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“No queda más que pensar que hay una red de ocultamiento”

Por Cristian Saralegui domingo 7 de julio del 2019

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Fue una visita corta, pero muy activa, la que tuvo el periodista y escritor Oscar Contardo. El autor del libro “Rebaño”, en la que aborda los casos de abusos al interior de la Iglesia Católica tiene una especial vinculación con Magallanes, ya que el hilo conductor de la obra la representa la figura del fallecido sacerdote salesiano Rimsky Rojas y sus posibles implicancias en la desaparición del joven estudiante del Liceo San José, Ricardo Harex, ocurrida en 2001 y del cual aún no hay nada resuelto.

Algo que Contardo considera insólito, sensación que no lo ha abandonado desde que supo de esa noticia y que le dio el impulso para investigar sobre éste y otros casos.

“A mí me sorprendió el Caso Harex por varias razones. Una que me parecía insólito que una persona desaparezca en Punta Arenas en el año 2001, en una ciudad donde todos más o menos se conocen, a una hora donde no debiera pasar nada y que nadie sepa nada; que no se haya encontrado el cuerpo. No puede ser que una persona desaparezca de la nada y que nadie sepa nada. Alguien tiene que saber, no lo puede haber desaparecido una sola persona, tienen que haber más. La forma en que actúa Carabineros fue un desastre. Como ya sabemos en distintas investigaciones, Carabineros y la PDI tienden a hacer un descalabro. Y cuando uno va cruzando información sobre los vínculos de poder, sobre las posibilidades de ocultamiento y que eso involucre más gente y que ésa esté tratando de cubrirse las espaldas, entonces no queda más que pensar que hay una red de ocultamiento, y que en ella podría perfectamente calzar la figura de Rimsky Rojas”.

En aquellos años, la comunidad educativa del establecimiento tenía conocimiento de las rondas nocturnas que el sacerdote realizaba, con el argumento de proteger a los estudiantes del liceo y que, en muchos casos, terminó con abusos. “El hacía esas rondas nocturnas, que comenzó a hacerlas en Valdivia y que todo el mundo estaba muy de acuerdo con eso. Porque la figura del cura es como intachable, pero claro, si uno ve todo lo que pasaba, las redes de poder que tenían, la posibilidad de traslado de un cuerpo, la única conclusión que a uno le queda es que tiene que estar involucrado más de dos personas y que la forma en que actuó Carabineros fue tan chapucera, que era muy fácil zafar impune de un crimen así”, establece Contardo.

La figura de
Rimsky Rojas

Para el escritor y periodista, Rimsky Rojas encarna un patrón común en todos los casos conocidos de abusos al interior de la Iglesia Católica, similar a Karadima, Audín Araya, Miguel Ortega, entre otros tantos que menciona en el libro, pero con características particulares.

“Lo que me contaron en los testimonios es que era una persona que resultaba atractiva para mucha gente, con una personalidad atractiva, por eso la gente se le acercaba y le obedecía, y en ese atractivo tenía como Caballo de Troya, un autoritarismo que podía llegar a ser muy violento. Los episodios de enojos e ira eran súper recurrentes, distintas situaciones en que se sentía pasado a llevar o que pensaba que alteraban el orden que él había establecido y que tenía en mente. Frente a cualquiera de esas situaciones, él actuaba con una ira que resultaba muy desproporcionada. De hecho, un profesor de acá, que no aparece nombrado, son fuentes en off, me contaba que él en algún momento tuvo que tomarlo y levantarlo, porque iba a golpear a otra persona, que no recuerda si fue un alumno o un profesor y que él mismo se daba cuenta lo extraña que era esa situación, pero que en el momento había normalizado ese tipo de situaciones Rimsky Rojas en su entorno, entonces a los que formaban parte de su entorno no les resultaba tan extraño que este señor tuviera estos arranques de ira que eran totalmente desproporcionados y no correspondían al rol que él tenía, que era ser director de un colegio”, explica Contardo.

– ¿Costó mucho acceder a las fuentes? Tanto para conocer casos como dentro de la misma Iglesia. En el libro aparece que intentó contactarse con el obispo Bernardo Bastres y el ex obispo Tomás González y que no hubo respuesta de parte de ellos.

– “La única autoridad salesiana que después de mucho tiempo me recibió fue David Albornoz, que es de Punta Arenas, ex alumno del Liceo San José y que ahora es un canonista y una de las personas que ha escuchado e investigado una enorme cantidad de denuncias, no solamente de los salesianos, sino del resto de la Iglesia Católica chilena. Con él hablé, pero lo que él me podía contestar del total de la pregunta era mínimo. No pude hablar ni con Tomás González, ni Ricardo Ezzati ni Bastres. Ninguno de ellos me recibió”.

Sin embargo, Contardo resalta que “hay un montón de información que no solamente es sobre el caso de Rimsky Rojas. Si los salesianos tienen la mayor cantidad de denuncias de la Iglesia en Chile, una gran cantidad en el Ministerio Público, una gran cantidad ya sancionados, otros que no dan a conocer públicamente, que son procesos canónicos, que incluyen sacerdotes que se han alejado de la Congregación pero que siguen relacionados con la Iglesia, realizando clases como laicos. Hay una gran cantidad de dudas sobre cuánto saben las autoridades salesianas actuales y cómo han tratado los casos de denuncias de abusos. Y esas dudas no las han aclarado. Las van a tener que aclarar, supongo”

No obstante, Oscar Contardo teme que la Iglesia Católica haga “lo que ha hecho siempre, que es dilatar lo más posible los procesos, las denuncias; tratar de evitar que lleguen a la justicia civil y que la gente se muera”.

Contardo estima que el resultado de la investigación es que se muestra un paisaje “en el que parece que no hay ninguna Congregación ni Diócesis que se salve de las denuncias de abusos. Tiene que ver también con las congregaciones que tienen como misión la educación, como los maristas, los jesuitas, los salesianos, también con el prestigio que tienen esas congregaciones en las comunidades, que las protege de ser denunciadas. La gente se inhibe de denunciar porque eso le puede significar un problema, desde pérdida de trabajo o problema en su entorno inmediato que siguen relacionados hasta con represalias”.

Respecto de los testimonios que pudo recoger de ex alumnos de Rimsky Rojas, Contardo recuerda que costó al principio conseguirlos, “hubo gente que no quería, otros que prefirieron resguardarse en el off the record, y otra gente que sí lo habló más abiertamente. Lo que yo creo que pasa es que es muy complicado, sobre todo para los que fueron alumnos, porque la mayor parte tiene familia ahora, son hombres en torno a los 40 años que tienen familia, y aparecer públicamente contando esto se transforma en algo complicado, expone mucho a las personas”.

Finalmente, Oscar Contardo reconoce que no tiene mayores pretensiones con respecto a “Rebaño”, más que dar a conocer hechos que ocurrieron y siguen ocurriendo. “Mi rol es solamente contar una historia, hasta ahí llego con mi perspectiva, éstos son hechos, aquí no hay interpretación. En la eventualidad de que esto pueda servir para algo, puede servir para evitar que instituciones y personas lleguen a tener tal nivel de poder en una comunidad, que sea incontrarrestable ese poder, y que se transforme en una especie de herramienta para someter la voluntad de personas y para ocultar crímenes. Que la opinión pública tenga la evidencia de que esto puede suceder, que sucedió y que hay instituciones que se tienen que hacer responsables”.