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Biblioteca pública Nº 6 de Punta Arenas fue clausurada por filtración de aguas servidas

Por La Prensa Austral jueves 11 de abril del 2019

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Marcelo Gómez

marcelogomez@laprensaaustral.cl

Esta semana la Seremi de Salud clausuró la biblioteca pública Nº 6, producto de filtraciones de aguas servidas que afectaron parte de las instalaciones del espacio ubicado en calle Chile 1355. Si bien las autoridades regionales plantearon que esto sería un problema tangencial y están realizando esfuerzos para solucionar el problema en el corto plazo, representantes de los trabajadores plantearon que lo ocurrido se venía arrastrando hace un largo tiempo, sumado a la ausencia de accesos para personas con discapacidad.

“Estamos buscando las alternativas de solución pronta, tenemos todos los equipos puestos al servicio de este problema. Nosotros mismos, entre comillas, nos autodenunciamos para que los niños que utilizan este espacio y los usuarios no sufran ningún tipo de problema, tampoco los funcionarios”, explicó durante la mañana de ayer la seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Katherine Ibacache.

Al ser consultada si existía conocimiento de la autoridad sobre los problemas de infraestructura en el lugar señaló que “éstos son edificios antiguos y efectivamente siempre se hacen las mantenciones correctas. Esto fue una cosa tangencial, que tiene que ver con la cámara del vecino y ya fue reparada. Estamos esperando a que el dueño del edificio pueda solucionar el problema de las paredes para tener operativa la biblioteca en el corto plazo”.

Juan Pablo Martínez, presidente regional de la Asociación Nacional de Trabajadores del Patrimonio (Anatrap), se mostró impactado ante la respuesta de las autoridades frente a esta problemática, sosteniendo que “evidentemente todos sabemos que el edificio es antiguo, pero si lo sabían, no entiendo porqué no lo cerraron antes y esperaron a que terminara con filtraciones de aguas servidas”.

Martínez señaló que cada vez que se ha acercado hasta esta biblioteca a conversar con algunos de los trabajadores le plantearon este tipo de inconvenientes. El dirigente comentó “algunos trabajadores me habían comentado que tenían las filtraciones de agua cuando llueve, también hace un tiempo hubo un amago de incendio, además hay problemas con las vías de evacuación y falta de extintores”.

Isabel López, coordinadora regional de bibliotecas públicas (Dibam), manifestó que efectivamente “se tenía conocimiento sobre la problemática, ya que es un edificio que tiene casi más de tres décadas, entonces siempre ha habido voluntad por parte del dueño, de ir mejorando aquellas falencias que pudieran darse en materia de infraestructura, pero la verdad de las cosas que requiere de una cirugía mayor”.

Propuso que, para acceder al material bibliográfico que se encontraba en el edificio de calle Chiloé, éste fue trasladado a la biblioteca Nº 47 (Hornillas 42) en horario continuado de 10 a 19 horas. También comentó que han implementado buzones para dejar los libros en la misma biblioteca pública Nº 6, en la biblioteca pública Nº 47 y en las dependencias de la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Más allá del problema de las filtraciones y la posterior clausura, otra de las cuestiones que preocupa a los trabajadores del lugar y que se vienen sosteniendo en el tiempo en el edificio es la falta de accesos a personas en situación de discapacidad.

Katherine Ibacache sostuvo que “estamos trabajando en lo que es la normativa y a la espera de que llegue nuestra biblioteca regional, la que va a estar construida bajo todas las normas y donde la Seremi de Cultura va a tener un aporte del 25% del financiamiento, en este sentido esperamos que este espacio estará operativo en el año 2021”.

El dirigente regional de Anatrap manifestó que a él mismo le tocó presenciar cómo los funcionarios de la biblioteca tienen que cargar a las personas en situación de discapacidad para subirlas hasta el segundo nivel. “Este lugar no cumple hace años con las normativas para las personas con discapacidad.  La ley de inclusión ya comenzó hace un buen rato y las autoridades estaban al tanto de esto y nunca propusieron al propietario poner un ascensor o de frentón buscar otro espacio”.

Juan Pablo Martínez declaró que no es posible que las autoridades regionales que deben ocuparse de estos edificios hayan desconocido los problemas que se han producido y enfatizó:  “Lo que vemos nuevamente al interior del servicio de la biblioteca se producen decisiones que dejan mucho que desear, porque tenemos conocimiento que desde octubre el subdirector nacional de Bibliotecas Públicas (Gonzalo Oyarzún) estaba al tanto de la problemática y por lo tanto Isabel López también, considerando todo lo que eso significa para nuestros usuarios y el normal desarrollo de la actividad cultural”.