Necrológicas
  • Matilde Cárdenas Santana

Viajes exploratorios en tierras magallánicas

Por La Prensa Austral martes 13 de agosto del 2019

Compartir esta noticia
173
Visitas

Expediciones chilenas en los confines patagónicos

Sergio Lausic Glasinovic

Círculo de Estudios Dálmato-Americano

El conocimiento de las aguas y tierras de la región magallánica se fue dando, para los chilenos, en forma lenta pero constante.

Es así que para efectos de fijar definitivamente los límites australes entre las dos repúblicas americanas, Chile y Argentina, se debió recurrir a diversos expedicionarios que, financiados por el Estado de Chile, ayudaron con gran fecundidad a conocer esta geografía extensa y compleja como es la Patagonia en general.

Una de estas expediciones que ayudaron con fuerza a ampliar el conocimiento geográfico de este sector austral americano, fue la emprendida por el dr Hans Steffen, súbdito alemán al servicio de Chile.

El dr Steffen fue uno de los integrantes del grupo de especialistas alemanes contratados para iniciar la formación del Instituto Pedagógico dependiente de la Universidad de Chile, para impulsar y mejorar la calidad docente y de la enseñanza en el país.

Además de lo afirmado se utilizaron los conocimientos y capacidades de este profesional para que encabezara una expedición a las tierras andinas patagónicas y, con ello, descorrer el velo sobre la configuración geográfica de estos confines. Con ello se deseaba obtener más información objetiva sobre sus estructuras geológicas e hidrográficas. De esta manera se debía enfrentar con mayor pericia los diversos dilemas que comenzaron a presentarse en el trazado del límite austral entre las dos repúblicas.

En estas condiciones arriba a Punta Arenas un viernes 12 de mayo de 1899, en un viaje terrestre que lo efectuó por el sector argentino.

Los detalles de este viaje expedicionario nacen desde el zarpe de Puerto Montt, el 27 de noviembre de 1898, embarcándose en los vapores “Pisagua” y “Cóndor”, dispuestos por el Gobierno.

Acompañan a Steffen, como ingeniero Ricardo Michell y el Conde de Schulenberg, oficial alemán al servicio del Ejército de Chile, además del naturalista Santiago Hambleton.

Navegaron las aguas de Chiloé, el Archipiélago de las Guaitecas, Canal Moraleda y Puerto Americano. En este punto se separaron. Por un lado Michell y el Conde con el objetivo de recorrer la península de Tres Montes, dirigiéndose a la bahía de San Agustín. Por su arte Steffen y Hambleton, en el “Cóndor”, continuaron haci el sur con destino al Seno de Efefantes.

En esta área desembarcaron para proseguir a pie hacia Laguna San Rafael, Itsmo de Ofqui y el río San Tadeo, continuando hasta el Golfo de San Quintín. Llegados a este punto se vuelven a reunir las dos expediciones.

Para el 12 de diciembre exploran los diversos cursos de agua que desaguan en el Golfo de Penas. Desde este sector continuaron hacia el Canal Baker, cuya embocadura la ubican al noreste del Canal Messier.

De estos trabajos aparecen los topónimos del Río Baker para el principal curso de agua; Río Bueno para el segundo y Río Pascua para el tercero. Las aguas en estos tres escurrimientos llevan un fuerte caudal. Mediante el uso de chalupas de madera y además de lona lograron internarse unos 75 km río arriba, por el Baker. A éste lo describieron como más ancho y caudaloso que el Palena. Al toparse con caídas de agua debieron continuar a pie, abriéndose paso dificultosamente por lo tupido de la floresta. Las embarcaciones de lona les fueron de importante utilidad para navegar por diversas áreas lacustres.

Mediante una expedición auxiliar que salió desde el área del lago Nahuelhuapi y que los esperaban con refuerzos de caballares, pudieron continuar su itinerario hacia el sur.

Las instrucciones ordenaban encontrarse con la Comisión de límites, aspecto éste que lograron el 7 de marzo de 1899. Se reconoció el Lago Cochrane, dirigiéndose hacia el sur, de acuerdo al itinerario ya efectuado anteriormente el ingeniero Alejandro Bertrand un año atrás.

En estas condiciones cabalgaron por terrenos que en partes eran bastante ásperos para alcanzar, el 14 de abril el Río Santa Cruz, donde se encontraba la Subcomisión chilena de límites. Desde ese hito geográfico continuaron los expedicionarios hacia Punta Arenas, siguiendo senderos y caminos más transitados.

En Puerto Consuelo se embarcaron en el “Cóndor” el Conde Schulenburg junto a otros viajeros , mientras el dr Steffen y los demás acompañantes continuaron, de acuerdo a los planes, por diversas estancias, hasta alcanzar a Punta Arenas en la fecha ya nombrada más arriba.

Todas estas expediciones de fines del siglo XIX ayudaron con sus trabajos a profundizar y dilucidar el conocimiento sobre la geografía y sus características tan peculiares del territorio patagónico que, hasta los tiempos actuales, producen admiración y respeto por su majestuosidad y hermosura a todos sus visitantes.

De esta manera el dr Hans Steffen Hoffman representa a uno de los verdaderos pioneros en los conocimientos geográficos sobre la Patagonia Occidental, siendo sus méritos para Chile de gran significación.

A lo dicho se debe mencionar sus aportes como catedrático de la Universidad de Chile, en el Instituto Pedagógico, en los contenidos de las ciencias geográficas logrando ser catalogado como un verdadero maestro en la formación de los futuros profesores que se desempeñaron en los liceos nacionales como en el Ministerio de Educación. Estos trabajos docentes los inició en el Gobierno del Presidente José Manuel Balmaceda, junto a su Ministro de Instrucción Pública, destacado intelectual chileno, Federico Puga Borne.

De esta manera, y con el ejemplo de la citada expedición, Punta Arenas siempre ha sido un eslabón de significativa importancia en la salida y llegada de las diversas expediciones chilenas que se introdujeron en las profundidades del hinterland patagónico y fueguino, situación ésta que se mantiene hasta nuestros tiempos donde, la ciudad con sus capacidades logísticas y de otras naturalezas, la siguen colocando como recurrente para expandir las actividades económicas modernas.