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Malena Martinic, la magallánica que ama la rabia

Por La Prensa Austral domingo 26 de julio del 2015

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Un reencuentro con sus raíces y con esas calles heladas que la llevan a su infancia, muy lejos de su entorno actual en la ciudad argentina de La Plata, es lo que ha vivido estos días Malena Martinic Magan. Psicopedagoga y directora de un establecimiento educacional, esta magallánica regresó para presentar su primer libro, “Amoralarabia”, en tres actividades: primero el jueves, en el Liceo San José, en la Feria del Libro Usado y de Ocasión; el viernes, en el Teatro Municipal y ayer, en el local La Perla del Estrecho, estas dos últimas con acompañamiento musical; actividades producidas por MC Producciones, Elevate Diseño gráfico y del Bosque Producciones.
Una forma novedosa y cálida de presentar esta publicación, fruto de los textos que Martinic publica asiduamente desde 2008 en un blog. La lectura de algunos de los pequeños relatos era intercalada con la presentación musical de un grupo compuesto por los profesores Doménica Vera en teclados, Alejandro Buvinic, en cajón peruano; Gonzalo Fernández, en bajo y voz y Joshua Obilinovic, en voz y guitarra, quienes interpretaron temas de Charly García.
“Arriba las manos”, “Sálvese quien pueda”, “Noches sin luna”, “Animalate”, “Que me cante así” y “Reloj roto”, fueron algunos de los relatos que leyó la autora. Muchos cargados de sufrimiento, dolor, angustia, pero también humor e ironía. Todo con el hilo conductor de la rabia, sentimiento que Martinic defendió explicando que “es como un primer registro que uno tiene cuando las cosas no andan bien. Es como una señal, es el motor del cambio, un registro de que lo que está, no me está funcionando, no me convence, entonces voy a hacer algo. Por eso es un motor, y planteo que no pienso hacer filosofía, pero con el libro pretendo plantear que es la única garantía, para poder cambiar y por eso amo la rabia, porque me da la impresión de que sin rabia, no pasaría nada, estaríamos casi muertos síquicamente. Es el primer registro y poder hacer algo para canalizarlo, que tiene que ver con la construcción de nuevos espacios”, reflexionó la escritora, con ese acento argentino adquirido después de tantos años en el país vecino.
Esa rabia que aflora en casos como “cuando no se respetan los derechos de los demás, cuando a una mujer la callan, cuando un pobre debe andar pidiendo, cuando no hay respeto por la diversidad sexual, ahí me da rabia. Lo contrario sería la sumisión, ‘esto es así, siempre fue así, siempre hubo pobres’, como que todo se explica en que no hagamos nada”. Y esa rabia que se ha ido incubando desde que era pequeña y se vio obligada a dejar su vida en Punta Arenas.
“Acá estudié en la Escuela Portugal, en la calle Mejicana, hice el kínder, primero, segundo y la mitad de tercero. Y de ahí mis papás se tuvieron que ir, primero mi papá a Argentina, porque él es argentino, era militante de la Unidad Popular, y después todos. Yo tenía 6 años y me acuerdo que vivía en el barrio Croata, Yugoslavo en ese entonces, en la calle Maipú 1245, atrás había un patio muy grande con rosales”, recordó. Pero también en esa época sufrió su mayor dolor para su alma de niña: “me acuerdo de la quema de libros y lo que me afectó mucho, fue la quema de una muñeca que tenía, de la Unión Soviética, una Mamushka, que me la quemaron después del Golpe de Estado, y es el recuerdo más triste de mi infancia, porque no procesaba, sabía que había miedo y decepción, mi papá estaba muy enojado, pero yo entendía más allá de eso”.
De ahí se trasladó con su familia a Río Gallegos, Trelew hasta establecerse en La Plata, donde estudió y se recibió de psicopedagoga. Y en 2008, cuando comenzó el auge de los blog, se animó, sin pretender convertirse en escritora, porque “para mí los libros lo hacían los grandes, no me considero para nada una escritora de libros, me gusta leer a buenos escritores, a Paul Auster, Cortázar, Orozco, Pizarnik; no voy a compararme, nunca lo haría. Pero una vez sí, una persona medio burlándose de mí, me dijo ‘¿no serás tú la próxima Corín Tellado de Latinoamérica?’ y cuando se lo dije a mi maestro, Dalmiro Sáenz, me dijo ‘ojalá, porque Corín Tellado en su momento, le tomó el pulso a las mujeres, y dijo lo que deseaban’, así que creo que sería por ese lugar. Igual tiene un estigma de relatos románticos, tontos y populares, bueno esto sería algo así, medio romántico, tonto, popular, pero es lo que nos está pasando ahora a las mujeres y a algunos hombres, como esto de volver a mirarnos y a pensar aquello que está naturalizado, si realmente corresponde que esté así o si hay que generar cambios”, enfatizó.
Pero así nació este “Amoralarabia”, que está lejos de convertirse en una apología al feminismo, ya que como su autora explica, “en general lo que plantea es el lugar de la mujer, un lugar naturalizado, que trata de cuestionar pero desde la contradicción, no es un alegato feminista. Es una mujer que está tratando todo el tiempo intentando encontrarse, que no se entiende, que está entre los mandatos, lo que desea, lo que le gustaría, lo que no sabe, debatiéndose. Con estos paradigmas que se sostienen en la actualidad, tan estructurados de qué es el amor, qué es la pareja, qué es la libertad, el desarrollo personal; un poco cuestionando eso, con un poco de humor y mucha metáfora”.
Los relatos son presentados de manera epistolar, porque “parecen cartas que estuvieran dirigidas a alguien, es de mi niñez. De muy chiquitita comencé a escribirle a una persona, que en ese tiempo se llamaba Gabriel, no sé por qué, y le escribía todos los días. Entonces, el formato me acompaña de muy chica, por eso suenan a cartas y todo el mundo siente que, cuando se identifica, son dirigidas a ellos”.
“Amoralarabia” estará disponible a la venta en la Feria del Libro Usado y de Ocasión, que concluye hoy en el Liceo San José, y posteriormente, se podrá encontrar en librerías locales. Mientras tanto, la autora muestra a su hijo, Valentino Zuppa, las calles de su ciudad natal, con el frío del invierno, a la espera de regresar a su vida en La Plata y a presentar su libro en otras ciudades de Latinoamérica.