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Arbol derribado por el viento en la Plaza de Armas volverá a la vida reconvertido en ballena

Por Cristian Saralegui domingo 19 de enero del 2020

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Cristian Saralegui

csaralegui@laprensaaustral.cl

A fines de noviembre de 2017, uno de los centenarios cipreses de la Plaza de Armas Benjamín Muñoz Gamero sucumbió ante la fuerza de Eolo, y su caída llegó a ser noticia nacional, aunque por suerte, sin ninguna víctima fatal. Sin embargo, el impacto fue enorme, sobre todo por su tamaño.

La Municipalidad de Punta Arenas, una vez retirados los restos de las ramas, en una decisión que muchos criticaron, cortó por completo lo que quedaba de árbol. Gente del mundo de la cultura propuso que permaneciera el tronco y se aprovechara la ubicación para tallar alguna figura relacionada con la región. Pero el municipio fue inflexible y cortó por completo todo lo que quedaba.

El escultor Alfonso Cárcamo, conocido por sus creaciones en madera a gran escala, quedó como se dice coloquialmente, “con la bala pasada”. Imaginó creaciones con ese enorme tronco, pero de a poco se fue olvidando. “Yo le propuse al alcalde Radonich, antes que lo cortaran a tabla rasa, pero no sé si lo hice muy informalmente, y no resultó”, dijo.

Hasta que en una “Fiesta de los abrazos”, tradicional celebración del Partido Comunista en el Parque María Behety, descubrió que el tronco estaba dispuesto para ser cortado como leña. “Le pegaron unos ‘trallazos’ con motosierra”, recordó. De inmediato pidió recuperarlo, pese a que su peso era de dos toneladas, “ahora debe estar en una tonelada o 700 kilos”. Y comenzó a trabajar en el Museo Regional de Magallanes para dar forma a una ballena franca o “Apala”, según la denominación kawésqar, una idea que tenía hace tiempo.

“Ahora tiene unos cuatro metros y medio de largo, porque falta la cola, que va a ser metálica, con fierro negro, igual que las aletas dorsales. Una amiga se unirá a esta locura, porque no teníamos auspiciadores, pero apareció Austro Chile y, de hecho, quedará en el Museo Regional de Magallanes”, continuó Cárcamo sobre su proyecto. El único detalle es que la madera presenta marcas de la motosierra, por lo que “como miden 6 milímetros, voy a meter tablas que irán adosadas con cola fría, porque esos tajos están muy feos. Y vamos a tratar de dejarlo color madera, pero bien terminado, aunque hay que verlo en el camino, porque el ciprés agarra un color gris con el tiempo”.

El artista busca con esta escultura darle nueva vida a Punta Arenas pues encuentra que está muy triste, “y la idea es entregar lo que uno sabe para revitalizar la ciudad, y que ayude a la gente a conversar el tema, ya que vamos a estar acá como un mes y medio. No hay un plazo para que esté listo, pero queremos aprovechar el verano e interactuar con la gente, que este lugar sea un paseo, que sirva para caminar, para conversar, tomarse un matecito”.

El tronco en que trabaja viene con otro más pequeño adosado, por lo que planea convertirlo en un ballenato, “tratar de hacer ese juego de la familia, porque siempre la idea fue hacer una ballena, que era esencial en la vida kawésqar, que utilizaba la carne, los huesos para hacer herramientas de caza, no se perdía nada”, puntualizó finalmente, Alfonso Cárcamo, que trabaja desde las 10 de la mañana hasta las 17 horas en este proyecto.