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“Chilenos en la Antártica”

Por La Prensa Austral domingo 31 de marzo del 2019

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La historia de Chile en los territorios y mares antárticos tiene una significativa cantidad de años con sus diversos períodos y características que le han dado una especificidad muy especial.

Cabe señalar y, sólo como una introducción al tema de los derechos que Chile, como Estado republicano, heredó con justas razones de las navegaciones y sus respectivas “Tomas de posesiones” que, a nombre de la Corona, se efectuaron en los territorios australes americanos y en aquellos subantárticos con sus respectivos mares que efectuaron diversos navegantes, varios de ellos incluso zarpando de los propios puertos del litoral chileno.

Ya en su momento lo señaló el prócer independentista Bernardo O’Higgins quien, hasta el último momento de su vida, tuviera en su pensamiento el deber histórico del Nuevo Chile que nacía fecundo de un largo período de guerras libertarias, que le dieron finalmente, en un proceso único y complejo, el sitial de libertad e independencia que goza hasta nuestros días. Expresó el Libertador en su momento el interés y la voluntad que la nueva República que nacía debía prolongarse más al Sur del Estrecho de Magallanes, alcanzando en sus palabras “hasta el Antártico profundo”.

Palabras proféticas y que demuestran el dominio y claridad de un pensamiento de estadista que mantuvo hasta sus últimos momentos el principal fundador de nuestra República.

El texto que presentamos, “Chilenos en la Antártica, Base O’Higgins, 1948-1958”, recoge estos aspectos de la trascendencia de la soberanía chilena en los parajes y aguas antárticas, soberanía que, como se ha expresado, tiene sus propias etapas y avatares.

La consolidación chilena se hizo más palpable y relevante cuando al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Estado de Chile generara los pasos definitivos para establecerse en ese continente en forma absoluta y sin concesiones, situación que perdura hasta nuestros días, manteniéndose en ella de acuerdo a las nuevas situaciones internacionales y a los tratados respectivos que, una vez más, establecen la situación y condición que el Estado de Chile es un país antártico, con su propia historia y con compromisos y deberes tanto nacionales como internacionales.

La historiografía antártica chilena ha presentado diversos trabajos y pensamientos sobre la presencia y trayectoria de Chile en el continente helado.

En esta ocasión, algunos autores nacionales que entregaron sus aportes no sólo de los derechos de Chile en ese continente, sino que de las diversas actividades efectuadas por instituciones de la República que han sido colocadas como actores y representantes de Chile en esas altas latitudes.

Ahí está, por ejemplo, el caso de Oscar Pinochet de la Barra con sus trabajos tanto históricos como jurídicos sobre la historia antártica de Chile en esos espacios continentales. En ese ámbito, me permito recordar, el trabajo testimonial del primer comandante de la Base Bernardo O’Higgins, a cargo de la institución castrense del Ejército; me refiero al capitán Hugo Schmidt Prado, el cual nos dejó un conocimiento imborrable de ese primer año antártico, efectuado con hombres a su mando y que aportaron tanta experiencia y conocimiento en estas prácticas laborales tan especiales en condiciones muy complejas, pero que demostraron la capacidad y deber a sus tareas efectuadas por el personal asignado.

Siguiendo este correlato se hace necesario resaltar también los trabajos literarios efectuados por escritores nacionales que plasmaron con sus plumas una fecunda presentación sobre sus experiencias y visiones en el continente antártico, entregándonos tanto a los chilenos como al público universal un producto artístico literario como hay pocos en el mundo sobre estas materias.

Resalta la figura especial del gran escritor y Premio Nacional de Literatura Francisco Coloane, quien escribiera hermosas páginas del quehacer antártico plasmado en sus personajes, acciones y pensamientos, que dimensionaron en escala humana las experiencias de vida de hombres chilenos y sus experiencias entre los mares y hielos antárticos.

Hoy, siguiendo esta rica y nutrida presentación de investigadores e intelectuales que han aportado trayectoria y prestigio a Chile en el plano internacional, llega hasta nosotros un trabajo exhaustivo de la presencia y trayectoria de un conglomerado humano, representantes auténticos de Chile, a través de la institución del Ejército, los cuales plasmaron con sus actividades un período fecundo de la historia nacional en el continente antártico.

“Chilenos en la Antártica” es un trabajo, es una “ópera prima” de las vivencias, significados y de la herencia histórica de los hombres del Ejército que plasmaron con su presencia y afincando con fuerza los derechos inapelables del carácter antártico de Chile, de su gente y de su Estado.

Se trata entonces de una obra magistral efectuada en dos volúmenes que llevan por título como se expresara “Chilenos en la Antártica”, Base O’Higgins, 1948-1958”. En su volumen primero trata de “Posicionando a Chile” y su volumen Segundo “Biografías”. Sus autores son dos personas con una larga experiencia en el ámbito antártico, como son la doctora Consuelo León Wöppke, investigadora histórica, autora y ponencista de un sinnúmero de trabajos que la colocan como una de las principales intelectuales chilenas; a ello agregaríamos que León Wöppke tiene el profundo significado de ser la primera y principal mujer que ha hecho de sus investigaciones antárticas una verdadera senda de sabiduría y demostración palpable de los derechos y trayectorias de Chile en el continente antártico. Las investigaciones de la autora son en la actualidad, en Chile, el principal referente de conocimiento histórico y valorización, esfuerzos y resultado del quehacer militar chileno en este llamado continente blanco.

A lo dicho se refuerza este trabajo con la presencia de Eduardo Villalón Rojas, alto oficial del Ejército de Chile, quien ha vaciado en estos volúmenes su larga experiencia como conocedor antártico; hombre que ha hecho en su vida como soldado chileno un importante segmento de ella destinado a mantener y reforzar los destinos soberanos de Chile en los territorios antárticos. Se ha desempeñado como jefe y comandante de la unidad militar que organiza y se responsabiliza de las tareas antárticas, encomendadas al Ejército por el Estado de Chile. En todas ellas, el coronel Eduardo Villalón ha mantenido no sólo un comportamiento ejemplar, sino que sus propias experiencias las ha vaciado en este copioso estudio que se transforma, desde esta aparición en público, como una de las principales creaciones de las investigaciones y experiencias de trabajo, efectuadas en representación de Chile y en este caso particular del Ejército en los confines helados.

Ahondando en estas presentaciones curriculares de los autores se debe agregar que la doctora Consuelo León efectuó sus estudios de posgrado en Estudios Internacionales en la Universidad de Chile, como a su vez en la Southern Illinois University en los Estados Unidos y que en la actualidad dirige con acierto la revista de estudios hemisféricos y polares de la fundación Valle Hermoso. Es además, investigadora en los programas Fondecyt con los que ha aportado al conocimiento antártico chileno.

Por su parte, Villalón Rojas es oficial de Estado Mayor del Arma de Infantería, con especialidad de montaña. Ha efectuado sus estudios de posgrado en la Universidad Castilla La Mancha y ha participado en diversas publicaciones de carácter antártico, desempeñándose como comandante del Departamento Antártico del Ejército. En la actualidad se desempeña como jefe del Departamento Cultural, Histórico y de Extensión del Ejército.

Retornando a la conformación del primer volumen, se debe informar que es un texto de 447 páginas, acompañado de diversas fotografías e ilustraciones.

Sus acápites son los siguientes: Introducción; en ella se explican y demuestran las diversas dificultades para emprender esta tarea, como antecedentes históricos sobre Chile y su situación antártica al finalizar la Segunda Guerra Mundial y sus aspectos en el cuadro emergente de la llamada Guerra Fría. Junto a estas visiones necesarias que aportan al marco histórico internacional, se presentan los aspectos que el Ejército de Chile debió cumplir para lograr su posicionamiento antártico y cumplir con las tareas y programas respectivos. Esto conlleva, por supuesto, los objetivos y métodos de trabajo para la realización del libro a que nos referimos. Hay una referencia especial a las fuentes utilizadas para efectuar las investigaciones y lograr los objetivos deseados.

Los volúmenes están confeccionados con materiales de buena calidad lo que resalta una mayor significación, en conjunto con una excelente diagramación. Impreso todo esto en los talleres del Instituto Geográfico Militar y bajo los auspicios de la Fundación Valle Hermoso y del Ejército de Chile, al alero de la editorial L. W., con los registros de propiedad respectivos, año 2017.

Resumiendo, se puede afirmar que los autores han alcanzado sus objetivos planteados al identificar los principales objetivos de las primeras dotaciones antárticas del Ejército en el decenio 1948-1958 y, con ello, los planes del Estado de Chile para alcanzar su reconocimiento como País Antártico en relación a su propia historia, a sus aspiraciones y a los acuerdos internacionales firmados al finalizar el período.

Como conclusión se debe resaltar la relevancia de este trabajo historiográfico por los resultados obtenidos, las metodologías empleadas y las inferencias históricas obtenidas con la aplicación de ellas.

Se puede afirmar, sin errar, que el trabajo en cuestión de “Chilenos en la Antártica” llena un evidente vacío de conocimiento sobre estas experiencias históricas y sus reales aportes al escenario nacional e internacional.

Los autores se han ganado meritoriamente un reconocimiento con esta investigación, totalmente necesaria, representando un ejemplo a seguir por otras instituciones de la República que han desarrollado igualmente un trabajo antártico.

“Chilenos en la Antártica” es de esta manera una investigación modélica en los trabajos historiográficos chilenos, donde la metodología de la historia oral, acompañada conjuntamente con análisis de fuentes y aplicación de una crítica histórica rigurosa enseñan a las generaciones actuales y futuras de chilenos la importancia del reconocimiento de los individuos en la construcción de la historia nacional, en campos muchas veces olvidados o no meritoriamente reconocidos.

El trabajo de la doctora Consuelo León se debe resaltar por ser, al utilizar una nomenclatura magallánico-patagónica, una investigación de tipo pionero, ya que se trata de una mujer que se lanza con mucho éxito en una actividad como la Antártica donde el género masculino ha sido el principal actor. Hoy vemos con complacencia y admiración la aparición de la mujer en las áreas científicas antárticas y en el caso de León Wöppke su incorporación a la investigación histórica antártica es de por sí única y relevante.

Con todo lo expresado, me complace profundamente y agradezco esta invitación a sumarme en la presentación de “Chilenos en la Antártica” y que invito a todos los presentes a conocer, valorar y divulgar con sus comentarios y opiniones hacia todos aquellos que desean interiorizarse, con fundamento, a uno de los segmentos de la historia de Chile de mayor impacto y trascendencia en la construcción del Chile del futuro, donde la Antártica, cada vez más, tendrá una importancia y significado mayor.

Felicidades y congratulaciones a los autores.