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A cien años de la visita de la gran poetisa

Recuerdo de una visita: Gabriela Mistral en Ultima Esperanza

Por Agencias lunes 4 de febrero del 2019

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“Si el paisaje de Ultima Esperanza estuviera más próximo, si no hubieran quemado a la ciudad la guirnalda de bosque, la belleza ayudaría tal vez a vivir los días duros del clima”, argumentaba la escritora

Centro de Estudios Históricos

de Ultima Esperanza

Gabriela Mistral, dijo que siempre llevaría en el corazón a Ultima Esperanza.  Siendo directora del Liceo de Niñas de Punta Arenas viajó a estas tierras en enero y febrero de 1919. Antes de partir a Temuco a cumplir con otras responsabilidades encomendadas por el Ministerio de Educación, el día 30 de mayo de 1920 concede una entrevista al diario La Unión de Punta Arenas, donde entrega sus impresiones sobre su estadía por dos años en estos territorios.

Dice que la llegada del invierno le hacía caer en instancias de depresión, porque el paisaje era triste y sus alumnos llegaban a veces a pies descalzos en las mañanas de nieve y ello le angustiaba. Enfatiza en la entrevista, refiriéndose a la estación invernal que “sin él, yo hubiera hecho tal vez de esta región mi tierra definitiva”.

Critica el hecho que para ganar tierras de cultivos quemaron la vegetación que rodeaba a Punta Arenas. “Si el paisaje de Ultima Esperanza estuviera más próximo, si no hubieran quemado a la ciudad la guirnalda de bosque, la belleza ayudaría tal vez a vivir los días duros del clima”, argumentaba.

Luego resalta entusiasmada de su viaje a Puerto Natales, “pero hay que ir muy lejos para encontrar la hermosura de la tierra que yo he tenido en otras partes como mi mejor consolación y confortación. De mi viaje del año pasado, tengo cuadritos, poesías breves que yo entregué a mi amigo Carlos Foresti, para ilustrar un Album Artístico, que proyecta sobre la Patagonia chileno-argentina”.

El conflicto estalla
en Bories y Natales

Reiteradamente invitada por su amigo Rogelio Figueroa, propietario del Hotel Tres Pasos y próspero empresario con bodegas en el naciente Puerto Prat, viaja a Ultima Esperanza, cuyo núcleo poblado era Puerto Natales, creado por un decreto del 31 de mayo del año 1911.

El poblado no contaba con más de mil habitantes, con mucha población obrera de temporada en los meses de verano, cuando entraba en funciones plenas el Frigorífico Bories. El establecimiento recibía el ganado ovino que llegaba de las estancias de propiedad de la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego, cuyos campos se extendían desde la Cordillera Baguales a Llanuras de Diana.

De la venida de Gabriela Mistral  acompañada de su amiga y colega, la escultora Laura Rodig, hay un antecedente en el libro de Jaime Quezada, “Bendita mi  lengua sea. Diario íntimo de Gabriela Mistral”, luego de dar antecedentes de como los magallánicos celebran las fiestas de fin de año, hace referencia a su próximo viaje.

“El 10 de enero quedo libre; el 15 salgo para Ultima Esperanza, se me alarga el territorio. Me iré cualquier día y me llevaré estos paisajes y desolaciones”, planteaba.

En ese mes de enero de 1919, las noticias desde Puerto Natales, no eran de las mejores. Había mucha tensión social producto de las relaciones entre la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego con sus operarios de campos y frigoríficos. Los nubarrones desde el norte, llegarían a Punta Arenas, con las noticias de los tristes enfrentamientos entre trabajadores y personal de la administración del Frigorífico apoyados por Carabineros, con un lamentable saldo de seis operarios y cuatro carabineros muertos. El día violento en Ultima Esperanza fue el 23 de enero de aquel año 1919.   

Belleza y desolación

Son pocos los biógrafos de Gabriela Mistral que se refieren al viaje a Ultima Esperanza. Información valiosa incluso una foto de la excursión la entrega Dusan Martinovic en su libro “Gabriela Austral”.  Recomendamos leer de nuestro Premio Nacional Roque Esteban Scarpa su obra “La desterrada en su Patria” (Editorial Nascimiento, 1977); quien afirma: “creyó que en Magallanes, como en su alma, había una gran desolación, nos honró llamando a su primer libro con el nombre del alma de ella en ese entonces”.

Muchos de los poemas en “Desolación”  parte titulada “Naturaleza” nos transmiten los sentimientos que le producen las vivencias del viaje. Al pasar por caminos argentinos en el sector del Rubens queda consternada al ver los restos humeantes de bosques nativos, destruidos por el hombre y así ganar terrenos para el pastoreo.

Qué significativo sería hoy llevar a los jóvenes a dicho lugar y leer con ellos en voz alta “Arbol Muerto” y el hermoso poema “Tres Arboles”. Sería la mejor vivencia de cómo la poesía puede ayudar a los hombres a cuidar su entorno. Quien no se conmueve al leer “Desolación” y encontrar el siguiente verso “La tierra a la que vine no tiene primavera: tiene su noche larga que cual madre me esconde”.

La fecha de los poemas donde está presente el tema de la destrucción del bosque es el 2 de febrero de 1919. En aquella época el camino de Punta Arenas a Puerto Natales, pasaba por territorio argentino atravesando los cauces de los ríos Penitente y Rubens, para llegar a Rospentek.

Celebración centenaria

Más tarde el día 6 de febrero no podrá evitar detener el vehículo que la lleva al norte de Puerto Natales, hacia Tres Pasos.  Desde lo alto del camino observa el Frigorífico Bories. Es un día de verano magallánico, seguramente como los vividos en estos días, a cien años de su visita, ahí escribe “Fiordo Azul”, poema breve, no publicado,  que merece una doble lectura “Agua muda pudorosa/ de su dolor. Yo te traigo/ el mío, que entre los hombres/ va como el tuyo, callado”.

Coincidimos con Roque Esteban Scarpa sobre la existencia de una silenciosa comunión de su autora con el sufrimiento y muerte que tuvieron como escenario el lugar.

El tiempo que se acumula en la historia de los pueblos nos ha traído la conmemoración de los sangrientos hechos del 23 de enero de 1919; diríamos como investigadores, el acontecimiento más trascendente del recuento histórico natalino. Nos complace junto a otras agrupaciones el no permitir que esta fecha pase de manera intrascendente. Vendrán otras iniciativas en el transcurso del año para recordar el significado de esta gesta colectiva.

También esperamos que el paso de la gran Gabriela, hace ya 100 años, por nuestros territorios y la inspiración llevada a poemas tan emotivos como los que aparecen en su libro “Desolación” no pasen desapercibidos para nuestra memoria histórica.