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  • María Bernilda Díaz Oyarzo

Cuarto capítulo de “Helga y Flora” ya comienza a traer problemas a las detectives protagonistas

Por La Prensa Austral viernes 15 de mayo del 2020

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Mañana poco antes de la 1 de la madrugada

La serie “Helga y Flora”, que emite Canal 13 pasada la medianoche, después de “Lugares que hablan”, ha llamado la atención por su historia y sobresaliente trabajo audiovisual, además de haber sido filmada en estancias de Magallanes. Pero la historia y todo lo que rodea el ambiente en que está basada, sin duda, tienen en vilo a los espectadores.

En el tercer episodio de esta serie ambientada en 1933, se mostró la misa que se ofreció al caballo “Sigfried”, cuyo asesinato dio origen a la investigación que llevó al poblado de Kerren a las protagonistas, Helga Gunkel (interpretada por Amalia Kassai) y Flora Gutiérrez (Catalina Saavedra). En paralelo, Julia, “La Animal”, fue enterrada en un descampado, en medio de las sospechas sobre su muerte.

En este episodio se muestra cómo a las detectives les llamó la atención que los honores fúnebres se concentran en el caballo del mandamás del pueblo Raymond Gamper (interpretado por Alejandro Sieveking), y no en la joven asesinada. Ambas fueron a la playa donde apareció Julia muerta y encontraron una concha con sangre y presumieron que pudieron haber dado con el paradero del arma homicida.

Pero junto con las sospechas y las complicadas investigaciones que desarrollan ambas mujeres en un contexto hostil para ellas, Raymond decidió tomar la justicia por sus propias manos e inició un interrogatorio a los indígenas de la zona para averiguar si ellos mataron a su caballo, pese a que negaron su participación, fueron asesinados. Otro fragmento llamativo fue que el médico del pueblo, principal sospechoso de la muerte de Julia, fue al descampado y descubrió la tumba profanada de la joven.

El adelanto del cuarto capítulo de “Helga y Flora” muestra cómo la vida se complica aún más para las investigadoras, a la vez que queda al descubierto el contexto de una época en que los pueblos originarios sufrían el exterminio de mano de los nuevos dueños de la tierra, que los culpaban de la muerte de sus ovejas.