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Vivió años durmiendo en un sillón tras sobrevivir a fatal incendio y ahora está agradecido porque volverá a tener un hogar

Por La Prensa Austral domingo 2 de agosto del 2015

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Con el recuerdo vivo del incendio que cambió su vida y que lo confinó a dormir de allegado en un sillón, Carlos Benedicto Ilnao Milipilla, a sus 59 años vive, desde el año 2010 de la solidaridad de sus familiares y amigos, sobrellevando también una extraña enfermedad que padece y que limita sus movimientos. Sumado a lo anterior, el hombre ha debido luchar con la depresión que le provocó el sentimiento de culpa por no haber podido liberar a su madre de las llamas, muriendo Irma Milipilla Ovando a los 73 años.

Ahora, con las llaves de una casa, que el gobierno le entregó en comodato, pone fin a una historia en que debió luchar contra la tristeza y ve con esperanza el tratamiento que está recibiendo en el Policlínico de Neurología del Hospital Clínico de Magallanes, con lo que espera poder sobrellevar la tetraparesia que lo mantiene con una discapacidad “moderada a severa”.

La trágica noche
que cambió su vida

Su relato parte con el incendio que cambió su vida. “Fue el 13 de noviembre del 2010 cuando se nos quemó la vivienda, esto fue a las 23,40 horas en la noche. En ese incendio perdí a mi mamá”, recordó.

Al comentar cómo ha sido este proceso, recuerda que, durante el primer año tras la tragedia, cayó en depresión. “Me borré, desaparecí un año. Es que estaba ahí cuando la casa estaba en llamas y mi mamá estaba adentro. Yo intenté salvarle la vida, lo intenté varias veces, pero no pude, entré en tres oportunidades… Yo escuché la voz de mi mamá, pero ella no me entendía”.

Continúa: “Lo que pasa es que la gente tiene la costumbre de encerrarse en las habitaciones y el incendio vino de golpe, había mucho humo, se cortó la luz, quedando todo en la oscuridad, había calor, pero aún así entré. Mi mamá me escuchaba, pero no entendía lo que le decía. Recuerdo que yo le gritaba: ‘Mamá, saca el pestillo, porque hay un incendio’, y ella me decía: ‘No te entiendo’ y eso se quedó en mí hasta ahora. Me tiraba contra la puerta, pero después no pude seguir, porque sabía que corría el riesgo de quedar preso entre las llamas”.

Vida de allegado

Explicó que una vez que ocurrió el incendio se salvó un galpón y se improvisó una pieza pequeña porque quedó todo a la deriva. Acá no hay espacio. De hecho en el galpón vive una hermana que también fue damnificada en el incendio. Ella trató de irse con familiares, pero no se habituó, así que vive ahí.

Tras el incendio, recordó que llegó a la casa de su hermana (Rosario) de allegado. “Yo estaba trabajando de manera particular, no tenía AFP, ni nada. A la semana, me vieron que estaba mal y me despidieron. Fue así como caí en depresión y sólo quería morir”, recordó.

“Desde que ocurrió el incendio, duermo con en esta casa, porque mi hermana me abrió las puertas. De hecho, yo duermo ahí, en ese sillón (apuntando al mueble), porque la casa se compone de este living, la cocina, el baño y el dormitorio de ellos”, indicó.

A las dificultades que significa ser allegado y dormir en un sillón, su enfermedad comenzó a empeorar y requirió tratamiento neurológico. “Tengo una tretraparesia que es genética, esta enfermedad consiste en que voy perdiendo fuerza en la masa muscular y se complica la coordinación, por lo que tengo problemas para caminar, hablar y moverme. Así obtuve una pensión solidaria, de hecho, cuando me la otorgaron era de $62.000 y ahora es de $82.000. Con eso, sobrevivo”, dijo.

Intendente Flies y
Derecho a la Vida

Respecto de su caso, comentó que “el intendente Jorge Flies llegó a verme el año pasado, eso fue después de tanto luchar, intenté que muchos intendentes me recibieran pero siempre me derivaron. El estaba en conocimiento de mi enfermedad, me vino a ver y me trajo una ayuda que consistía en la entrega de una vivienda en comodato, lo que se concretó esta semana, así que tengo las llaves”, comentó Ilnao agradecido de la autoridad.

Explicó que, a futuro, la casa que se quemó va a ser tomada por una constructora, la construirá una nueva vivienda a donde podrá trasladarse a vivir.

Recordó que el intendente le dijo que le iban a tratar de dejar cerca del hospital y del Centro de Rehabilitación. En enero, fue visitado por funcionarios del Servicio de Vivienda y Urbanzación (Serviu), quienes le mostraron una casa en la población Cardenal Raúl Silva Henríquez. “La  fuimos a ver y me pareció fantástica, pero al intendente le dijeron que a mí no me había gustado. Ellos tenían mala voluntad y hablaban entre ellos, a mí lo único que me preguntaron era si me gustó. Yo le dije que sí, así que ellos me dijeron que se iba a demorar y que debía llamar en dos meses y medio al Serviu. Cuando llamé, me dijeron que no figuraba con ninguna ayuda o beneficio”, denunció.

Nuevamente fue determinante la intervención de la Agrupación Derecho a la Vida, quienes se contactaron con el intendente, marcando la diferencia en su caso. “El intendente llamó al Serviu y me dijo que lo hablado va en camino y que me iban a solucionar el problema”, dijo Carlos, quien comentó que en esta instancia le ofrecieron una vivienda ubicada en el sector de Pedro Aguirre Cerda, que está al otro lado de la ciudad y que aceptó a pesar de las dificultades que tendrá para llegar al hospital.

Después de todo, sólo tiene palabras de agradecimiento para quienes lo han ayudado en este proceso: el intendente de Magallanes, Jorge Flies, y la presidenta de la agrupación Derecho a la Vida, Miriam Trujillo.