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Museo Nao Victoria: una propuesta cultural que espera proyectarse en el tiempo

Por La Prensa Austral domingo 14 de agosto del 2016

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El Museo Nao Victoria está ubicado en el acceso norte a Punta Arenas, al inicio del camino antiguo hacia Río Seco. El recinto se dedica al rescate histórico y cultural de las embarcaciones marítimas, que marcaron presencia a nivel internación y sobre todo regional.

Es por ello que presentan réplicas de tamaño real, entre las que se encuentra el Nao Victoria, buque de alto bordo capitaneado por Hernando de Magallanes y conocido por dar la vuelta al mundo. También está la Goleta Ancud, construida específicamente para trasladar la expedición chilena que tomó posesión efectiva del estrecho de Magallanes y lo ocupó militarmente al erigir en su ribera el asentamiento de Fuerte Bulnes. De igual manera cuentan con una réplica del bote James Caird, el cual fue utilizado por Ernest Shackleton para salir de isla Elefante y buscar ayuda para su tripulación que había naufragado.

Finalmente, la última adquisición del museo es el bergantín HMS Beagle, cuya construcción comenzó el año 2012 y hasta al momento aún no ha sido terminado. Sólo falta culminar los mástiles y las velas. Esta embarcación fue comandada por Robert Fitz Roy y tuvo a bordo al joven naturalista Charles Darwin cuyo trabajo hizo del Beagle uno de los buques más famosos de la historia. Siendo fiel a su estilo, el museo lo presenta en su tamaño original, es decir 27 metros y medio de eslora (largo) y 7 metros y medio de manga (ancho).

Por otro lado, para conmemorar los 100 años del rescate del piloto Pardo a los náufragos ingleses del Endurance, construyeron un modelo a escala del barco utilizado para hacer el rescate, la Escampavía Yelcho. Es importante señalar que la construcción de ésta se basó en planos antes de realizar el viaje.

Visitantes

Juan Luis Mattassi, dueño y encargado del recinto, indicó que el museo durante el primer semestre recibió a 17.300 personas, y que en julio llegaron más de mil visitantes. Explicó, que el público extranjero visita el museo, pero hay un importante volumen de turistas chilenos provenientes del norte, los cuales llegan por recomendación de sus propios familiares en la zona.

Con respecto a su traslado a la costanera el encargado señala que los acuerdos se lograron, se dio el permiso administrativo por parte del gobierno regional y el Servicio de Vivienda y Urbanización. Sin embargo, la bajada técnica tuvo una serie de complicaciones apuntadas directamente al financiamiento, no hubo ningún tipo de aporte monetario para poder efectuar la ambición de trasladar al museo a la ciudad.

Mattassi precisa que “con esto nosotros tenemos que pagar la construcción de los barcos, además nosotros moverlos sin ningún tipo de apoyo de las autoridades regionales y además al llegar allá tener que pagar arriendo, entonces en realidad, sabemos que es un tremendo aporte para la ciudad, pero el querer concretar eso no se reflejado por parte del gobierno regional”.

El financiamiento es un problema grave dentro del museo, el primero de octubre cumplen cinco años, y desde entonces hasta la fecha, los gastos sobrepasan los $800 millones, de los cuales $600 millones corresponden únicamente a las embarcaciones. El aporte público alcanza los $60 millones, lo que significa que el proyecto ha tenido un apoyo por parte del fisco de menos del 7%.

Como conocedor del rubro, Mattassi explica que el material que tiene en exhibición es bastante inédito y único en comparación a otros museos parecidos dentro de América Latina, aquellos tienen alrededor de uno o dos embarcaciones réplicas, sin embargo en la ciudad de Punta Arenas, hay cuatro a tamaño real.

Sobre el futuro

“Nosotros más cascos grandes no vamos hacer” señala Juan Luis Mattassi al momento de ser consultado sobre el futuro del museo. Agrega, que de lograr mantener su proyecto en el tiempo buscarán impulsar un proyecto de veleros tradicionales, es decir aprender la disciplina pero con algunas réplicas de las primeras embarcaciones que registran esta actividad.

De hecho, admite que ya tienen dos veleros construidos, lo que finalmente quiere es que la gente salga a velear en una lancha chilota o chalupas, las cuales utilizaron Fitz Roy y Darwin en sus tiempos. Con esto, la experiencia pasa de subir a un barco a manejar uno en las mismas aguas.

Reconocimiento y
trabajo constante

Cabe señalar que el trabajo de la Nao Victoria tiene reconocimiento internacional, por ejemplo la revista estadounidense American Scientist, la cual combina turismo y ciencia, se contactó con Matassi para conversar sobre el proyecto del Beagle, destacando la relevancia cultural, histórica, turística y por lo demás aplicación técnica en la construcción, que tiene la embarcación. De esta manera “Nao Victoria” de cierta manera tiene una validación, pero a pesar de ello, el apoyo y la inversión de las entidades gubernamentales no llegan por alguna razón.

El encargado manifiesta que a sus 50 años ya no se siente molesto, sino desilusionado. “Realmente queremos aportar a la ciudad, para nosotros es más simple dedicarnos a otras cosas, mire aquí yo tengo galpón, y el más pequeño que tengo me costó $38 millones hacerlo y tres meses construirlo, pero me genera más ganancias que este museo, el cual tiene tres veces la inversión y me obliga a trabajar casi 80 horas a la semana”, agrega.

El esfuerzo del cual Mattassi se refiere se refleja en que el recinto nunca ha cerrado durante los feriados y siempre está listo a disposición del público que quiera conocer parte de la historia marítima y experimentar en cierta medida el estar arriba de uno de estas embarcaciones, protagonistas de épicas historias.