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  • Julio Sebastián Calderón Maclean

Un oso y los ecos del régimen militar chileno se enfrentan a Pixar

Por Agencias domingo 31 de enero del 2016

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El equipo del estudio de animación Punk Robot se reunió el 13 de enero a las 10 de la mañana en una casa en Santiago de Chile. Sintonizaron en la televisión de la sala el anuncio de las nominaciones a los Premios Oscar 2016. El director Gabriel Osorio admite que en ese momento se sentía “muy nervioso”, no pudo dormir la noche anterior. Y finalmente llegó el momento que el equipo de producción esperaba. El director mexicano Guillermo del Toro anunció a los finalistas en la categoría de Mejor Cortometraje Animado. Ante su sorpresa y la de los presentes, “Historia de un oso”, basado en un relato familiar relacionado con la época dictatorial y la nostalgia de antaño de Chile, entraba a competir en las grandes ligas y a medirse con un gigante de la talla de Pixar.

El resto de esa escena se cuenta por sí sola. Gritos de alegría, abrazos, sonrisas y una felicidad que no se puede contener. “¡Lo logramos, lo logramos!”, grita efusivamente el equipo de Punk Robot, mientras las felicitaciones continúan, adornadas en el aire de la sala. “Historia de un oso” se medirá contra “Sanjay’s Super Team”, de Pixar; “Prologue”; “We Can’t Live Without Cosmos” y “World of Tomorrow”.

Fragmento de
la historia de un país

Osorio cuenta que “Historia de un oso” está inspirada en la historia de su abuelo, Leopoldo Osorio, sus dos años en prisión y posterior exilio en Inglaterra y España durante el régimen militar en Chile. El corto, retratado en una atmósfera nostálgica y de desarraigo, cuenta, a través de un diorama, la historia de un papá oso que recuerda cómo fue secuestrado por unos uniformados, alejado de su esposa y su hijo y forzado a trabajar en un circo.

“Durante mi infancia sentí la presencia invisible de un abuelo ausente, que no estaba muerto, pero no estaba presente en mi vida. El cortometraje no es acerca de la vida de mi abuelo, pero se inspira en su ausencia y la marca que dejó en mí”, manifiesta el director chileno.

Osorio, junto al equipo de Punk Robot, utilizó la metáfora -mediante una fábula-, para darle una vuelta a la historia de su abuelo y que se convirtiera en una relato universal. “Está inspirada en el sentimiento del desarraigo y la separación familiar. Se rescata el sentimiento más que la literalidad de la historia de Chile”, precisa.

Considera que el régimen militar ya no es un tema tabú y las heridas del país empiezan a sanar. Quizá por este mismo hecho es que “Historia de un oso” también fue un proceso de reconciliación para la familia del cineasta. Debido al exilio y la situación de su abuelo algunos de sus seres queridos se mantuvieron separados. Ahora, al “verse reflejados” en el corto, pudieron volver a reunirse. “Ha sido algo bonito lo que ha generado el corto. Fue un proceso emocionante y emotivo”, expresa.

Las maneras de
trabajar de antes

La dirección de arte tuvo mucha influencia de la nostalgia del Chile de antaño y los recuerdos familiares del equipo, explica la directora de animación Antonia Herrera. “Todo está basado en la nostalgia de cómo recordamos a nuestras familias y a nuestros abuelos cuando éramos niños. Utilizamos tonos sepia como de retratos y fotos antiguas. Objetos que tuvieron un uso, una historia. Eso es lo que tratamos de recuperar”, agrega.

Herrera dice que se recuperó de igual manera la figura del organillero. Esa persona que hace sonar música al mover el manubrio del organillo. Describe que estos ejecutantes todavía recorren algunos parques de ese país y venden a los niños remolinos o caramelos.

La forma de trabajar también apeló al espíritu de la idea del corto y reutilizó “las maneras de trabajar de antes”, como dibujar con carbón y utilizar óleo, entre otras técnicas artísticas, afirma Herrera. “Si bien el corto está en formato digital, la dirección de arte es a mano. El personaje del oso primero se lo modeló en plastilina, con las manos, para ver cómo se vería en tres dimensiones. Se buscó crear todo un universo, desde lo que pasa en el diorama y lo que pasa en la vida real del papá oso”, finaliza la directora de animación.