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Hungría “sella” su frontera y sólo ofrecerá asilo a los sirios

Por Agencias martes 15 de septiembre del 2015
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Hungría cerró ayer lunes su frontera a los refugiados y sólo tramitará peticiones de asilo de ciudadanos sirios con documentación, horas antes de que entre en vigor esta medianoche una draconiana legislación que establece penas de cárcel por entrar el país de forma ilegal.

El acto simbólico de esa política de mano dura ha sido la clausura de la puerta de entrada para decenas de miles de refugiados en los últimos meses: un espacio abierto en su alambrada meridional con Serbia por el que discurre una vía férrea utilizada como guía de quienes llegan procedentes de países como Siria, Irak o Afganistán.

El cierre de ese espacio se produjo de forma totalmente inesperada sobre las 16,30 horas (14,30 horas GMT), ya que muchos analistas consideraban que tendría lugar después de que entrase en vigor la normativa migratoria.

En cuestión de minutos el ambiente entre los refugiados cambió de forma radical, de los rostros cansados pero satisfechos por haber alcanzado Hungría a los gestos de desilusión de quienes venían un poco detrás y veían esfumarse el sueño de alcanzar la zona Schengen.

“Espero llegar cuanto antes a Austria, gracias a Dios que ya estoy aquí, apenas he descansado en los últimos días”, declaró Abdalá, un joven iraquí que viajaba con su esposa y una niña de tres años, poco antes del cierre del paso fronterizo.

Sólo tres hileras de concertinas de metro y medio están finalizadas en los 175 kilómetros de frontera, mientras que una segunda malla de cuatro metros de altura estará lista en unas semanas, pero todavía existen espacios sin esa segunda alambrada.

En la frontera hay movilizados 4.300 soldados y es posible que este martes el gobierno declare el estado de emergencia por la “migración masiva” y permita que los militares asuman de forma activa tareas de vigilancia.

Entretanto, la explanada de Röszke, utilizada como punto de reunión para trasladar a los refugiados a campos para identificarlos, se ha quedado vacía después de que se trasladara a todos los que llegaban hasta la frontera con Austria.

Según explicaron fuentes de la agencia de la Onu para los refugiados, Acnur, que solicitaron el anonimato, Hungría no registró los recién llegados sino que los embarcó en autobuses y trenes hacia Austria.

Fuentes policiales austríacas informaron de la llegada de casi 20.000 refugiados desde Hungría.

En lo que va del año las autoridades húngaras han registrado a más de 180.000 refugiados que entraron en el país de forma ilegal, aunque la inmensa mayoría siguió camino hacia Alemania, Holanda o las naciones escandinavas.

El trato recibido por los refugiados ha sido duramente criticado por organizaciones como Human Rights Watch, que han asegurado que las condiciones en los centros de acogida húngaros son “inhumanas”.

El Primer Ministro húngaro, el conservador Viktor Orbán, sostuvo que su deber era defender la “cultura” europea y consideró que si se dejaba pasar a decenas de miles de refugiados musulmanes se crearían “sociedades paralelas” que podían poner en peligro a los “europeos cristianos”.

Agencias