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Documental “Il Siciliano” se centra en la vida de conocido fabricante de pelucas chileno

Por La Prensa Austral domingo 29 de julio del 2018

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Gracias al programa Miradoc se exhibirá en Punta Arenas el registro centrado en Juan Carlos Avatte.

Miradoc es una iniciativa que busca divulgar y exhibir documentales chilenos por lo largo del territorio, para llevarlo a cabo cuenta con el apoyo del Programa de Intermediación Cultural y el Fondo de Fomento Audiovisual del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. En Punta Arenas ha marcado presencia por varios años y este 2018 no ha sido la excepción.

El miércoles 1 de agosto, a las 20 horas, en el Cine Estrella, será el turno de “Il Siciliano”, un documental hecho por Carolina Adriazola, José Luis Sepúlveda y Claudio Pizarro, que retrata la vida de Juan Carlos Avatte, un reconocido fabricante de pelucas chileno con raíces italianas. Las entradas tendrán un valor de $2 mil por persona, y ya se encuentra a la venta en la boletería del recinto donde se proyectará.

El filme ganador del premio al Mejor Largometraje Nacional en el Festival Internacional de Cine de Chiloé, muestra una cámara inquieta e íntima, que revela al empresario como el artífice de fiestas interminables animadas por una banda sonora de dobles, para demostrar que aún se mantiene vigente desde su apogeo en la dictadura. Sin embargo, existe un cambio en donde se muestra al verdadero hombre que se esconde detrás del personaje público fiestero.

“Desde joven recorrió Chile buscando pelos. Así forjó su pequeño imperio, alcanzando su máximo esplendor en la década de los ochenta. Era como un hombre de otra época. Quizá el último eslabón de una bohemia prácticamente extinta. Amigo de artistas del espectáculo, cantantes de boite, bailarinas de cabaret, travestis, detectives, prostitutas y lanzas internacionales. Su mundo era diverso y plural. Eso lo transformaba en una suerte de rey de una corte estrafalaria. Su personalidad y el mundo que lo rodeaba fue lo que nos sedujo para trabajar con él”, comentan los directores.

Los realizadores de igual forma indican que Avatte se involucró en el proyecto, abriendo las puertas de su intimidad. “Lo hizo porque estaba convencido de que se iba a morir y que no tenía nada que perder”, analizan. “En rigor, le importaba un pepino lo que pensaban los demás y quería dejar vestigio de su mundo alucinante. Siempre que íbamos a verlo se jactaba de que estábamos haciendo una película de su vida”, concluyeron.