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Por aniversario Nº50 del clásico del “Spaghetti western”

Restaurarán cementerio donde se filmó escena final de “El Bueno, el Malo y el Feo”

Por Agencias viernes 4 de marzo del 2016

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La obra protagonizada por Clint Eastwood, Lee van Cleef y Eli Wallach, y dirigida por Sergio Leone, con música de Ennio Morriccone formó parte de “La trilogía del dólar”, que incluye a “Por un puñado de dólares” y “Por unos dólares más”.

Con sólo 15 euros (11.271 pesos) se puede apadrinar una tumba. Y no en un cementerio cualquiera. Puestos a elegir, ¿qué tal en uno de los más célebres de la historia del cine? Es lo que le costaría una cruz con su nombre en Sad Hill, el camposanto en el que “El Bueno, El Malo y El Feo” se enfrentaban en aquel mítico duelo a tres bandas.

La imagen de Clint Eastwood, poncho en ristre y cigarrillo entre los dientes, siempre estará ligada a la ciudad española de Almería, pero el cementerio está muy lejos de allí. Concretamente son 720 los kilómetros que separan el desierto de Tabernas de la Sierra de la Demanda, en Burgos. Sólo los lugareños y algún que otro fanático del director italiano Sergio Leone, el hombre que llevó el “Spaghetti western” a la alta cocina cinematográfica, se acordaban de que allí se rodaron las secuencias más relevantes protagonizadas por Eastwood, Eli Wallach (El Feo) y Lee van Cleef (El Malo).

Precisamente, para reivindicar esos lugares y su importancia en la película, la Asociación Cultural Sad Hill lleva dos años intentando convertir ese pasado en un reclamo de turismo cinematográfico, tan de moda en los últimos años. “Tenemos una de las películas con más potencial”, explicó al diario El Mundo, Sergio García Hernández, uno de los integrantes de la asociación, “porque el dúo Eastwood-Leone es venerado en todo el mundo, y no hay una triste placa en el pueblo que recuerde que se rodó aquí. Ha estado totalmente abandonado estos 50 años, y por eso nosotros llevamos un tiempo dando guerra para rescatarlo del olvido”.

La reconstrucción

La efeméride de aquel rodaje durante el caluroso verano de 1966 es una oportunidad de “hacer algo grande”. Así surgió la idea de reconstruir el cementerio, convertido con el paso de los años en un lugar irreconocible, cubierto por vegetación y saqueado por los curiosos. “Para empezar, se pusieron las dos tumbas principales de la película: la de Arch Stanton y la del soldado desconocido”, las dos que en la ficción escondían el botín de 200.000 monedas de oro por el que los tres personajes fueron capaces de disparar, matar y torturar al ritmo marcado por la música del compositor Ennio Morricone.

Pero el reto era mucho mayor. “Empezamos con los engorrosos papeleos… Una cosa es poner dos tumbas y otra 5.000, además de remover toda la zona del círculo de piedra”. Con la participación de decenas de voluntarios, Sergio García y sus compañeros han logrado limpiar el terreno y prepararlo para que a partir de abril cualquier cinéfilo, a través de su web, pueda tener un espacio simbólico al lado de Eli Wallach, fallecido en 2014.

Recuerdos del rodaje

Algunos de los habitantes de Salas de los Infantes y Carazo son memoria viva del rodaje. Uno de ellos es Domingo Contreras, actual párroco de Villalmanzo, que a sus 70 años recuerda cómo “pusieron carteles llamando a la colaboración de aquellos que supieran tocar música o tuvieran algún instrumento’”. La secuencia en la que participó tiene lugar en los 14.000 metros cuadrados de decorado del fuerte de Betterville, mientras el personaje de Van Cleef tortura al de Eli Wallach. Fue su minuto de gloria, pero no estaba dispuesto a quedar inmortalizado a cualquier precio. “Nos iban a pagar mil pesetas, que era bastante para la época, pero uno que llevaba la voz cantante nos dijo: ‘hay que pedirles el doble a estos porque tienen mucho dinero’. Y les dijimos que nos dieran dos mil pelas. Estuvimos ahí tira y afloja, pero al final nos pagaron lo que pedimos”, reveló Contreras.

Tuvo que viajar a Valladolid para poder verse en la pantalla grande, mientras le daba codazos a sus compañeros de la banda (“mira, ahí estoy yo”). Ahora, tantos años después, recuerda a Leone como un tipo de temperamento explosivo y muy cuidadoso con el detalle.

El rodaje transcurrió sin más incidentes que los excesos de Lee Van Cleef con el brandy de Jerez y una desastrosa confusión que llevó a volar el puente de Langstone sin que las cámaras estuvieran rodando. Visto el monumental enfado del director italiano, que despidió a un miembro del equipo técnico de inmediato, el ejército reconstruyó el puente en tiempo récord, con la condición de que se readmitiera al técnico. Leone accedió, y la secuencia se volvió a rodar con éxito.

Planean invitar
a Eastwood

La iniciativa ‘Apadrine una tumba’ no es la única actividad planeada para celebrar las cinco décadas de la película. La fiebre de estos fanáticos de la llamada “Trilogía del dólar” compite con la codicia de “Tuco”, “Rubio” y “Ojos de Angel”, los tres personajes protagonistas. Entre las presencias confirmadas a los homenajes estarán Peter J. Hanley, autor del libro de inminente publicación ‘Behind the scenes of The Good, the Bad, and the Ugly’; Christopher Frayling, biógrafo de Leone; y la hija del director artístico Carlos Simi, que aportará bocetos y maquetas realizados por su padre para la película.

La oferta se completará con conciertos, proyecciones y todo tipo de actividades, con la esperanza de que alguno de sus ases guardados en la manga aparezca para darle otra dimensión a la celebración. El visitante soñado se llama “Clint Eastwood, aunque sabemos que es muy complicado. En marzo viene su hijo Kyle a tocar a Burgos, y esa es una buena oportunidad”. La segunda esperanza sería “Morricone, que acaba de ganar el Globo de Oro con ‘Los ocho odiosos’. El propio Tarantino sería el tercero, entre otras cosas porque ha dicho más de una vez que ‘El Bueno, El Malo y El Feo’ es su película favorita”. Por último, la sorpresa: “Metallica abre los conciertos con ‘Ecstasy of gold’ de Morricone y un video de la secuencia del duelo en el cementerio. Si conseguimos a uno, los otros caerán como fichas de dominó”, manifestó esperanzado el organizador.

Ya lo dijo el mismo Eastwood, encarnando al hombre sin nombre, cerca del final de la película: “el mundo se divide en dos categorías: los que tienen el revólver cargado y los que cavan”. Los actuales pistoleros de Sad Hill cumplen con los requisitos para pertenecer a las dos: cavan tumbas a precio de saldo y tienen el revólver cargado de promesas.