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Ennio Morricone suma fechas tras anunciar su gira de despedida

Por La Prensa Austral miércoles 9 de enero del 2019

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Con 90 años, es el autor de 500 bandas sonoras. Un legado que va más allá de lo meramente musical y que lo tiene como uno de los grandes genios de los últimos tiempos. Pero aunque anunció que no compondrá más, seguirá actuando en público, con fechas hasta mitad de año, en la que será su despedida de los escenarios. Este recorrido será por diez países de Europa: Alemania, Polonia, Dinamarca, Hungría, República Checa, Suecia, Noruega, Bélgica, Irlanda hasta terminar en Italia, con actuaciones en el Arena de Verona los días 18 y 19 de mayo y seis conciertos en Caracalla del 15 al 22 de junio.

Desde los seis años, el director de orquesta dedicó toda su vida a la música. Parte de sus obras más reconocidas son las pertenecientes a cintas clásicas como “El bueno, el malo y el feo” (1966), “Erase una vez América” (1984), “La misión” (1986), “Los intocables” (1987), “Cinema Paradiso” (1988) y recientemente, por el film de Quentin Tarantino, “Los ocho más odiados” (2016), con la que ganó el Oscar.

El compositor italiano también tuvo la oportunidad de presentar parte de su obra en Chile en tres ocasiones (2008, 2011 y 2013). En su última visita incluso realizó dos shows, uno masivo en el Estadio Bicentenario de La Florida, y una segunda jornada más exclusiva en el Arena Monticello.

En una reciente entrevista con el diario El Mundo dio muestra tanto de su lucidez como de su difícil carácter, que lo ha llevado a rehuir del reconocimiento. De hecho, admitió que en los últimos años se dio cuenta de lo mucho que el público apreciaba su música, y por ello, aumentó su cantidad de presentaciones. Aunque seguía siendo difícil de tratar. Tanto es así que no aceptó radicarse en EE.UU. para estar más cerca de Hollywood.

Pero el reconocimiento siempre ha estado entre quienes han trabajado con “I’l Maestro”. Por ejemplo, en esta entrevista se le mencionó que Tarantino definió que “Morricone es como Mozart, es como Schubert”, a lo que el aludido respondió con un “Bah. No se lo cree ni él, aunque le agradezco sus generosas palabras”.

Consultado sobre cómo llegó a componer veinte bandas sonoras en un año, volvió a responder con ese carácter tan italiano: “Bah, no es verdad que haya compuesto 20 bandas sonoras en un año, aunque las estadísticas indiquen eso. Lo que pasa es que antes no existían las multisalas y los filmes se mantenían en cartel muchísimo más tiempo que ahora, algunas películas incluso estaban un año. Y eso hacía que otras películas tardaran en salir. Así que aunque oficialmente se diga que tal filme se hizo en un determinado año, igual tanto la película como la música se habían hecho un año antes”.

Respecto del secreto de este trabajo, Morricone reveló que “lo importante para mí es saber cómo trabaja el director, verle en acción, ver cuál es su personalidad. Porque insisto: es su película. Por eso a mí me gusta cuando trabajo con un director más de una vez, porque entonces lo conozco bien y sé perfectamente cómo trabaja. Para mí es decisivo que el director y el compositor de la banda sonora se conozcan el uno al otro”.

Así, trabajó con directores tan reconocidos como Pasolini, Polanski, Brian de Palma, Francesco Rosi, Bertolucci, Mario Monicelli, Dario Argento, Pontecorvo, Bellocchio, Roland Joffé, Oliver Stone, John Carpenter, Tornatore, Tarantino, aunque todo comenzó con Sergio Leone, su compañero de colegio, con quien concretó esos westerns italianos que permanecen en la memoria colectiva.

Pero a pesar de la calidad de sus composiciones, Morricone insiste en que una buena música no salva a una mala película. “La música es importante para un filme, desde luego. Siempre que la música está bien elegida y se coloque en el momento justo, algo que en ocasiones algunos directores no hacen. O mezclan la música con ruidos, con diálogos y otros componentes. Y la destrozan, hacen que no funcione. La música debe sonar sola, el público debe poder escucharla bien”.

Y nuevamente dando muestras de su carácter, el compositor no acepta que la música de películas se acerque a los clásicos. “La música clásica, la música absoluta, la de los conciertos, es una cosa. Y la música para películas es otra. Son cosas completamente diversas que en ocasiones pueden acercarse, pero son diferentes. La música de los conciertos nace de la capacidad de un compositor de expresar sus propias ideas, para crear esa música el compositor no debe hablar con nadie, sino sólo consigo mismo. Sin embargo, cuando se hace música para películas el compositor debe tener en cuenta al director, al público, al productor, las imágenes”.

Por eso, como puntualizó en otra entrevista, con El Correo, “esos que me critican por prolífico tendrían que informarse de lo que escribieron Bach y Mozart durante su vida. Siempre tengo una respuesta estándar para esta pregunta: si me comparo con ellos, soy un vago”.