Necrológicas
  • Filomena Cárcamo
  • Raúl Ampuero Ampuero
  • Flor Díaz Retamales
  • René Araya Arancibia

A los 76 años muere Aretha Franklin, la reina del soul

Por Agencias viernes 17 de agosto del 2018
Noticias relacionadas

Compartir esta noticia
75
Visitas

La reina del soul, Aretha Franklin, falleció este jueves en Detroit a los 76 años. Hija de un conocido reverendo, comenzó a cantar en el coro de la iglesia de su padre y sacudió el panorama musical de los ‘60 al introducir los recursos del góspel en la música secular, con éxitos hoy legendarios como “Respect” o (You make me feel) “A natural woman”. Tuvo una vida precoz y turbulenta, con su primera maternidad cuando era apenas una niña, un matrimonio violento y un considerable historial de desavenencias y desdichas. En 2010 sufrió un cáncer de páncreas y su salud había empeorado hace unos meses. El representante de la artista confirmó el fallecimiento, según la agencia AP, a causa del cáncer de páncreas. Con ella desaparece la última gran sobreviviente de la era dorada de la música negra estadounidense.

El mundo de la música se volcó inmediatamente en demostrar su admiración por el legado que dejó la artista. Sir Paul McCartney fue uno de los primeros en compartir su agradecimiento a la cantante a través de Twitter: “Tomemos un momento para dar gracias por la hermosa vida de Aretha Franklin, la Reina de nuestras almas (souls, en inglés), que nos inspiró a todos por muchos años. Se la extrañará, pero el recuerdo de su grandeza como músico y un buen ser humano vivirá con nosotros para siempre”.

Siguieron su ejemplo Elton John, quien afirmó que “su piano estaba subestimado” y declaró que era una de sus pianistas favoritas. Barbra Streisand también publicó una reflexión: “Es difícil concebir un mundo sin ella. No sólo fue una cantante excepcionalmente brillante, sino que su compromiso con los derechos civiles tuvo un impacto indeleble en el mundo”.

En 2015, Franklin participó en un homenaje a la artista Carole King, donde cantó (You Make Me Feel Like) “A natural woman”. Su interpretación hizo llorar al entonces Presidente Barack Obama, presente en el evento. King, se despidió este jueves compartiendo un video de esa canción: “¡Qué vida. Qué legado! Mucho amor, respeto y gratitud”, expresó la artista en Twitter. El mismo mensaje que publicó Liam Gallagher, una de las estrellas del pop mundial.

Por su parte, el ex Mandatario, en una declaración conjunta con su esposa Michelle Obama, hicieron un breve y profundo repaso de la vida de la estrella musical. “América no tiene realeza. Pero tenemos la oportunidad de obtener algo más duradero”, rezaba la misiva en referencia al legado de la cantante. “En su voz, podíamos sentir nuestra historia, toda ella y en cada sombra: nuestro poder y nuestro dolor, nuestra oscuridad y nuestra luz, nuestra búsqueda de la redención y nuestro respeto, duramente ganado”, sostuvieron.

El actual Presidente de Estados Unidos Donald Trump también se refirió a la muerte de la artista, previo a comenzar una conferencia de prensa. Afirmó que “la conocía bien” y que trabajó para él en numerosas ocasiones: “Ella trajo alegría a millones de vidas y su extraordinario legado prosperará e inspirará a muchas generaciones por venir”, declaró Trump. En otra representación del mundo político, el ex Mandatario Bill Clinton y la excandidata presidencial Hillary Clinton afirmaron que “siempre será la Reina del Soul y mucho más para todos los que la conocieron personalmente y a través de su música. Nuestros corazones están con su familia y sus innumerables admiradores”.

Franklin nació en 1942 en Memphis (Tennessee), pero creció en el mismo lugar que le ha dicho adiós, Detroit (Michigan), la otrora próspera capital de la música y el automóvil. La suya fue una de las muchas familias afroamericanas que en los ‘40 emigraron del sur al norte al calor del boom industrial.

Fue en el coro de la iglesia de su padre donde la artista comenzó a cantar, al igual que sus hermanas, y fue en su propia casa cuando entró en contacto con el movimiento de los derechos civiles. Pero lo privilegiado de su hogar -dentro de la comunidad afroamericana- no le libró de una infancia dura y, sobre todo, muy breve.

Una vida turbulenta

El reverendo C. L. Franklin, bebedor y acusado de maltrato en su biografía, había tenido otros hijos fuera del matrimonio y su esposa Bárbara, la madre de Aretha, los abandonó. A los 12 años, quedó embarazada de un chico de una escuela y a los 15 ya había tenido su segundo hijo con otro hombre. Ambos llevan el apellido Franklin. Se casó a los 19 con Ted White, que fue violento con ella, y se divorció ocho años después. Tuvieron un hijo. Años después se casaría (y divorciaría) de nuevo y tendría un cuarto hijo. El reverendo Franklin murió en el 84 tras pasar cinco años en coma a consecuencia de un tiroteo cuando se enfrentó a unos ladrones.

Muchos de los episodios turbios de su vida quedaron recogidos -para su disgusto- en una biografía de 2014 (“RESPECT: The life of Aretha Franklin”) publicada por David Ritz, quien años antes había trabajado para ella como escritor fantasma  de una autobiografía que la artista se encargó de mejorar. Como su música, Aretha era polémica y trataba de arrinconar en su historia la parte más dura. Decía su productor de Atlantic, Jerry Wexler, que sus ojos luminosos cubrían la angustia y que sus depresiones podían llegar a ser “tan profundas como el mar oscuro”.

Aunque había comenzado grabando en Columbia Records, los grandes éxitos llegaron en Atlantic, con Wexler. A temas tan célebres como “Respect” o “Natural woman” se sumaron rápidamente otros imborrables, como “Think “o “Say a Little prayer”. A finales de los ‘60, ya se había convertido en uno de los íconos de la comunidad afroamericana, con canciones que transpiraban reivindicación femenina y racial.

Cantó en el funeral de Martin Luther King, al que había conocido de niña en su casa, en el ‘68, y lo hizo también en enero de 2009 cuando Barack Obama tomó posesión y se convirtió en el primer Presidente negro de la historia estadounidense. Hace pocos años, en un acto público, la reina del soul dijo que aquel había sido el momento más emocionante de su carrera.

Fama mundial

Ganadora de 18 premios Grammy y con 10 millones de discos vendidos, llevaba desde los años ‘80 sin viajar fuera de Estados Unidos debido a su también legendaria fobia a volar. Esta limitación, aunque le privó de veladas de gloria en vivo, no limitó el alcance internacional de su carrera ni su consagración como reina del soul. Se le atribuyen celos de diva contra otras artistas que en algún momento la superasen en ventas -como Barbra Streisand o Whitney Houston- y, de hecho, fue público su enfado cuando en la entrega de los premios Grammy de 2008, a Beyoncé no se le ocurrió otra cosa que presentar a Tina Turner como “la Reina”. Franklin se ofendió y lo consideró un golpe bajo de los guionistas para generar polémica.

Franklin anunció su retiro a principios de 2017 con la idea de limitar su agenda a actuaciones escasas y muy escogidas, aunque muchas de estas tuvieron igualmente que cancelarse por recomendación médica este año. Así, no pudo actuar el pasado marzo en Newark, como estaba previsto, ni tampoco el pasado abril en el Festival de Jazz de Nueva Orleans. Su última actuación tuvo lugar el pasado noviembre, en Nueva York, con motivo del 25º aniversario de la Fundación contra el Sida de Elton John. Su influencia musical, sin embargo, se proyecta para la opinión de los expertos en artistas de generaciones posteriores, como Mariah Carey o Beyoncé.

Decía Obama en un artículo de David Remnick de 2016 en The New Yorker, que, si tuviese que llevarse unos pocos discos a una isla, su admirada Aretha Franklin figuraría en esa lista. “Porque me recordaría mi humanidad. Lo que es esencial en todos nosotros. Y simplemente: suena puñeteramente bien”.