en 1981.

En abril de 1982 Giovanna conquista el primer lugar en el torneo zonal de Buenos Aires obteniendo el título de Maestra Internacional lo que permite que pueda asistir en el mes de julio en representación de Chile, al Interzonal adulto de Bad Kissingen en Alemania Federal, donde pese a su juventud se clasifica entre las treinta mejores ajedrecistas del orbe. A fines de ese año, se proclama campeona de Chile por primera vez.

El torneo mundial juvenil de Ciudad de México en 1983

Dicho evento se realizó en los últimos días de agosto y comienzos de septiembre en los suburbios de Ciudad de México. Participaron catorce jugadoras que se enfrentaron todas contra todas durante trece jornadas. Desde un principio se observó una encarnizada lucha por el primer lugar entre la representante de la ex Unión Soviética, Fiora Khasanova y la jugadora puntarenense Giovanna Arbunic quien derrotaba con facilidad a sus primeras contrincantes: la colombiana Salazar, la mexicana Carvajal, la germano oriental Schmidt, y la norteamericana Rudolph. Después de imponerse a la inglesa Beatriz Walker, a la local Hilda Acevedo y a la ecuatoriana Moreia Mueckay, sufre dos derrotas consecutivas: ante la argentina Alba Rizo y la rusa Khasanova. Sobre el final arremete con nuevos bríos venciendo a Ivette Nagel de Holanda, Joanna Jododinska de Polonia, Darmaway Tamin de Indonesia y a la belga Chantal Vandervoort. En una entrevista posterior, la joven demuestra no guardar ninguna expectativa por el veredicto final: “El campeonato mundial se realizó en las afueras de Ciudad de México. Al sector se le conoce como Desierto de los Leones. Es un convento muy antiguo, rodeado de bosques. Un paisaje hermoso ubicado a tres mil metros de altura. La experiencia ha sido hermosa. Mis mejores amigas han sido las jugadoras latinas. Con ellas nos entendemos muy bien ya que no hay problemas de idiomas”.

Giovanna Arbunic obtiene la misma puntuación que la representante de la Unión Soviética, once puntos, empatando el primer lugar. Se aplica el sistema que permite encontrar a un ganador y el triunfo recae en la rusa. Giovanna recibe el premio a la contendora más combativa. Logra once victorias y dos derrotas contra nueve de su rival y cuatro tablas, quien finaliza invicta el torneo. Esa es la verdadera razón del vice campeonato.

La dramática realidad de Giovanna y la campaña que se organizó en su ayuda

A medida que avanzaba el torneo mundial la comunidad se fue enterando del precario entorno social y familiar en que se desenvolvía Giovanna. Estudiante de primer año de la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad de Chile, el ingreso familiar apenas alcanzaba para su manutención en la capital; a menudo tenía que desarrollar diversos oficios de repostería y manualidades que solía ofertar en el frontis de su casa de estudios como en la Universidad Católica. Giovanna jugaba ajedrez por las tardes en el Sindicato de Taxibuses de Santiago quienes, a modo de retribución, a sabiendas que ella era la campeona chilena del juego ciencia la transportaban gratuitamente a la universidad. Conocedor de esta lacerante realidad, su maestro Baldovino Gómez expresaba: “Este deporte es una de las disciplinas que no teniendo gran apoyo ha ofrecido grandes éxitos a nuestro país”.

La Prensa Austral del lunes 19 de septiembre de 1983 informaba de la breve estadía de Giovanna en Punta Arenas y de su partida a la capital del país.

En ese momento el diario La Prensa Austral representado por el periodista a cargo de la sección deportes, Carlos Vega Delgado y Radio Polar a través de su programa Micrófono Dos, dirigido por el colegiado Fernando Ferrer organizan una campaña solidaria que llaman “Gracias Giovanna, Magallanes retribuye el esfuerzo de nuestra campeona”. Se dispuso como primera medida la donación de un pasaje aéreo ida y vuelta desde Santiago y $30.000 en efectivo para gastos. Otros aportes fueron entregados por la Agencia de Viajes Ventistur, el Sindicato y Club Deportivo del Banco de Chile; Importadora Automotriz, Farmacias Austral; Pre Unic, Codimaga y trabajadores profesionales de Parenazón. Gracias a los micrófonos de Radio Polar se obtuvo el concurso de tiendas Scandal, autoservicio Buenpan, local Sandy Point y zapaterías Fac. Se recaudó alrededor de 400.000 pesos de la época. El objetivo era conseguir que Giovanna viviera un año completo con todos sus gastos cubiertos. El 17 de septiembre se realizó un acto homenaje en el Teatro Municipal en donde se le hizo entrega del dinero obtenido. En aquella oportunidad el alcalde de la comuna Eduardo Menéndez Glasinovic expresó: “Hemos querido destacar el triunfo de nuestra coterránea en un modesto presente que a pesar de ello, no es entregado pródigamente sino a quienes verdaderamente se lo merecen y es el Escudo de Armas de la ciudad de Punta Arenas”.

A más de 35 años de este histórico logro deportivo y el esfuerzo humano y económico de toda una comunidad que se vio interpretada en la actitud heroica de una líder, que tiempo después alcanzaría ocho veces el título de campeona de ajedrez de Chile, hoy desde Madrid junto a su esposo, el también ajedrecista Daniel Barría contribuye a formar a niños y jóvenes en el difícil dominio del juego de los escaques. Por eso y más, tributamos este recuerdo agradecido, a Giovanna Arbunic Castro.