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Alemania juzga a yihadista por dejar morir de sed a una niña

Por Agencias martes 16 de abril del 2019

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Se subió a un vehículo en Alemania rumbo a Siria y acabó contándole al conductor que ella también había contribuido a los horrores de la guerra en nombre del califato. Que era alemana, que formó parte del autodenominado Estado Islámico y que había dejado que una niña yazidí de cinco años muriera de sed. Jennifer W. nunca imaginó que ese automóvil era una trampa tendida por los servicios secretos alemanes y el FBI, que aquella conversación se estaba grabando y que su testimonio se convertiría en pieza clave del juicio que ha arrancado esta semana en Alemania.

A Jennifer W., una yihadista alemana de 27 años y originaria de Baja Sajonia, se la acusa de crímenes de guerra, asesinato por omisión y violación de la ley de armas, en un juicio extraordinario, que ha despertado la esperanza entre las víctimas del Estado Islámico (EI) de que la justicia empiece a llegar, aunque sea con cuentagotas, y en Europa, ocho años después del inicio de la guerra siria.

“Este es un caso muy especial porque se juzga a una mujer por crímenes de guerra y porque la víctima es una niña de la minoría yazidí”, interpreta por teléfono uno de los abogados de la detenida, Ali Aydin. El abogado explica que el caso ha dado un vuelco en las últimas tres semanas, después de que una organización humanitaria lograra encontrar a la madre de la víctima, que fue esclavizada por el Estado Islámico junto a su hija. Su testimonio podría acabar ampliando el tipo de delitos de los que se le acusa. “Es un caso muy complicado porque todo sucedió en el extranjero”, añade. Cuando se le pregunta si su defendida se arrepiente, el abogado guarda silencio.

Este es el primer caso en el que se juzga a una militante del EI en Alemania por supuestos crímenes contra el derecho internacional cometidos contra víctimas yazidíes. La comunidad yazidí ha sido víctima de ejecuciones sistemáticas, esclavitud y violencia sexual por parte del Estado Islámico desde 2014 en Siria y en Irak. Nadia Murad, Premio Nobel de la Paz y antigua esclava sexual del EI, ha indicado en un comunicado: “Este caso es importante para todos los sobrevivientes yazidíes. Cada sobreviviente que me he encontrado y con el que he hablado espera lo mismo: que se juzgue a los perpetradores (…) éste es un gran momento para mí y para toda la comunidad yazidí”.

Los presuntos hechos que reconstruye el tribunal alemán son los siguientes: a finales de agosto de 2014, Jennifer W. viajó a Irak a través de Turquía y después a Siria para sumarse al autodenominado Estado Islámico. “En seguida entró a formar parte de la estructura paramilitar y de toma de decisiones del EI”, explica un comunicado del tribunal superior de Munich. Entre junio y septiembre de 2015, la acusada patrulló por las noches los parques de Faluya y Mosul, ambas ciudades iraquíes, como miembro de la policía de la moral de los islamistas.

Fue ese mismo verano, cuando la acusada y su marido iraquí, con el que se había casado bajo la ley islámica compraron presuntamente a una niña yazidí procedente de un grupo de prisioneros de guerra y a su madre y se las llevaron para esclavizarlas a su casa en Faluya, al oeste de Bagdad. Un día la niña enfermó y empapó el colchón en el que estaba recostada. Como castigo, el captor la sacó a la calle, donde la encadenó. Fuera, hacía 45 grados, según detallan las pesquisas judiciales. La niña murió de sed, sin que Jennifer W. hiciera nada por evitarlo, según el relato de los hechos que reproduce el tribunal alemán.