Necrológicas
  • Filomena Barría Mancilla
  • Miriam Rozas Alvarado
  • Dagoberto Mancilla Ojeda
  • Ida del Carmen Alvarado Navarro
  • Pedro Delgado Andrade
  • Peter Eladio Frías Gómez

Festival finalizó con las promesas de siempre: un “Arena” para 5 mil personas y mayor proyección

Por La Prensa Austral lunes 27 de agosto del 2018

Compartir esta noticia
210
Visitas

La edición Nº38 del Festival Folclórico en la Patagonia regresó al gimnasio de la Confederación Deportiva, y destacó por su orden y por el horario prudente en que terminó cada jornada, dejando en el olvido esas trasnochadas de antaño. Lo que sí se mantiene es la esperanza de contar con un recinto más grande, que permita recibir a más gente y contar con mejor sonido, distinto al de un gimnasio. Además, en el balance se volvió a hablar de la proyección que el Festival debiese tener a nivel nacional, sobre todo tras la presencia como parte del jurado de la alcaldesa de Olmué, Macarena Santelices.

El alcalde Claudio Radonich valoró muy positivamente esta edición, una que estuvo cerca de suspenderse y que tras una votación de última hora en el Concejo Municipal, permitió que se concretara. “Fue un festival con tres noches diferentes, cada una con su público, una competencia espectacular con diez canciones muy parejas y creo que después de mucho tiempo hubo un enganche con el público de la canción ganadora. Los horarios también hay que destacarlos, se cumplieron a rajatabla de nuevo, un lugar que fue adaptado como un gran centro de eventos se pudo lograr con una gran producción, que costó cara, pero tuvimos buen sonido, tanto para los artistas nacionales como para los de afuera, y los nuestros”, continuó.

Y pese a que el público respondió, porque “hoy (sábado) fue la noche record con 1.600 personas, el viernes 1.400 y el jueves, cerca de mil. Estamos con el casi 90% de las entradas disponibles para la venta. Estoy convencido que lo que aquí hace falta es un ‘Arena’ para deporte y espectáculo, de más de 5 mil personas”, declaró Claudio Radonich sobre esta aspiración que se repite desde hace años.

Otro aspecto positivo que destacó Radonich fue la firma de convenio con el municipio de Olmué, con el que buscarán crear una alianza para proyectar al Festival Folclórico con el de esta comuna de la Región de Valparaíso, que tan consolidada está a nivel nacional.

“La alcaldesa me decía que la misma calidad de su festival es la que tenemos acá, la diferencia es que ese lo transmite un canal nacional”, aunque Radonich se apuró en aclarar que “éste sí fue televisado por canales regionales y tuvo alcances a Antofagasta, Valparaíso, Santiago, Concepción, Temuco, Puerto Montt, Castro, Dalcahue, San Felipe y Los Andes”. Y respecto de la proyección, indica que “estamos buscando que magallánicos puedan ir a Olmué, pero ahora la alcaldesa se lleva este trabajo, porque es un festival concesionado, pero está toda la voluntad, porque hay mucho programa vinculado al Festival de Olmué y ahí se puede dar un espacio”.

Respondió a las expectativas

Entre los puntos altos del certamen estuvieron la canción ganadora “Llueve en la Patagonia”, de Cristián Maldonado Guineo, que dejó el Ñandú en Punta Arenas después de cuatro años. En cuanto a los shows, Jorge Rojas, Illapu, María José Quintanilla y especialmente Los Vásquez, confirmaron sus antecedentes en cuanto a popularidad. Eran números calados y así quedó demostrado en la preferencia del público.

Las sorpresas agradables corrieron por cuenta de dos grupos regionales: el Coro Centenario del Instituto Don Bosco, dirigido por el profesor Luis Santana y el Conjunto Folclórico El Legado, que con la dirección de Ricardo Agustinos y el docente Marcelo Villegas, conquistaron al público. Asimismo, el músico argentino Nahuel Pennisi sorprendió con su calidad interpretativa, pese a la ceguera que padece de nacimiento y también se llevó Ovejero y Ñandú.

Párrafo aparte para la presencia de músicos regionales en el show de Illapu. El funcionario municipal y folclorista Manuel Huinao convocó a un grupo que acompañó al legendario conjunto nacional en el inicio de su presentación, en la que tocaron “Baila caporal”. Además de Huinao y Javier Güenchur, estuvieron Mauricio Quilodrán, José Barría, Nelson Ceballos y Luis, Gustavo y Jaime Paredes, del grupo Amalgama, tocaron zampoñas, sikus, quenas, y tollos, entre otros instrumentos de viento andinos.

El humor siempre es un capítulo en cada festival. Este año se apeló a lo costumbrista, con Rolo Contreras, el Huaso Filomeno y Pancho del Sur. Si bien dos de ellos se llevaron Ñandú, ninguno descolló, faltando quizás un número más fresco y juvenil. En ese sentido, el Instituto Don Bosco acertó con traer a su festival Fesbo al grupo Fusión Humor, que hace rato viene causando carcajadas en todo el país y que son carta para el Festival de Viña. Su presencia hubiese sido un acierto.

Quizás faltó una mayor presencia de artistas argentinos folclóricos, que en ediciones anteriores marcaban la pauta. Solamente el ballet Soles que dejan huella, de Río Grande y Nahuel Pennisi representaron de gran forma al país vecino.

En resumen, un festival correcto, que se desarrolló con orden, sin salirse de los márgenes, pero al que le faltó una actuación que lo hiciera inolvidable.