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Con dibujos del grupo Escuela Especial Mi Mundo

María Antonieta Barrientos superó la ceguera para publicar su primer cuento “Luciana, la ovejita magallánica”

Por La Prensa Austral domingo 13 de diciembre del 2015
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Las vivencias de toda su infancia y adolescencia fueron claves para que María Antonieta Barrientos Bahamóndez pudiera presentar su primera publicación. Si bien a sus 49 años ya tiene una amplia cantidad de poemas y escritos, “Luciana, la ovejita magallánica” es su primer libro. Un texto breve, pero lleno de amor por su vida en el campo.

Podría pensarse que no constituye mayor mérito escribir un cuento para niños, más a esa edad, en la que muchos escritores ya cuentan con una gran cantidad de sus obras en las librerías y los estantes. Pero el caso de María Antonieta Barrientos es llamativo, debido a su ceguera, la que comenzó a sufrir ya en edad adulta, con todo el cambio de vida que ello implica.

Por eso, en la presentación de su primer libro, realizada el miércoles en el Centro de Capacitación Laboral León Humberto Seguel, la autora agradeció en primer lugar a su madre, por inculcarle el gusto por la literatura y los cuentos, y en segundo lugar a Rosario Chavol, porque “cuando perdí la visión me aceptó en el taller literario, y adaptó su metodología de trabajo para mí. Ha sido una terapia, una catarsis después de perder la visión”, reconoció con emoción.

La publicación, impresa en los talleres de La Prensa Austral, contó con el apoyo de la empresa Methanex y con los dibujos de los niños de la Escuela Mi Mundo.

Por eso, la escritora agradeció también a Methanex, “por creer en mí y tener esa confianza en mis capacidades más allá de mis dificultades. Ahora puedo decir que soy escritora con toda propiedad”, subrayó María Antonieta Barrientos.

Pero en esta presentación, la autora hizo gala de su particular sentido del humor, causando sorpresa y muchas risas cuando confesó que bautizó como Luciana a la ovejita por el actor y ex ministro de Cultura del gobierno de Sebastián Piñera, Luciano Cruz-Coke. Esto porque en una visita a la región de la autoridad, la escritora recordó los tiempos en que veía teleseries protagonizadas por el actor, y se la pasó preguntando cómo estaría el ministro. “Fue tanta la lata que di que cuando pensé en un nombre para el personaje, me salió ése”, contó.

Claramente, con este libro, María Antonieta Barrientos buscó evocar sus años de infancia. “Quise plasmar la experiencia de vida. Mi mamá me llevó al campo a los 2 meses y estuve allí hasta los 32 años”.

Tras la presentación, se entregaron sets de libros a la escuela Especial Mi Mundo, que cuenta con 46 estudiantes y al Centro de Capacitación Laboral.

“Tuve que
reaprender todo”

Con sencillez, María Antonieta Barrientos hizo una pausa en la firma y dedicatorias que entregó a los asistentes al lanzamiento, para compartir sus emociones por su primer libro, especialmente porque representó una terapia para su ceguera.

“Al principio fue doloroso, pero de ahí fue adaptativo. Tuve que reaprender a hacer todo de otra manera, y para eso me ha servido la escritura, el poder participar en actividades culturales y seguir mi vida en eso. Por eso agradezco a mis amigos, familiares, y a todos los que han apoyado con su granito de arena, ya sea con un saludo, o un llamado; hacen que este camino a oscuras sea más llevadero”, expresó.

Con respecto a la historia en sí, Barrientos quiso representar todo lo vivido en el campo, cerca de la comuna de San Gregorio, donde vivió “treinta y tantos años, en esa comuna, en los campos de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego. Mi papá era ovejero y de niña estudié en la escuela rural, hasta sexto básico, por eso están mis vivencias. La mayor parte de esto es conocer de cerca las ovejas, la esquila, las faenas del campo, la flora y fauna que igual es muy importante”, relató.

Pero más allá de los recuerdos, para la autora también es importante dar a conocer esta realidad ya que “hay un desconocimiento muy grande de lo que es la faena del campo, ha cambiado y antes eran inmensos piños de animales, y uno en su mentalidad infantil pensaba que todo era de uno, que el campo era de uno, porque nadie se pregunta si esas cosas tienen dueño; entonces nuestro patio era inmenso, todo el campo era nuestro patio para jugar. Fue una linda época de mi vida que he querido plasmar de distintas formas, son una evocación importante y me da energía recordar esos años para seguir adelante”, comentó.

Sin embargo, al final, también expresó una crítica sobre el tema de la inclusión, ya que como reiteró en más de alguna oportunidad, tras quedar ciega se dio cuenta de la discriminación que sufren las personas con algún grado de discapacidad.

“Hay mucho diálogo bonito, mucho discurso, declaración de buenas intenciones, pero nos quedamos en eso, porque por ejemplo ahora se va a crear la biblioteca y archivo regional, y nadie pensó en las personas con discapacidad, ni siquiera ciegos. No se pensó en ninguna alarma si pasa algo, rampas o ascensores, o que tenga audios o computador adaptado, como el que escribo yo, con un software especial”, detalló la escritora.