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Documental revelará la tarea de sepultureros en dictadura

Por La Prensa Austral jueves 16 de agosto del 2018

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El Patio” es un documental dirigido por Elvira Díaz, que cuenta la historia de tres sepultureros del Patio 29 del Cementerio General: Lelo, Perejil y Rogelio, quienes tuvieron la amarga tarea de enterrar cientos de cadáveres no identificados, durante la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Como parte del ciclo de cine Miradoc, la película se estrenará en Punta Arenas el miércoles 22 de agosto, a las 20 horas en el Cine Sala Estrella. Desde ya el público puede adquirir las entradas en la boletería del recinto, para la única función programada en la ciudad.

La iniciativa es financiada por el Programa de Intermediación Cultural, Convocatoria 2017 y el Fondo de Fomento Audiovisual, Convocatoria 2017, del Ministerio de las Culturas, las Artes, y el Patrimonio.

La historia de “El Patio” comienza cuando Elvira Díaz filmaba el documental “Víctor Jara Nº2547”, el cual narra el entierro del cantante y cuya tumba se encuentra frente al Patio 29. “Héctor Herrera, que es la persona que enterró a Víctor Jara en 1973, me contó que un sepulturero lo había ayudado a poner el ataúd del cantante en el nicho, y que, como acto de resistencia, había puesto una corona de flores que había robado de una tumba vecina, lo que obviamente estaba prohibido en ese momento. Entonces, me pregunté, ¿quién había enterrado a los muertos en el Patio 29?, ¿quién estuvo a cargo de esa difícil tarea?. Al principio pensé que eran soldados, hasta que el director del cementerio me explicó que no y me envió donde Lelo, que era un sepulturero que todavía estaba en servicio”, explica la directora.

El documental fue posible concretarlo gracias a que la directora logró infundir confianza en estos sepultureros, puesto que sus testimonios comenzaron con la desconfianza propia de personas que, por décadas, han guardado escalofriantes secretos que ponen en riesgo su vida y las de sus seres queridos.

Debido a lo anterior la realizadora explica, “el primer día de la filmación nadie quería hablar ni tampoco ser filmados en el cementerio. Habían recibido llamadas anónimas, tenían miedo de perder su trabajo y sus vidas. Luego de 15 días de filmación en otros lugares, Lelo y Perejil decidieron no temer más: ‘Estuvimos asustados por 17 años, es suficiente, vengan y llévennos al cementerio ahora’, me dijeron”.

Con su trabajo cinematográfico Elvira Díaz precisa que no pretende dar respuestas o imponer un mensaje, ni decir lo que el público debe pensar.