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“Volver a representar esta obra es revisar nuestra historia”

Por La Prensa Austral miércoles 14 de septiembre del 2016

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David Fernández
dfernandez@laprensaaustral.cl

Este sábado recién pasado la obra de danza “Sótano”, se presentó en dependencias del Liceo Sara Braun, cuya dirección está bajo el mando de Luis Araneda. La puesta en escena fue creada a principios de los ‘90 y durante esa misma época logró una rápida y ascendente popularidad.
Ahora mediante un proyecto por reestrenar obras antiguas, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes entregó el apoyo necesario para reestructurar la obra, siendo actualmente interpretada por Daniela Hernández, Daniela Murias, Carlos Rivas, Jaime Arias e Isidoro Ramos, de la Séptima Compañía de Danza Contemporánea. La música por su parte es de Olivier Messiaen, Erik Satie, Aníbal Troilo y Amigos de Ginés.
Luis Eduardo Araneda es uno de los grandes exponentes de la danza chilena. Entre sus creaciones destacan “La Carlota”, “Nostalgia”  y “Corazón de Tierra”, todas presentadas en prestigiosos escenarios de toda América. Fue director y coreógrafo de la Séptima Compañía de Danza Contemporánea, creada a fines de los años ochenta en Chile.
El director estuvo en la ciudad y relató cómo se gestó “Sótano”, la influencia que tiene y el impacto que ha logrado en el tiempo.
– La obra originalmente se creó en un sótano, pero ¿cómo se llegó a la idea de hacer algo que refleje la violencia de la dictadura y el deseo de paz por parte de la ciudadanía?
– “Cuando iniciamos el proceso de creación no teníamos el tema claro, sólo nos reunimos a experimentar en un lenguaje propio e identitario, salirnos de los paradigmas y plasmar estilos particulares. Por ello, a comienzos de los ‘90, en un sótano, un lugar apropiado en ese momento para ensayar, al igual que la mayoría de las creaciones creativas de los año ‘80, comenzamos a improvisar y fueron surgiendo lenguajes y códigos. Sin tener en perspectiva el objetivo de concretar una obra, mucho menos con la trascendencia que tuvo, empezamos a crear desde una inocencia y necesidad. Ahora hemos remontado la obra, que además fue nombrado patrimonio nacional coreográfico, es así que nos volcamos a volver a investigar para ver los ejes motivacionales de la obra. Mirándola desde afuera me doy cuenta que evidentemente está plasmada de estas imágenes de terror, pero sin quererlo ese era el cotidiano que uno llevaba desde su casa al lugar de ensayo, porque vivimos la violencia extrema de esa época, y de alguna manera afectó a toda la creación artística, sin pretender que la obra tuviera una connotación política en absoluto, las imágenes que surgieron en ese proceso creativos estaban bañadas de la realidad de esa época, se manifestó de forma espontánea”.
– ¿Cómo te iniciaste en la disciplina de la danza?
– “Todo empieza con Patricio Bunster. Este fue parte del elenco de Kurt Joss en Europa, cuya relevancia está ligada al expresionismo alemán, siendo una revolución en el mundo artístico de la danza. Luego Bunster conoce a Joan Turner en Inglaterra, posteriormente ellos viajan a Chile, pero al tiempo lamentablemente se separan. Sin embargo ellos de alguna manera siguen trabajando juntos, incluso un poco antes del golpe militar. Después de eso cada uno tuvo que ir por su camino: Joan volvió a Inglaterra pero Bunster se dirigió a Alemania para perfeccionarse. Ambos vuelven a Chile a mediados de los ‘80, creando el Centro de Danza Espiral, entonces es ahí cuando aparezco yo, ya que estaba buscando la manera de expresarme, aunque ya sabía de cierta manera que el baile era lo que quería, de igual manera su escuela me marcó, generé un vínculo verdadero con la danza”.
– ¿Cuándo fue la primera vez que presentaron “Sótano” ante un gran marco de público?
– “Nuestra primera participación fue en un festival de nuevas tendencias teatrales en la Universidad de Chile, y nos llevamos todos los premios, desde dirección hasta mejor vestuario, música y montaje. Todos quedaron muy sorprendidos, incluso nosotros mismos, a partir de eso se generó algo muy mágico porque pudimos viajar por Latinoamérica, se fue generando una efervescencia increíble”.
– ¿Por qué crees que la obra tuvo tanto impacto?
– “Yo creo que la obra sólo captó todas las grandes influencias de ese tiempo, pero la mayor fue la dictadura y la violencia, eso se plasmó en imágenes fuertes. Yo recuerdo que tenía en la retina probar cosas nuevas, por ejemplo en la banda sonora hay muchos efectos y ruidos extraños, con la idea de generar mayor tensión y dar énfasis a las escenas. Hasta el día de hoy siento que mi obra, por mi historia y mi relación con el mundo de Patricio Bunster -ya que tenía un rol muy político porque sus obras eran de alto contenido social y de contingencia, como Calaucán- , diría que me marcó, la identidad, la cultura y la memoria siempre son temas que me gusta investigar. Esas temáticas me interesan, por ejemplo ahora estoy obsesionado con los pueblos originarios de la región”.
– ¿Cómo te sientes ahora que “Sótano” vuelve a las carteleras de las ciudades?
– “Volver hacer esto es revisar nuestra historia. De hecho en la obra entra un personaje con una linterna y va descubriendo universos de memorias, es como abrir un álbum de fotografías en donde sale la historia personal tuya y la nuestra como país. Con eso me doy cuenta que nuestra generación son sobrevivientes, hay que pensar en la música, la poesía, la literatura y seguimos acá vivos, igual de potentes con todo el horror trascendido, me deja muy feliz el seguir con esto y dedicarme a este arte”.