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“Es el momento más grande de la vida de todos nosotros”

Por La Prensa Austral domingo 15 de julio del 2018

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La final del Mundial que se  disputará hoy (a partir de las 12 horas de Magallanes) enfrenta a Francia y Croacia, en un partido cargado de la intensidad y las expectativas que inevitablemente genera algo que sucede sólo una vez cada cuatro años.

Y esto se refleja en las declaraciones de quienes serán hoy los protagonistas.

Si los franceses niegan que se trate de una revancha de la derrota en la final de la Eurocopa (ante Portugal), los croatas no quieren hablar de la guerra que tantos de ellos conocieron de chicos.

Eso sí, el técnico croata no le huye a la grandilocuencia: si su selección gana, en el país “habrá un sismo”, dijo ayer.

“Es un privilegio jugar un partido así. No hay nada más lindo ni más fuerte para un jugador de fútbol”, dijo Didier Deschamps, el técnico que, como capitán de Francia hace 20 años, alzó el trofeo en el Stade de France. “Es diferente vivirlo como jugador que como entrenador. Un jugador es un actor y un entrenador es un director. Yo puedo indicarles cosas, pero ellos son los que juegan. Psicológicamente es diferente también”, explicó.

Por su parte, el entrenador croata, Zlatko Dalic, no se guardó nada: “Es el momento más grande de la vida de todos nosotros. Más allá de las Champions y todo, este es el partido más grande. Estamos listos para dar todo lo que tenemos y reconocer la derrota con dignidad si sucede. Queremos representar con dignidad a nuestro país”.

“Sólo pude ver una pequeña parte de lo que está sucediendo en Croacia”, agregó Dalic. “No podemos estar más orgullosos de lo que estamos dando a pesar de los problemas en el país. Ganemos o perdamos, mañana habrá un sismo en Croacia”.

Mientras Francia busca su segundo título y jugará su tercera final mundialista en 20 años, Croacia está por primera vez en la definición. Esos antecedentes, tan diferentes, marcan a los finalistas. Francia tiene, además, el recuerdo bien fresco de la final de la Eurocopa que perdió dos años atrás en París ante el Portugal de Cristiano Ronaldo.

“Esto es diferente”, argumentó Deschamps. “Teníamos una experiencia más limitada. Solamente quedaron nueve jugadores de ese equipo. Ahora estamos más preparados”.

Algo de eso dio a entender Hugo Lloris, el arquero francés, decisivo también para que su equipo esté en la definición. “Hay que darle el crédito al entrenador. Tuvimos muy buenas estrategias contra diferentes rivales. Y tuvimos, además, jugadores muy buenos que saben encontrar soluciones”.

La posibilidad de una Francia bicampeona está entusiasmando a sus hinchas, que colmaron los Campos Elíseos durante la victoria de semifinales ante Bélgica, tercera ayer al vencer 2-0 a Inglaterra. Lloris es bien consciente de que sus compatriotas no esperan otra cosa que la victoria: “Vemos las imágenes de cómo la gente celebra, sabemos qué pasa en Francia. Pero ahora estamos en nuestra propia burbuja y tenemos que mantener el foco en la final”.

Luka Modric, la gran figura croata, expresó moderación. “Para nosotros no hay euforia, hay satisfacción por lo que estamos haciendo”. El mediocampista del Real Madrid evitó ayer entrar en detalles sobre cómo vivió la Guerra de Yugoslavia cuando era un chico, pero destacó que Croacia se hizo una nación más fuerte gracias a ese conflicto bélico.

“No me gusta volver a esas cosas, todo eso es pasado. Pero por supuesto que una guerra tiene una influencia. Ha hecho de Croacia un país más fuerte. Pero no quiero debatir del pasado, tenemos que mirar al futuro”, añadió el capitán de la selección croata.

Con solo ocho campeones en 21 ediciones, el Mundial es un club muy exclusivo que acumula ya 88 años de historia desde la primera edición, en 1930. Si Croacia se sumara como noveno campeón y el segundo país más chico en ganar el torneo, las consecuencias en el estado balcánico serían inmensas.