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Cineasta nacional Patricio Guzmán y su nuevo estreno en Cannes: “Hay tantas cosas en Chile que no se hablan, hay tanto que se oculta”

Por Agencias jueves 23 de mayo del 2019

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“La cordillera de los sueños” fue ovacionada por los espectadores en el prestigioso festival que se celebra en Francia.

En una entrevista exclusiva con El Mostrador desde Cannes, el documentalista se mostró preocupado por cómo está nuestro país. “¿Por qué se han olvidado de la justicia, del futuro, de que la economía no es todo en la vida? ¿Dónde está la poesía de nuestro país?, porque tenía mucha”, señala el reconocido audiovisualista.

Patricio Guzmán (Santiago, 1941) realizó en el Festival de Cannes el estreno mundial de su documental más reciente, “La cordillera de los sueños”, que fue ovacionado por los espectadores.

Con la cinta, el director cierra una trilogía centrada en tres elementos característicos de su país natal (el desierto, el mar y la cordillera) que comenzó con “Nostalgia de la luz” (2010) y siguió con “El botón de nácar” (2015).

Su última película, donde evoca el Chile de su infancia y el actual, se proyectó fuera de competición en las sesiones especiales del Festival de Cannes, que la semana pasada inauguró su 72º edición y cuya clausura será este sábado.

Como sucede en sus obras anteriores, Guzmán aprovecha para hablar del golpe de Estado de 1973 y de los años de represión del gobierno de Augusto Pinochet (1973-1990).

El realizador se apoya en los archivos gráficos del también cineasta Pablo Salas, uno de los testimonios con los que teje su relato del país, narrado asimismo por los escultores Francisco Gazitúa y Vicente Gajardo, el escritor Jorge Baradit o la cantante Javiera Parra.

El director abandonó Chile tras el golpe del 11 de septiembre de 1973. Se instaló primero en Cuba, luego en España y finalmente en Francia.

“No puedo volver. Es otro país y yo soy otro. Creo que viviré siempre afuera. Vivir adentro o vivir afuera no es muy importante, lo importante es qué ideas tienes en la cabeza. El mundo es igual casi en todas partes”, dijo Guzmán a medios internacionales y quien, a pesar del exilio, ha dedicado toda su carrera a su país.

Cinta “más directa”

En la ocasión, el cineasta relató que la cinta “es menos poética, más directa y con menos metáforas que las otras”.

La cordillera “es una montaña árida, seca, dramática, dura. No es muy agradable, porque en la mitad del país casi no hay nieve y entonces es una muralla gris, poco hospitalaria”.

“Hay tantas cosas en Chile que no se hablan, hay tanto que se oculta. Los medios de comunicación van por un lado distinto que la realidad. La cordillera sería capaz de preguntar por qué no hablan de esto, de esto y de aquello. ¿Por qué se han olvidado de qué opina un ser humano de lo que está pasando? ¿Por qué se han olvidado de la justicia, del futuro, de que la economía no es todo en la vida? ¿Dónde está la poesía de nuestro país?, porque tenía mucha. Eso me preocupa. Antes había más diversidad cultural”, señala el artista a El Mostrador.

Al consultársele por qué sigue hablando de Chile si vive hace 46 años fuera del país, el autor plantea que “no sé qué respuesta dar a tu pregunta, porque no la tengo consciente, pero creo que haré películas sobre Chile hasta que me muera. Yo quedé atrapado por el problema chileno a partir del golpe de Estado. Nunca he olvidado ese momento. Fue de una violencia tan extraordinaria, tan fuerte… Fue como haber asistido a una explosión y haber sobrevivido. De ahí hacia adelante no he hecho más que volver hacia atrás. Si me lo preguntas tan claramente, no puedo darte una razón concreta, pero sí puedo hablarte de lo que me tocó en ese golpe de Estado, de esa emoción que me hace mirar constantemente esa realidad”.

“Me interesan los problemas de Francia, naturalmente, los de Europa, Estados Unidos, pero el verdadero sentido de mi pensamiento está dirigido a Chile. Y como hace mucho tiempo que no estoy en Chile, sé que ya soy otra persona y que a veces no me entendería bien con los chilenos, pero eso no me importa, porque es abstracto mi deseo. Aquí (en Francia) debe haber casos parecidos al mío, como el mismo (cineasta) Rithy Panh, que lleva aquí tanto como yo y vive haciendo películas sobre Camboya, no sobre la clase media francesa. A mí me aburre Francia en ese sentido. Me encanta, pero sólo para vivir”, refuerza.

“La gran diferencia con Panh es que él tiene un organismo en Camboya que lo ayuda y le permite ir y venir todo el tiempo. Yo no tengo nada parecido en Chile. Mucha gente me desconoce por completo, y nadie me ayuda o muy poca gente”, agrega.

Sobre el impacto que sus películas tienen en Chile, advierte que “mis películas principales han llegado a la gente, pero no sé el número de los que han visto mis cintas. No hay una estadística clara en Chile. Pienso que en ‘El caso Pinochet’, ‘Allende’, ‘Nostalgia de la luz’, han ido 15 mil personas. No sé el público que tiene el cine chileno”.

Sobre los Andes, señala que los presenta como “una metáfora, un elemento para hablar de Chile. Es como el océano, el mar, la costa”.

El autor llama a mantener “viva la memoria. La memoria llama a la esperanza, y con eso estamos listos. Uno adquiere más confianza en sí mismo y aunque al principio nadie te da bola, poco a poco, si sigues, vas a encontrar más y más gente. Cada uno de nosotros debe ser un militante de esta causa, y lo vamos a lograr, porque no se puede vivir así”.

Sobre el proyecto político de la Unidad Popular, opina que “quedan restos de esos sueños, en distintos lugares, en la juventud, en algunas escuelas, liceos, institutos, en la universidad, en las clases de historia. En Chile hay un constructivo subterráneo profundamente de izquierda, pero es lo que hay debajo de aquí. Es subterráneo, invisible, y por la sociedad de consumo actual está más disimulado. Todo es doble en Chile. Es una sociedad bastante hipócrita. En Chile hay un movimiento de izquierda, pero es débil, disperso, desorientado, oculto. Es un gran posible movimiento de izquierda que duerme”.