Necrológicas

Walter Foglia tuvo una masiva y sentida despedida que ni las restricciones pudieron impedir

Por La Prensa Austral sábado 1 de agosto del 2020

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Uno de los funerales más masivos que se tenga memoria en el último tiempo, comparable incluso por algunos, con el de “Cocho” Cárcamo en 1992. La repentina y trágica muerte del profesor de Matemática y ex futbolista Walter Foglia Vargas, impactó a la comunidad. Desde el intendente hasta el hincha más pequeño, sintieron la partida de un personaje que se ganó el cariño gracias a sus numerosas cualidades personales, pero particularmente por su buen corazón y alegría.

Por eso, no importaron las restricciones impuestas en este contexto de pandemia, y que han impedido funerales masivos. El profe Walter no podía irse solamente con la compañía de sus seres queridos, y así lo entendieron sus amigos de los clubes Fitz Roy y Sol y Lluvia; ex alumnos del Liceo San José y Colegio Británico, colegas, directivos que, como si hubiesen hecho una tregua con el coronavirus, de reunieron en gran cantidad.

Primero, en el Servicio Médico Legal, desde donde salió el cortejo, que tras pasar por el Liceo San José, se detuvo unos breves minutos frente a la sede del Club Chile, en calle Armando Sanhueza, al llegar a Croacia, donde destacaba una sonriente imagen suya con la leyenda “Hasta el fondo de las mallas”. La caravana de vehículos con globos blancos y rojos se dirigió posteriormente hasta el Cementerio Parque Cruz de Froward, donde los globos pasaron a ser negros y amarillos, que representan al club de su infancia Río Seco. Por momentos, parecía que iba a ser imposible que el carro fúnebre pudiera abrirse paso en medio de la muchedumbre, que soportó el frío y sobre todo, el impresionante barrial que había en la entrada del camposanto, kilómetro 7 norte.

Cánticos y bengalas lo acompañaron hasta la entrada, donde ahí sí que se aplicaron las medidas sanitarias, y solamente una veintena de familiares y amigos pudo entrar para la despedida final. Su compadre y colega por más de veinte años en el Colegio Británico, Jorge Sánchez; su madre Enolfa, sus hijos Consuelo y Giovanni, sus hermanos Karina y Paulino; su prima Soledad; su amigo y compañero en el deporte, Marcelo Gallardo, le tributaron palabras de despedida, en una ceremonia encabezada por el diácono Juan Peña. El último acto fue la canción de Silvio Rodríguez, “Al final del camino” dejó al querido profesor descansando en su última morada.

Mientras se retiraban, algunos de los asistentes siguieron recordando cada una de sus cualidades. Su colega Luis Legaza destacó que “es emocionante que haya cientos de personas despidiendo a una persona que dejó una huella imborrable en la educación. La cantidad de personas que hay aquí es el afecto que él sembró por las canchas de fútbol y las aulas. Voy a extrañar mucho su manera de ser, su alegría, empuje, vigor y la manera en que se entregaba a su profesión de pedagogo”.

Obviamente, en cada conversación, afloraron las risas por las anécdotas que Foglia protagonizó, como la que recordó Daniel Oyarzo, “cuando estaba en primero medio, en el Liceo San José, y comenzó a pedir a cada uno que sacara una hoja. Las amuñó y formó una pelota, después, dijo que corrieran todas las mesas de la mitad hacia atrás, y la otra mitad, hacia el pizarrón… y ahí mismo armó una cancha para jugar una pichanga”.

El presidente del Club Río Seco, José Prieto, en tanto, recalcó que “quedó demostrado que Walter fue una persona transversal, tanto en lo educacional y lo deportivo. Logró unir tres grandes clubes: Fitz Roy, Chile, Río Seco. Como maestro dejó enseñanzas en muchas personas y eso hace que sea despedido de esta manera, quizás no como hubiésemos querido, pero fue la humilde despedida que pudimos hacer a un amigo, un maestro, un grande. Nos saltamos todos los protocolos, pero merecía una despedida así. Siempre fue bullicioso, alegre y movía masas”.

Walter Foglia cumplía 54 años de edad este 19 de agosto y su cuerpo fue hallado en el cauce del estero Llau Llau, al final de la villa Alfredo Lorca, en la mañana del miércoles, luego de que el domingo se le perdiera el rastro. La causa de su muerte fue atribuible a una asfixia por inmersión (ahogamiento).