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Oscar Contardo, periodista y escritor: “Los abusos sexuales en la Iglesia Católica son una cultura compartida por muchas congregaciones”

Por La Prensa Austral domingo 11 de marzo del 2018

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Destacado cronista, prepara libro que aborda la relación entre la Iglesia Católica y el poder. El eje es el recorrido del sacerdote Rimsky Rojas, a partir de las acusaciones en su contra por abusos sexuales y responsabilidad en la desaparición del joven magallánico Ricardo Harex.

Alejandra Zúñiga Sepúlveda

El periodista y escritor Oscar Contardo Soto (Curicó, 1974) planifica para fines de este mes un nuevo viaje a Punta Arenas. El objetivo es chequear algunos datos para su nueva obra, un libro que retrata la relación entre la Iglesia Católica y el poder, a partir de la reconstrucción del recorrido del sacerdote Rimsky Rojas Andrade y su vinculación con el caso del joven Ricardo Harex González, estudiante del Liceo San José desaparecido en circunstancias nunca aclaradas en octubre de 2001, mientras Rojas era director del establecimiento.

Si bien su trayectoria incluye numerosas publicaciones, Contardo es conocido por ser el autor de “Siútico: arribismo, abajismo y vida social en Chile” (2008), obra que vendió más de 30 mil ejemplares y lo convirtió en uno de los cronistas más relevantes del país. Tres años después publicó “Raro: una historia gay de Chile”, finalista al Premio Altazor 2012 en la categoría Mejor Ensayo Literario. La investigación para su nuevo libro ha sido durante más de tres años un trabajo independiente, apoyado por Editorial Planeta, que combina con su labor freelance de columnista para La Tercera y Revista Caras.

A raíz de su infancia y adolescencia en ciudades de regiones (Curicó y Talca), evoca la experiencia de haber crecido en ciudades seguras “donde uno de adolescente camina solo, porque no pasa nada y no hay nadie”. Por ello, fue la noticia de la desaparición de Ricardo Harex, la que le ayudó a articular la estructura de su futuro libro: “No conocía Punta Arenas entonces, pero me pareció muy extraño que, en una ciudad pequeña, donde se supone que todo el mundo se conoce, desapareciera alguien y no se supiera más de él. Recuerdo las marchas que se hicieron y más tarde que apareciera como sospechoso el director del colegio donde asistía, que era un sacerdote. Luego, que éste fuera acusado de abusos sexuales y posteriormente se suicidara, en febrero de 2011. Todos esos elementos me llamaron mucho la atención”.

Iglesia Católica,
abusos y poder

Contardo cuenta que “había hecho ‘Siútico’, sobre clase y poder, y ‘Raro’, sobre sexo y poder. Y quería hacer un tercer libro sobre religión y poder, pero no sabía muy bien cómo. De pronto, esta historia calzó con esa idea y me decidí empezar a indagar metódicamente. Entonces fui donde los denunciantes, a Valdivia y a Punta Arenas, donde he conversado con muchas personas, partiendo por los padres de Ricardo Harex, a quienes conocí en 2015”.

– ¿Qué reacción tuvieron?

– “Muy buena. En ese entonces esperaba demorarme un año en la investigación y ha sido mucho más que eso, porque los casos se fueron ampliando a otras congregaciones. Pero también, porque me di cuenta que era un tema sistémico, de una cultura compartida por muchas congregaciones. Fui conociendo muchas historias semejantes que han servido como contexto”.

– ¿Qué rol tiene Rimsky Rojas en tu libro?

– “Abordo su recorrido como sacerdote. Sabía que había distintas miradas sobre él y quería recogerlas. La primera forma en que uno se aproxima a una noticia sobre un abuso o desaparición, es ver al sacerdote abusador o sospechoso de esa desaparición como un ser abyecto. Pero él también era seguido por mucha gente, numerosas personas le tenían simpatía. Entonces, hay que dar cuenta de qué era lo atractivo de este personaje y entender cómo eso sucedía. Para ello, la única forma es conversar con las personas que lo conocieron que, en su mayoría está fuera de Santiago; en eso me he demorado mucho, porque me parece importante que el trabajo dé cuenta de estos matices”.

– ¿En qué etapa está?

“Terminé la investigación. Ya lo estoy escribiendo y podría estar publicado en el curso de este año. Debe ser el libro del que más he hablado antes que salga publicado; una de las razones, es porque me permite llegar a personas que de otra manera no podría alcanzar”.

– ¿Cuál es tu expectativa para este nuevo libro?

– “La verdad, nunca tengo mucha más expectativa personal que terminar por fin. Me interesa potenciar la discusión y la posibilidad de entregar una forma de ver el tema, que me parece es la adecuada, dados los hechos. El tema de abusos por parte de sacerdotes y religiosos católicos a adolescentes, hombres y mujeres, o niños y niñas, ha sido tratado durante mucho tiempo como si se tratara de sujetos enfermos que se infiltran en la institución y no tiene que ver con la institución misma”.

De la sorpresa al espanto

A lo largo de su investigación, comenta que la sorpresa ha ido en aumento pues “la evidencia que hay, lo que ha pasado en el mundo y se ha visto en distintas sociedades, países y épocas, es que los abusos sexuales son un sistema sostenido en el tiempo y tienen más que ver con una forma de vida, que con individuos que llegan a corromperla”. Incluso, en las últimas semanas, se han conocido casos ocurridos en establecimientos de la congregación de los Hermanos Maristas. Uno de los denunciantes, Isaac Givovich, ha declarado que los abusos habrían sido una suerte de ritual cometido “en el nombre de Dios”. Por ello, apoyados por la Fundación para la Confianza, un grupo de ex alumnos presentó una denuncia por asociación ilícita, bajo la teoría de que existía coordinación entre los religiosos.

Contardo expresa su espanto frente a estas nuevas historias de abusos sistemáticos “no sólo porque son hacia alguien sobre quien estas personas tienen poder. Sino también porque, posteriormente se da otra forma de abuso, cuando la persona afectada quiere hablar de lo que le pasó y la respuesta que recibe de parte de la institución es de una violencia que calificaría como sumamente perversa. Esto me ha sorprendido, porque proviene de una institución que asume el rol de matriz de normas morales y formas adecuadas de comportamiento. Entonces, provoca un daño muy fuerte en esa persona que se educó en una institución que admiró, porque los deja encerrados, sin salida”.

– En algunos casos, la comunidad y los medios de comunicación también los agreden. Basta recordar las críticas cuando Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo denunciaron a Fernando Karadima.

“La relevancia que cobró el tema de Karadima, entre otras causas, se debe a que por primera vez aparecían las víctimas contando su historia públicamente. No fue solamente que nos enteramos que algo había pasado, sino que las personas afectadas daban la cara y contaban una historia que revelaba aspectos de su identidad que cualquier persona desearía mantener en la esfera privada. Ellos dieron el paso y eso cambió totalmente el escenario, porque dio pie a que muchas otras personas superaran la vergüenza que les provoca el tema y se atrevieran a denunciar”.

– Durante esta investigación has conocido muchos casos impactantes ¿Cómo lidias con eso?

– “Es bien pesado, por eso la mitad del año pasado me di vacaciones del tema. Es desgastante porque vas conociendo cómo funciona la trastienda de los personajes y vas contrastando esos antecedentes y los testimonios, con el comportamiento público de los personajes involucrados, que es muy distinto. También me detuve porque se anunció que venía el Papa y yo quería ver la reacción, teniendo como contraste la anterior visita porque, de alguna manera, son dos polos y dos sociedades distintas; un mismo país, pero dos mundos”.

– La desaparición de Ricardo Harex es un tema conocido en Punta Arenas. ¿Qué crees que puede aportar tu libro a esta comunidad?

– “Es importante aclarar que el libro no va a resolver el caso ni yo pretendo enseñarle nada a nadie. Solamente espero contar una historia con múltiples historias secundarias y, como cualquier periodista, ayudar a la comprensión de lo que ocurre ‘allá afuera’, conociendo dónde está el poder, cómo funciona y cómo funcionó en este caso. Por una parte, está el tema de la desaparición de Ricardo Harex, pero por otra, están los abusos silenciados de Rimsky Rojas mientras era director del San José. Y está también en lo que se llegó a convertir un hombre, gracias a una institución, pues mucha gente hizo cosas para que su poder se incrementara. El punto es cómo es posible que eso suceda, es decir, qué pasa en un momento, en una comunidad, que permite que eso ocurra”.

– Otro efecto será visibilizar a nivel nacional un caso que la comunidad aún resiente y recordar que no está resuelto.

– “Así es. Justamente ahora, cuando estamos viendo cómo funciona la investigación y la inteligencia policial en Chile, resulta mucho más explicable y a la vez preocupante, que casos complejos nunca tengan resultados. Ahora sabemos que hay fallas por muchos lados, numerosas deficiencias, y por eso no hay respuesta para las personas que aún las están esperando”.

El autor concluye expresando que “me parece conmovedora la historia de los papás de Ricardo Harex. Conversar con ellos me provocó una gran compasión y admiración por cómo se han mantenido en pie. Era su único hijo, el chico que iba a salir de cuarto medio, con el papá eran muy compinches. Y vivían en una ciudad donde no pasan estas cosas; siempre digo que era como si, a la salida de una fiesta en Ñuñoa, nunca más nadie te volviera a ver”.