Necrológicas

Andrés Greco, el argentino que se quedó a vivir en Sokol

Por La Prensa Austral domingo 28 de junio del 2020

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Es poco común, sobre todo en estos tiempos, que un deportista vista por muchos años una misma camiseta, sobre todo si tiene grandes condiciones como jugador y más aún si viene del extranjero.

Es el caso de Andrés Greco, quien hace dieciocho años integra ininterrumpidamente el primer equipo de básquetbol de Sokol Croata, viajando permanentemente todos los fines de semana desde Ushuaia, ciudad donde vive, recorriendo más de 1.200 kilómetros, ida y vuelta, para participar en las competencias que organiza la Asociación de Básquetbol de nuestra ciudad.

Es reconocido su gran valor como jugador, desequilibrante en ambos tableros y con un espíritu de lucha que contagia a sus compañeros y que le ha permitido también defender los colores de nuestro seleccionado local en más de una oportunidad, con grandes actuaciones ante rivales de gran nivel.

Además su calidad como persona también queda retratada en la amistad, simpatía y compañerismo que tiene no sólo con la gente del Sokol sino que con sus ocasionales rivales fuera de la cancha.

INICIOS

Sus inicios fueron en la Patagonia argentina, y como todos los que se inician en este deporte actuando en las categorías menores en su ciudad natal, Ushuaia, para posteriormente emigrar hasta Bahía Blanca, para muchos la capital del básquetbol en el país trasandino, donde continuó con éxito su carrera deportiva.

“Lamentablemente, por un tema laboral que se gestó por el “Corralito” en mi país, me tuve que volver a Ushuaia y no pude continuar con mi carrera”, comenta Andrés que en lo laboral está dedicado al turismo y, al igual que todos en Argentina, está enfrentando la actual crisis sanitaria encerrado en su casa.

Si bien durante su etapa de estudiante tuvo un permanente contacto deportivo con nuestra región, especialmente a través de sus participaciones en los Juegos de la Araucanía, fue hasta el 2002 cuando comenzó a gestarse su llegada al Sokol.

“Siempre venía a Punta Arenas con mi padre por un tema u otro, pero luego de un campeonato de la Liga Patagónica del 2001, la gente del Sokol habló conmigo y llegamos a un acuerdo para integrarme a la institución y desde ahí que sigo participando todos los años hasta la fecha”.

Y lo hace porque se siente agradado en la institución que lo recibió y en la que ha mantenido también estrechos lazos con sus dirigentes y compañeros de equipo.

COMPETENCIA

Sobre la competencia local señala Greco que “en los primeros años encontré un gran nivel de juego, con la presencia de muchas y buenas figuras, lo que quizás no ha podido mantenerse en los últimos años pero en parte es porque hoy los chicos están más motivados con la electrónica que con el deporte”.

“En mis tiempos, cuando era juvenil, entrenábamos a primera hora y luego me quedaba a ver las prácticas de los adultos pero tenías que esperar a que te invitaran a participar para poder jugar con ellos. Hoy día es un poco al revés, porque prácticamente tienes que pedirle a los jóvenes que por favor se queden para poder completar los entrenamientos”.

Respecto a sus mejores momentos vividos jugando con la camiseta del Sokol, destaca que “sin duda lo que más recuerdo de estos años son los cuadrangulares que se realizaron con equipos profesionales del norte, donde creo que los ganamos todos”.

A ello debe agregarle en estos dieciocho años una buena cantidad de torneos locales ganados junto al equipo eslavo, pero no comprende el espíritu con el que se confeccionan los reglamentos. “No lo entiendo. Llevo dieciocho temporadas compitiendo y aún se me considera como jugador extranjero y por ello sólo se me permite actuar en el campeonato oficial y no en el de apertura, pero -por otro lado- sí lo puedo hacer cuando me piden que participe por la selección de Punta Arenas. Ahí no me ponen problemas. No comprendo cual es la intención”.

RETIRO

A los 42 años la mayoría ya han dado un paso al costado, especialmente en el nivel más competitivo, pasando a una actividad senior algo más recreativa, pero Andrés aún no lo tiene pensado “quiero jugar hasta que me den las ganas, el cuerpo resista y sea un real aporte para el equipo. La verdad es que por ahora no pienso en ello y siempre le digo a ‘Maquinita’ (Andrés Bradasic, dirigente de la rama de básquetbol del Sokol) que cuando yo me retire nos tendremos que ir los dos juntos (risas)”.

Tampoco está en sus planes la opción de ser director técnico, entrenador  o monitor de jugadores porque considera que “para eso no sólo es necesario haber sido jugador de básquetbol sino que también debes tener conocimientos pedagógicos para hacerlo de buena forma. Con ser sólo jugador no es suficiente”.

Sin duda que jugadores de esta calidad son los que necesita el básquetbol regional para mejorar y superarse en sus competencias locales y ayudan también a motivar a los más jóvenes a priorizar la práctica del deporte y especialmente en este caso en la disciplina del básquetbol.