Necrológicas
  • Filomena Cárcamo
  • Raúl Ampuero Ampuero
  • Flor Díaz Retamales
  • René Araya Arancibia

Procesión de vestidos acompañan a San Jorge en su lucha contra el “progreso” aniquilador de la identidad

Por Cristian Saralegui jueves 26 de julio del 2018

Compartir esta noticia
130
Visitas

Como es habitual, la sala Tierra del Fuego del Hotel Casino Dreams ofrece una novedosa exposición, que no solamente encanta por su belleza, sino que por el mensaje que trae implícito. “Procesión” y “San Jorge” son dos muestras en una, con obras del pintor Guillermo Grez, y que formaron parte de proyectos Fondart. La muestra será inaugurada hoy, a las 19,30 horas y podrá ser visitada hasta el 26 de agosto, en el segundo piso del casino.

Si bien nació en Concepción, el autor reside hace treinta años en Chiloé, archipiélago que, en ese entonces, aún mantenía toda una forma de afrontar la existencia que cambió en los últimos años, debido a un “progreso mal entendido”, como lo describe.

“Alcancé a conocer el Chiloé pre salmonera, que era un mundo totalmente mágico, pintoresco. Seguramente no era tan agradable para la gente que vivía ahí, un mundo de mucha pobreza, pero muy bello, no era la pobreza urbana. Esta era una pobreza con casa de madera, como chozas, pintorescas. Yo quedé cautivado con eso y cuando llegaron las salmoneras, eso cambió, porque llegó la prosperidad económica y todas esas cosas fueron desechadas, barridas, porque la gente, con todo derecho, optó por una vida mejor”.

Eso llevó a que, por ejemplo, “las casas de tejuela se convirtieron en casas de siding, o de zinc, se llenó de basura porque la gente tuvo acceso al consumismo. Caminos pavimentados, pero llenos de basura. O una casita antigua con una enorme antena para celular. Eso le quita identidad”, manifestó.

Con esa mirada nacieron estas obras, que como Grez describió “son cuadros tridimensionales porque se pueden ver por todos lados, pero es un poco inclasificable la obra y además, quiero con esto picarle la curiosidad de las personas, para que tengan un acicate más para venir a mirarlas, no son cuadros, está difícil decir qué son, entonces igual son interactivos”.

Por lo mismo, no obedecen a estructuras ni bocetos, sino, lo que surge en el momento: “yo dejo que todo salga y me dejo llevar por lo que quiero hacer, los impulsos y de repente aparecen cosas que a mí mismo me sorprenden, y ahí es donde encuentro la gratificación de mi trabajo”.

Pero tampoco es que su pintura sea “al lote”, ya que también hay mucha planificación, pues “hay harto que resolver, por ejemplo, no tenía idea cómo se hacía un vestido, no soy costurero ni sastre, me tuve que enfrentar a cómo hacer un vestido y no es nada fácil. Uno tiene una idea cuando ves un vestido, pero para que funcione como aquél, que se ve medio acampanado, en que se va abriendo para abajo, eso no es tan fácil de resolver. Me pasó con los dos primeros, como no sabía, después consulté a una amiga que sabe de costura, me dijo que hiciera un corte a tal altura para que a la hora de cerrar caiga de tal forma”, mostró.

Un ejemplo claro de esta visión crítica hacia los cambios que ha experimentado Chiloé se ven en uno de los vestidos, en que aparecen “dos figuras que van cayendo, lo que alude al mito griego de Icaro y Dédalo, pero ahí lo ‘chiloticé’; entonces esa pareja simboliza Chiloé, que está como decayendo, destruyéndose, por efecto de este progreso mal entendido que ha llegado”.

Por lo mismo, interesante fue su percepción de Punta Arenas, ciudad que por primera vez visita: “Venía con mucho prejuicio, porque sabía que Punta Arenas fue construida sobre cadáveres, pero tengo que rendirme ante la evidencia de que es una ciudad linda, ordenada, no he visto basura en la calle, el tráfico es muy ordenado, no hay atochamientos como los de Castro; así de entrada, me parece agradable. Además tiene cosas antiguas, muy bien conservadas. Ustedes tienen la suerte de no vivir en un lugar sísmico, entonces lo patrimonial se ha mantenido”, concluyó Guillermo Grez.