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Eduardo Báez, un microemprendedor fueguino que renació entre la adversidad

Por La Prensa Austral martes 24 de marzo del 2020

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La historia de un hombre que no se rindió ante los tropiezos y la desventura

Es el proveedor favorito de los vecinos de Porvenir en lo referente a verduras y frutos de sus huertas e invernaderos, así como de los mejores huevos de gallina y codorniz en su parcela hortícola N°14 del Loteo Selknam

Es tiempo de pandemia, pero la agricultura, floricultura, horticultura y crianza de aves para la producción de huevos siguen siendo ofrecidos a los porvenireños por el parcelero Eduardo Báez Garrido, conocido como “Lalo”, un microemprendedor que “resurgió de las cenizas” después de sortear una serie de desafortunados sucesos que lo hicieron perder tanto sus inversiones como sus bienes y elementos de producción hace menos de una década. Entre las novedades de su floreciente (y sacrificada) nueva vida, se cuenta la tenencia de 40 codornices razas albina de Texas y China, para la producción de huevos de alta calidad nutricia.

Suma un criadero de gallinas Collonca Quetro que le proveen una incesante venta de huevos verdes, marrón y cafés, enriquecidos con calcio gracias a la alimentación que incluye la centolla. Además, en el área hortícola, “Lalo” cuenta con tres amplios invernaderos, gracias al apoyo recibido de Indap, y construyó un cuarto recinto con sus propios esfuerzos, lo que -reconoce- le sirvió para “lidiar con los números” y aprender algo de administración, para tener orden en sus cuentas, con asesoría de profesionales. Es así que cuenta con cultivos generalizados durante el año, comenzando con lechuga y cilantro, luego en Prodesal adquirió en dos años, mil plantas de frutilla, le siguen las habas, arvejones y arvejas, éstas últimas sembradas a la intemperie.

Báez describe como un éxito todo lo logrado, ya que la parcela que compró (y de la que ya es dueño) en pagos a largo plazo en el Loteo Selknam, es una verdadera granja de la zona central del país, con cultivos externos y bajo techo, todo un ingenio de riego basado en estanques y lluvia, un sistema que le provee energía eléctrica con paneles solares complementados con generador, tiene TV cable y cuenta con internet wi-fi, en una zona que la ciudad (cercana, a unos 2 kilómetros del sector Lomas del Baquedano), no cuenta.

Altos costos del agua

“Trabajo bien ordenado, con una cuota de esfuerzo importante. Da para vivir porque no es menor lo que cultivo, el 90% de media hectárea, el resto son las construcciones. La municipalidad nos aporta de manera gratuita 6 mil litros de agua mensuales, lo que es una gran ayuda que agradezco. Luego, cada 10 días estoy comprando tres camionadas, 36 mil litros en total, al dueño de un aljibe que me hace precio ($25.000 cada viaje), agua de gran calidad que extrae de un chorrillo de Gente Grande, y es la única manera de sacar una producción generosa”, relata orgulloso el emprendedor.

Si previo a la temporada estival el clima se muestra lluvioso, se logra economía -apunta- pero si es muy caluroso, los gastos en riego aumentan. No obstante, el microempresario agradece a Indap el préstamo para poder abastecerse de agua y alimento para todas sus aves. Pero también debió invertir en sus tres estanques, gracias a una “peguita” como contratista que realizó en el Frigorífico Patagonia, donde le regalaron un contenedor de fibra de vidrio para 3 mil litros que tenían en desuso y que él recuperó.

Otro se lo entregó la gobernación hace tres años, para 5 mil litros, y el tercero, de 3 mil litros, lo compró. Lo interesante es que, incluso haciendo otros “pololitos” en distintos puntos de la ciudad, “Lalo” sólo contrata gente cuando debe construir, ya que “a eso no le pego”, reconoce. “Hoy dedico un 80% de mi tiempo a mi labor en la Parcela 14, de la que puedo decir con alegría que soy ya propietario, gracias a la ayuda de Raúl Silva y el señor Heriberto Ojeda”.

Sus tiempos difíciles

“Lalo” no olvida los días en que habitaba un improvisado y frío cuarto al lado de su antiguo gallinero, e incluso antes, cuando dormía en la cabina de un auto en desuso para vigilar sus aves y sus pocos cultivos en aquellos tiempos duros. Después vendrían tiempos todavía más difíciles, cuando por falta de recursos debió devolver la parcela que estaba adquiriendo en el sector Laguna de los Cisnes y perdió lo invertido, sus aves y todo lo logrado.

Ahora la cosa es distinta: Eduardo Báez se proyecta como un proveedor hortícola conocido que vende a todos tipo de clientela, desde personas de mucho peso económico hasta modestas amas de casa. Todavía no llega a los restaurantes ni hoteles de Porvenir, pero ya está tanteando el terreno del comercio, si bien por ser cada vez más conocido, su clientela en Parcela 14 del Loteo Selknam aumenta día a día, pese a la amenaza del coronavirus.

Fotos Félix Iglesias M.