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Sociedad Tolkien realiza gestiones para contar con un espacio propio para realizar sus actividades

Por La Prensa Austral domingo 27 de enero del 2019

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Mientras preparan la novena edición de la Feria Medieval, la Sociedad Tolkien Magallanes en paralelo se encuentra realizando gestiones para poder tener un espacio propio y permanente, dado que ya cumplieron once años de trabajo, expandiéndose a la comunidad no sólo a través de este evento, sino que realizando talleres, visitas a establecimientos educacionales y promoviendo, sobre todo en los niños, la creación artística y desarrollo de la imaginación.

La campaña la titularon “Un hogar para Fimbrethil”, haciendo referencia al personaje de las novelas de Tolkien, una ent-mujer, criaturas arbóreas que cuidaban los bosques y jardines. Para su décimo aniversario la Sociedad Tolkien elaboró una escultura inspirada en su figura, la que fue creada con diversos materiales como yeso y cartón, la que fue presentada en una intervención urbana.

Esta obra artística de 2 metros de altura y un peso de 100 kilos, junto a muchas otras elaboradas en técnicas textiles, pictóricas y escultóricas se encuentran guardadas en diferentes lugares que, ante la falta de espacio, no pueden ser apreciadas por el público, peligrando también su conservación.

Es por ello que han expresado su necesidad de contar con un lugar propio, y no tener que estar golpeando puertas para mantener sus creaciones. Por ejemplo, Fimbrethil estuvo durante un tiempo en el hall del Teatro Municipal, pero debió ser trasladada, permaneciendo actualmente, en las bodegas de La Prensa Austral.

Mientras preparan algunas sorpresas para la Feria Medieval, el presidente de la Sociedad Tolkien Magallanes, Otto Gesell Yasic explicó por qué decidieron promover esta campaña y terminar de andar como nómades. De hecho, trabajan en la oficina de la Coordinación de Bibliotecas Públicas, ubicada en Armando Sanhueza con Errázuriz.

“La primera gestión fue enviar una carta a Bienes Nacionales, cuya respuesta fue que no hay espacios en la ciudad”, indicó Gesell, lo que no deja de ser extraño, dada la gran cantidad de inmuebles que se encuentran abandonados o sin uso. ˝Pero ahí tendríamos que averiguar por nuestra cuenta, revisar lugar por lugar cuál tiene propietario, pero nadie facilita los trámites, y tampoco está en nuestra mente ‘tomarnos’ un espacio. No es nuestra forma de trabajar”, recalcó.

Así, han tenido reuniones con la seremi de las Culturas, Katherine Ibacache; la coordinadora de Bibliotecas, Isabel López, “que es la que más nos entiende, porque nos ha facilitado la biblioteca, esta sala de reuniones en algunos horarios, entendiendo que todos tenemos distintas cosas que hacer en la mañana y que el fin de semana es cuando más podemos producir, y que todo esto lo hacemos porque nos gusta, pero a veces nos hemos encontrado con algunos obstáculos”.

Gesell reconoce que lo que partió como un hobbie de amigos seguidores de las obras de Tolkien, y que actualmente tiene un grupo permanente de 12 personas entre 22 y 35 años, con el tiempo han establecido vínculos muy cercanos con la comunidad. “La Feria Medieval ya es una tendencia, todas nuestras actividades son una corriente distinta que se ha ido consolidando, como también una opción cultural, totalmente válida, para toda la familia. Recreación sana, con entrada liberada, participativa”.

En cuanto a espacio o terreno ideal, Otto Gesell detalló que, en primer lugar, debiera estar en la ciudad, por el tema de traslado de sus obras. “Idealmente sería un espacio que tenga sala de trabajo, reuniones, baño, cocina y ojalá un espacio multiuso, para poder convocar pequeñas exposiciones, cuentacuentos, porque siempre vamos a las escuelas, entonces tener la opción de poder invitarlos. Sería espectacular poder invitar a los niños a un lugar completamente mágico, en vez de estar trasladando todos los implementos. Una bodega grande también sería necesario”.

Además, Gesell mencionó que esta necesidad surge también porque, en el caso de Fimbrethil, tuvieron que sacarla del Teatro Municipal, “entonces siempre hay que estar casi pidiendo favores a instituciones cuyo deber es administrar los espacios y los fondos públicos”.

Otro problema que afrontan es que no podrían ocupar un espacio en el Centro Cultural, porque “hay que pagar arriendo, al igual que el Teatro Municipal. Se paga por día y no es menor la cantidad. Y para ciertas intervenciones y actividades”.

Si bien la Feria Medieval, que se realizará desde el 14 al 17 de febrero, no estará enfocada en esta campaña, sí habrá paneles en que explicarán el trabajo que ha realizado la Sociedad Tolkien Magallanes en estos once años, con “más de 35 iniciativas que hemos gestado, y otras tantas que hemos apoyado. Porque vamos al Encuentro Celta, a ferias del libro, apoyando a otras instituciones, alcanzando a 35 mil beneficiarios directos. Ha sido un avance constante y ahora necesitamos que, ya que nos mantuvimos este tiempo con autogestión, porque no dependemos de ningún fondo, teniendo el espacio tendríamos que seguir gestionando como lo hacemos y llegar a más beneficiarios”.

Lo malo para ellos, es que solamente han obtenido cartas de recomendación, pero nada formal, por lo que siguen golpeando puertas en los servicios públicos y otras entidades, para tener este espacio. Igual Gesell reconoce que episodios como el ocurrido con la ex cárcel, “donde hubo un mal manejo entre las agrupaciones que se les había dejado, lo que hizo que se perdiera un poco la credibilidad en la gestión de ciertos grupos. Entonces quedamos todos afuera por culpa de esas personas que no cumplieron con la confianza que se les entregó”.

Por último, Otto Gesell recalcó que sus actividades no se circunscriben exclusivamente a la Feria Medieval, sino que están todo el año gestionando encuentros o instancias culturales. “Sólo en 2018 fuimos a seis establecimientos educativos, hicimos la feria, el Concilio Tolkien, fuimos al cuentacuentos que organizó la municipalidad en conjunto con Enap y además fuimos al encuentro celta, a la feria científica de Explora, que sólo en un año llegó a 9.500 beneficiarios”, concluyó el presidente de la Sociedad Tolkien.